Orientarse con el viento


El viento desnuda el cielo de nubes o lo viste con velos de pesada lluvia; se despierta de repente golpeando con fuerza el paisaje, o se vuelve susurro, brisa ligera que acaricia la piel; pero solo en apariencia es libre y caprichoso: el viento nace, se mueve y muere acorde con las leyes implacables del cielo, por eso es posible orientarse con el viento.

Conceptos básicos para orientarse con el viento

Es posible orientarse con el viento por dos hechos sencillos: todos los vientos se mueven de un punto geográfico a otro marcando una dirección precisa; todos los vientos tienen características muy bien definidas en términos de temperatura, humedad, fuerza, presencia de arena en el aire, etc. Reconocemos un viento a través de su características, una vez reconocido el viento sabremos desde qué dirección geográfica o punto cardinal sopla, pudiendo así establecer nuestro rumbo. Esto implica que para orientarse con el viento es indispensable conocerlo a nivel teórico y a través de la experiencia, o sea, tenemos que guardar en la mente la Rosa de los Vientos y en la piel el recuerdo físico del viento. Quiero decir que los vientos se estudian en los libros, pero se conocen ahí, fuera, donde podemos tener experiencia de ellos. Orientarse con el viento, en definitiva, es simplemente conocerlo y reconocerlo.

Mistral , Albufeira, Portugal. (Viaje a Edén

Para aclarar un poco de como orientarse con el viento te pongo un ejemplo práctico. Estás en la Comunidad Valenciana, cerca de la costa, es de noche temprano, la luna no se ve todavía, el entorno limita mucho la visión del cielo y tu brújula ha quedado en casa por un despiste. Pero hace ya un ratillo que está soplando un viento frío, fuerte, seco, que corta el aire como un cuchillo, probablemente este viento es el Mistral, el Mistral sopla de Noroeste (NO): acabas de encontrar una referencia geográfica que te permite establecer rumbo, acabas de orientarte con el viento.

Una realidad un poco más compleja

El ejemplo del Maestral no nos dice todo sobre como orientarse con el viento. Los movimientos del aire no son sencillos ni iguales en todas partes. Los vientos nacen y recorren grandes distancias, atraviesan mares y tierras interactuando con el entorno y modificándose. Es una forma de decir que, el conocimiento teórico de la Rosa de los Vientos y la habilidad de reconocer que tipo de viento está soplando, es solo el primer paso. A nivel local, que es lo que interesa a quienes viajamos a pie o en bicicleta, podría no ser tan sencillo entender que viento está soplando. En la Comunidad Valenciana por ejemplo (y dale con el levante…) el Poniente llega cálido y seco, mientras que en Cádiz es fresco y húmedo y a menudo trae lluvia… Tenemos que añadir que existe un gran número de vientos locales que se dan solo en determinados lugares y momentos, haciéndonos imposible conocer de antemano todos los vientos que soplan, no te digo en el mundo, sino en España. ¿Entonces? Entonces para orientarse con el viento habrá que cruzar el conocimiento de los vientos principales con los datos recabados por la observación del entorno, la relación con los lugareños y un poco de estudio previo si se puede y quiere.

Orientarse con el viento y la observación del territorio

Árbol doblado por el viento de Levante en el Estrecho de Gibraltar.
Árbol doblado por el viento de Levante, Estrecho de Gibraltar (Viaje a Edén)

Cada zona que exploramos tiene sus propias características, y a menudo fenómenos meteorológicos específicos y únicos, más sus vientos locales. Durante nuestras exploraciones, especialmente cuando estamos seguros de nuestro rumbo, los sentidos deben estar alerta para recolectar informaciones. Día tras día estas informaciones nos darán, no solo una comprensión más profunda del entorno, sino una ayuda preciosa en términos de orientación y supervivencia. Presta atención a los movimientos del aire, a la hora en que se da cierto viento por ejemplo, a su intensidad, a los cambios que se producen cuando pasas por el lado opuesto de una cresta, si hay fenómenos cíclicos, si las plantas crecen con una inclinación concreta que no tiene nada que ver con el Sol, la humedad que trae un viento etc. Los datos así obtenidos aumentarán tu probabilidad de establecer que viento está soplando y desde donde en el momento que te encuentres sin brújula.

Ejemplos prácticos para orientarse con el viento

Cruzar datos es fundamental para orientarse con el viento y en todos los métodos de orientación a través de elementos naturales, como estrellas, nubes, luna, sol u oleaje. No se puede reportar en un artículo la infinita variedad de situaciones que podrías encontrar. Quiero solo hacer algún ejemplo, algo sencillo que pueda inspirarte y ayudarte.

