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Vía Láctea desde Percheles (Juan Sáez)

Senda de estrellas, un método de orientación

Kavenga, la Portadora, la Senda de Estrellas, es el nombre de un método de navegación tradicional, todavía en uso, basado en la observación del firmamento; su origen se pierde en la bruma de la historia. Extremadamente precisa, la senda de estrellas permite seguir un rumbo exacto sin ninguna herramienta ni cálculos complejos: todo se basa en una profunda conciencia del entorno, una experiencia milenaria y una aguda observación de la bóveda celeste. Fue desarrollado por los navegantes de Micronesia, Polinesia y Melanesia. A pesar de que somos caminantes, estamos convencidos de que la Senda de Estrellas puede inspirarnos y ayudarnos a mejorar nuestra técnica de orientación.

Pongámonos en el lugar

Cualquier creación cultural, y un sistema de navegación como la Senda de Estrellas no es una excepción, tiene entre sus coordenadas principales el lugar, la geografía o entorno en que se crea, se desarrolla y se utiliza.

Micronesia, Polinesia y Melanesia son un conjunto de alrededor de 25,000 islas dispersas por el Océano Pacífico. Aunque la extensión media varía considerablemente, muchas de ellas son pequeñas, desde unos pocos kilómetros cuadrados, hasta islas más grandes, como Nueva Guinea en Melanesia, que tiene una superficie de alrededor de 785,753 kilómetros cuadrados.

El agua es el elemento que moldea la vida de los pobladores: ser hábil navegante y saber orientarse sobre la superficie líquida del Océano es fundamental. En este exuberante laberinto de islas fue preciso crear y afinar un sistema de orientación, que permitiese establecer un rumbo exacto en los muchos tramos de mar abierto y poder arribar a las islas en seguridad. En el horizonte plano del mar, las estrellas han ofrecido el método más preciso, al cual se han sumado la observación de las olas, del viento, de las nubes, del sol y de las aves. Los datos obtenido de la observación se han cruzado luego con los mapas mentales del navegante.

Establecer el rumbo a través de la senda de estrellas

La senda de estrellas es un sistema de navegación que utiliza las estrellas bajas del firmamento, las que acaban de surgir o de ponerse, o sea las estrellas que quedan cerca de la línea del horizonte. Estas estrellas son llamadas estrellas guías.

A cada una de estas estrellas está asociada la dirección de una isla en relación con el punto de partida. Quiero decir que los navegantes, con el tiempo, vieron que algunas estrellas surgían o se ponían en la dirección exacta de otra isla, siempre tomando como referencia, o punto de partida, el lugar donde se situaba el observador. En el archipiélago de las Carolinas este sistema ha generado la que se llama Aguja Sideral Carolina. Las estrellas guías no marcan la dirección de una isla, sino uno de los 32 puntos que corresponden a los de la rosa de los vientos de un marino occidental. Diferencia sustancial entre Aguja Sideral y Senda de Estrellas no hay, simplemente la Aguja Sideral ha llegado a un diferente grado de abstracción, desvinculándose del objetivo para enfocarse en la dirección. Volvámonos ahora a la Senda de Estrella.

El cielo nocturno no está inmóvil. El movimiento de rotación de la Tierra sobre sí misma y alrededor del Sol genera un movimiento aparente de la bóveda celeste: cada día, las estrellas surgen 4 minutos después, tanto que al cabo de seis meses, una estrella que surge a las diez de la noche acaba para salir en el cielo a las 10 de la mañana. Otras consecuencias de los movimientos de la Tierra es que cada estrella, como el Sol, parece surgir de este, en un lugar preciso, describe un arco en el horizonte y se pone a oeste. Las estrellas no se alzan en el cielo con un movimiento vertical, sino trazando un ángulo. En términos de orientación todo esto genera dos consecuencias.

La primera es que una estrella guía no está disponible todo el año a todas horas: los navegantes han tenido que encontrar para cada isla diferentes estrellas guías para utilizarlas en las diferentes épocas del año. La segunda es que, la dirección que una estrella marca al salir, después de un tiempo ya no sirve, porque la estrella se habrá movido. Cuando una estrella se ha alzado o desplazado mucho, se sustituye con otra estrella que sale en el mismo punto donde ha surgido antes la estrella guía, y así adelante hasta avistar tierra. Si no disponen de una nueva estrella mantienen el rumbo a ojo, calculando el desvío generado por el movimiento de la estrella guía hasta tener una estrella nueva disponible.

