Una planta silvestre comestible muy común en ciudad crece en una grieta de una carretera.
La Vida se abre camino David López Sánchez)

5 Plantas silvestres comestibles muy comunes en ciudad

En esta entrada aprenderemos a reconocer 5 plantas silvestres comestibles muy comunes en ciudad, sea cual fuese la latitud de España donde te encuentres.

Unas palabras antes de empezar

La idea de escribir un breve artículo sobre 5 plantas silvestres comestibles muy comunes en ciudad se debe esencialmente a dos razones. Dar a conocer a cuantos piensan que, para aprender a reconocer plantas silvestres comestibles necesitas vivir o ir frecuentemente al campo, que la ciudad, cuál que sea, es un comienzo bueno como cualquiera para aprender. Afortunadamente, la naturaleza es más fuerte que la obstinación humana. Muchas plantas han aprendido a crecer en las grietas del asfalto, en el hueco de un muro, por debajo de una alcantarilla, en tu balcón o en tu azotea. En Cuanto a la dificultad, es verdad, manejar con maestría la botánica requiere años de estudio, pero aprender a reconocer 5 (o más…) plantas silvestres comestibles no solo es fácil, sino entretenido: este artículo es una invitación a comenzar.

En ciudad se encuentran muchas especies diferentes, hemos reducido la lista a 5 plantas silvestres comestibles pensando que son bastantes para empezar, pero no tantas como para marearte. Las 5 plantas elegidas se encuentran fácilmente en toda España, son fáciles de reconocer y no tienen posibles confusiones con plantas tóxicas o venenosas. Daremos solo una breve descripción de las plantas, junto con un link a la entrada completa que tenemos en Viaje a Edén, donde encontrarás todos los detalles acompañados de una buena galería de fotos para aprender a identificar la especie.

¿Es seguro recoger plantas que crecen en ciudad?

Es creencia común que no es nada seguro ni saludable comer plantas silvestres recogidas en ambiente urbano. Es verdad solo hasta un punto. Me explico. Muchas de las hortalizas y frutas que se suelen comprar en el supermercado, están contaminadas bastante para ser dañinas. Las huertas de Murcia y Almería, por ejemplo, están envenenadas por años de usos de productos químicos y la gran cantidad de plástico en la tierra debido a los restos del material utilizado en los cultivos. En el caso de Murcia, se añaden las infiltraciones de las balsas donde se han lavado los minerales durante años. Hablando de áreas rurales, a menudo, lo que en apariencia es un campo idílico, podría no serlo del todo: abuso de fertilizantes, pesticidas, vertidos ilegales y malas prácticas de ganaderos y agricultores, pueden contaminar el campo sin que se perciba a simple vista.

En este sentido, creo que comer una planta recogida en un parque de ciudad bien cuidado; en la huerta de un monasterio; en los jardines de un museo, de una biblioteca, de una escuela o de un castillo, no conlleva más riesgos para la salud que comer vegetales producidos por la agricultura industrial, porque la única contaminación que tienen es la que viene del aire, que es la misma contaminación que absorbe tu cuerpo todos los días. Solo evita recoger plantas silvestres que se crían en descampados donde aparcan coches, donde hay basura, o plantas que crecen directamente en las grietas del cemento o del asfalto, y en todos aquellos lugares que el simple sentido común te aconseja evitar, por ejemplo area ajardinadas a pié de carretera donde el agua de lluvia trae toda la suciedad y contaminación que viene de los coches…

Añado que para aprender a reconocer plantas silvestres comestibles, cualquier ejemplar te viene bien, aunque estuviese contaminado por uranio empobrecido: aprender a reconocer una especie botánica no te obliga a comerla.