Un ejemplo hermoso y fácil sobre como orientarse con el viento, nos lo ofrece la Sierra de los Alcornocales, en la provincia de Cádiz. En la zona de bosque que se ve más afectada por el Levante, o sea cerca de Tarifa, digamos por Monte Luna, los árboles han crecido casi a ángulo recto hacia Poniente, debido a la fuerza y a la constancia del Levante. Tenemos entonces dos preciosas informaciones: la dirección de Poniente marcada por los árboles y un viento dominante que sopla desde Este.

Cuando caminas cerca de la costa, a menudo el viento que viene del mar trae olor a salitre y humedad, si sabe en qué dirección la mar se encuentra, también si no conoces el viento que está soplando, tiene igualmente un indicador de dirección. El olor no es un factor secundario, sobre todo si, en lugar de orientarse con el viento en sentido estricto, estamos buscando un lugar concreto dentro de una area.

Cuando caminamos de día, podemos utilizar el sol, sobretodo cuando está en su zenit, para establecer desde que dirección está soplando un viento desconocido. Podemos utilizar este dato para establecer nuestro rumbo. Luego, cuando el sol no será de utilidad, por la llegada de la noche, por haberse desplazado mucho, o por nubes u otro factor, si no hubo alteraciones en la corriente de aire, podemos seguir orientandonos a través del viento del cual hemos averiguado la dirección.

Pongamos que esablece tu rumbo acorde con un viento que acaba de reconocer, pero después de unas horas, de repente la corriente cambia. Puede intentar utilizar la vieja dirección del viento para saber de donde viene el nuevo y seguir así el rumbo previsto. Una variación de este método es buscar puntos fijos del horizonte, como una cumbre o un río, que marcan la dirección del viento que has reconocido: si la corriente de aire cambia, esta referencia te permite mantener tu rumbo. De noche podría ser una estrella, pero las estrellas se mueven: necesita saber como mantener el rumbo a través de la observación del cielo, pero esto es otro artículo…

Se trata de ejemplos teóricos que podríamos aplicar cuando se presentan vientos de largo recorrido, o constantes. Pero la realidad no es tan sencillas, y no es tan sencillo orientarse con el viento. Hay movimientos de aire muy complejos, de corta duracción, más largos momentos de calma. Fuera del mar, en muy pocos casos el viento es un elemento de orientación preciso, que depende de un cálculo o método exacto.

Recolectar informaciones por los lugareños

Los seres humanos que habitan un lugar lo conocen, lo aman, y saben perfectamente cuáles y como son los vientos dominantes: en Zaragoza te hablarán del Cierzo, en Málaga del Terral, en Tarifa del Levante, en Vinarós del Mistral… Habla, pregunta, escucha, memoriza, recoge todas las informaciones que puedas, nútrete de la experiencia de las generaciones que han vivido un lugar antes de tu paso y utilízala luego para orientarte.

Un poco de estudio previo para orientarse con el viento

Hay tantas formas de viajar cuantos seres humanos pisando la tierra. Algunos van a la aventura sin querer saber nada de antemano, otros estudian con detenimiento un lugar antes de su exploración e intentan sacar toda la información que puedan. Si eres de los segundos, un estudio atento de los vientos y otros fenómenos meteorológicos te dará una ayuda preciosa a la hora de orientarte.

Últimas consideraciones sobre viento y orientación antes de la despedida

Quiero cerrar este breve escrito con una consideración muy personal. La orientación es una habilidad o instinto que tenemos todos los animales, solo hay que despertarlo y refinarlo con la experiencia: a menudo es este instinto que te sacará de un mal momento. Sepas también que la simple lectura de un texto como este no es bastante para aprender como orientarse con el viento, tómalo como un comienzo: será la experiencia que te enseñará como hacerlo. Brújulas y mapas son herramientas preciosas para cada viajero, pero hay un placer y una belleza especial en orientarse con el viento, porque tenemos que abrir los sentidos y prestar atención a las señales que nos vienen del aire, porque nos obliga a una observación atenta del entorno, porque nos ayuda a entender un poco más los mecanismos de la naturaleza, y casi parece que los puntos cardinales son los extremos de nuestros cuerpos, que las direcciones del mundo fluyen por dentro de nosotros. Buen viaje.

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Viaje a Edén es una progresiva liberación, una progresiva perdida de peso, el rechazo a lo innecesario, a la dura presencia de los objetos, en un intento constante de controlar el miedo hasta liberarnos; como un andar incierto que se convierte en pasos largos carrera salto: la verdad, si verdad hay, es un ademán. Estás leyendo una búsqueda, un intento de crear, encontrar o volver a un Edén, a un lugar donde ser nosotros mismos, en plenitud de cuerpo y espíritu, en armonía con el mundo, con sus ritmos, sus leyes que no se cuidan del calendario humano, siempre y solo miran al Sol.

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