El tiempo en que una estrella puede ser utilizada para establecer un rumbo y cuantas estrellas son necesarias para acabar la navegación, o sea, para completar la Senda de Estrellas, depende de la latitud y del rumbo. Si por ejemplo la estrella guía tiene latitud 0, como la última estrella del cinturón de Orión para un observador sentado en el Ecuador, se puede utilizar durante mitad de su trayectoria nocturna, ya que se alza casi en vertical hasta alcanzar el zenit arriba del observador. De todas formas, una Senda de Estrellas está formada por no más de 10 estrellas.

Podríamos ahora definir la Senda de Estrellas como la sucesión de estrellas hacia la cual punta la proa de una canoa para alcanzar su destino.

Las estrellas son la base de este sistema de navegación que incluye el uso de otros sistemas de referencia. De día se utiliza el Sol, sobre todo el punto donde sale y se pone en relación con las estrellas guías. Por eso se utiliza principalmente durante las tres primeras y tres últimas horas del día, o cuando alcanza el zenit. Los datos obtenidos por el Sol se interpolan con la memoria de las sendas de estrellas. El método es menos preciso, pero todavía útil para navegar de día.

Los navegantes que utilizan la Senda de Estrellas recaban datos también de las olas. Sin hondar demasiado en un asunto propio de marineros, se distinguen dos tipos de olas. Una son las olas generadas por vientos constantes como los alisios, marcan entonces una dirección segura y conocida establecida por el viento (en este caso en concreto, las olas generadas por los alisios vienen de este, nordeste o sureste). Estas olas de vientos constantes se caracterizan por ser largas, de cresta a cresta, se desplazan lentamente, el oleaje es ondulado y elegante. Las otras son olas generadas por vientos locales o fenómenos extemporáneos y no se pueden utilizar para orientarse. Se distinguen de las otras por ser de corta duración y tener crestas rompientes entre otras. Las olas también anuncian la llegada de una isla: la presencia de tierra provoca distorsiones en las olas. El viento en sí, aunque menos preciso e inconstante, es otro dato que los navegantes tienen en consideración para ajustar el rumbo.


El uso de la Senda de Estrellas implica cruzar constantemente todos los datos obtenidos de todas las fuentes de información, estando atentos a cada señal que pueda avisar de un error. También es importante asumir que la Senda de Estrellas, como todos los métodos de orientación sin brújula, se basa en una concentración constante, una perfecta percepción del movimiento y la más profunda conciencia del entorno.

Uso de la senda de estrellas para el caminante

Fii he Magid (Estrella Polar) Daane Wole (Osa Mayor ) Daan Mharu (Escorpio) DaanuP (Cruz del Sur), nombres exóticos que encienden la imaginación y despiertan deseos de viaje. Pero, me temo que la Senda de Estrellas no puede orientar al caminante. Tierra y mar son demasiado diferentes y diferente es la forma de movernos. Pero La Senda de Estrellas nos sugiere una forma, un uso posible de la observación de la bóveda celeste para tomar puntos de referencia y cruzarlos con las demás señales que la naturaleza nos proporciona, y, sobre todo, nos invita a preservar una conciencia más profunda del movimiento y construir sistemas de referencia a medida que nuestro movimiento nos aleja de “casa” sin depender en cada momento de la brújula.

Conclusión y un sentido gracias a David Lewis

Tenemos que darle las gracias a David Lewis. No conocemos a este hombre, pero lo que acabas de leer nació de la lectura de su hermoso libro “Nosotros los Navegantes”, editado en España por Melusina, una pequeña editorial de las Islas Canarias, otro hermoso mundo de aguas al cual pronto arribaremos. Buen viaje.

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Navegando (Kike)

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Viaje a Edén es una progresiva liberación, una progresiva perdida de peso, el rechazo a lo innecesario, a la dura presencia de los objetos, en un intento constante de controlar el miedo hasta liberarnos; como un andar incierto que se convierte en pasos largos carrera salto: la verdad, si verdad hay, es un ademán. Estás leyendo una búsqueda, un intento de crear, encontrar o volver a un Edén, a un lugar donde ser nosotros mismos, en plenitud de cuerpo y espíritu, en armonía con el mundo, con sus ritmos, sus leyes que no se cuidan del calendario humano, siempre y solo miran al Sol.

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