Orientación

La orientación es una de las habilidades fundamentales de cualquier ser viviente: todos los seres vivos tenemos en nuestra biología las claves para movernos de forma eficiente en nuestro entorno. Pero, los seres humanos, hace tiempo hemos tomado el extraño camino del desarrollo tecnológico y de la violenta alteración del medio natural. La consecuencia ha sido la perdida de estas habilidades e instintos que son componentes básicos del ser.

En estas entradas hablaremos detenidamente de todos los aspectos relacionados con la orientación, sin descuidar el aspecto que creemos fundamental: despertar el instinto y la conciencia biológica a través de la práctica y de la experiencia. Suena todo un poco “chamánico”, pero es bastante observar los animales, o imaginar nuestra vida en la prehistoria, para darse cuenta de que la orientación es algo profundamente carnal, arraigado en nuestro ADN.

Trataremos tanto la orientación utilizando herramientas como la brújula y los GPS, y sobre todo, los métodos de orientación tradicionales, o sea, todos aquellos métodos que nos permiten establecer rumbo sin utilizar herramientas, solo a través de una atenta observación del entorno. Tendremos en cuenta al cielo nocturno, aprendiendo como orientarnos con la luna y las estrellas, y el cielo diurno, buscando los puntos cardinales a través de las andanzas aparentes del Sol. No descuidaremos escuchar el viento, mirar el comportamiento de las aguas de los ríos, las mareas o la orientación de una ermita, y de todo aquel elemento del entorno, natural o humano, que nos ofrecen indicaciones precisas para encontrar una dirección.

La lectura y el estudio son solo el paso previo: la orientación es una actividad práctica que se desarrolla a través de la experiencia y se afina progresivamente en el tiempo. Como con todos los aprendizajes, la orientación necesita, paciencia, amor y constancia. Buena lectura, y buen viaje.