Como reconocer las plantas silvestre comestibles

Un poco de paciencia, sentidos despiertos, concentración y algo de memoria. Es todo lo que necesitas:

  • Paciencia, porque tardarás más de 10 minutos en reconocer una planta y estar seguro bastante como para saborearla o cocinarla.
  • Sentidos despierto, porque las plantas re reconocen a través de todos los sentidos, se huelen, se tocan, se estrujan, se miran y se saborean. En general una planta no se analiza: tenemos experiencia de ella.
  • Concentración, porque tienes que leer una descripción y mirar fotos o dibujos, enfrentarlos con la realidad, comparar individuos, botánicos por supuesto. Tú cabeza tiene que estar presente tanto como el cuerpo.
  • Memoria, porqué tendrás que memorizar lo aprendido, y despacio sumar conocimiento a conocimiento. Si quieres una ayuda con las definiciones de las partes de una planta aquí tienes un “diccionario online de plantas silvestres”.

Como todas las actividades, reconocer plantas silvestres comestibles, que sean 5 o 50, necesita un poco de práctica. La constancia, como siempre, premia. No es el objetivo de este artículo detallar los principios de este lindo arte, en esta entrada, “aprender a reconocer plantas silvestres comestibles”, tienes condensado en pocas páginas lo básico para comenzar tu aprendizaje.

Diente de León

La primera de las 5 plantas silvestres comestibles muy comunes en ciudad que trataremos es el Diente de León (Taraxacum Officinale) de la familia de las Asteráceas. Probablemente, en algún momento de tu vida, soplaste las semillas para verlas volar… De la planta se aprovecha todo menos el tallo. El botón floral añade color a la ensalada, la raíz seca y troceada es un extraño sustituto del café. Las hojas se utilizan en ensalada o se saltean, solas o con otras verduras. Cuando estamos de viaje solemos saltear las hojas del Diente de León con ajo, jamón o queso. La planta es fácil de reconocer. Tiene el tallo hueco y solitario, sin rama ni vello. La flor es chiquita, bonita y amarilla. Las hojas crecen en la base de la planta en forma de roseta; tienen una característica dentadura dirigida hacia abajo, imagina los lados de las hojas del Diente de León como unas sierras con grandes dientes. Las hojas son lisas al tacto. Muy importante: cuando rompe una parte cualquiera del Diente de León, tienen que salir micro gotas de un líquido blanco y pegajoso, parecido al látex. Si no hay látex no es Diente de León. Añado que a la gran variedad de hábitat y clima donde se cría corresponde cierta variedad en la morfología de la planta. De todas formas las posibles confusiones no conllevan riesgos: todas las plantas parecidas al Diente de León no son ni tóxicas ni venenosas.

Diente de león crece entre el cemento,
Diente de León en una acera. Villa Real de San Antonio, Portugal (Viaje a Edén)

Achicoria silvestre

La segunda de las 5 plantas silvestres comestibles muy comunes en ciudad es la Achicoria silvestre (Cichorium Intybus); pertenece a la misma familia del Diente de León, la Asteracea, y como el Diente de León crece por todas partes. De la Achicoria Silvestre se aprovechan las hojas basales y la raíz que, una vez seca y triturada, se convierte en un buen sucedáneo del café. La Achicoria Silvestre no es solo muy común, es muy fácil reconocerla. Las hojas basales crecen en roseta y son muy parecidas a las del Diente de León, solo que presentan un fino vello y son más ásperas. El tallo es solitario, duro, liso y muy ramificado. Las hojas que crecen directamente del tallo, tienen forma de punta de flecha y no son dentadas. Las flores son parecidas a las margaritas, pero azules, al igual que el cielo.

Planta de achicoria en un jardín de un pueblo. La achicoria es una de las 5 plantas silvestres más comunes en ciudad
Planta de achicoria en un jardín del pueblo de Tarifa (Viaje a Edén)

Malva Silvestre

La tercera de las 5 plantas silvestres comestibles muy comunes en ciudad es la Malva Silvestre (Malva Sylvestris), familia de las malváceas. Aprendimos a reconocerla en un aparcamiento en el barrio de Amate, en Sevilla. Es una planta fuertísima, que se adapta a todo tipo de suelo, por eso ha colonizado varios continentes. De la planta se comen las semillas como si fuesen frutos secos, las hojas tiernas salteadas y, sobre todo, se utilizan las flores para hacer infusiones y añadir color a las ensaladas. La Malva Silvestre se reconoce de lejos. Las hojas son verdes, con peciolos bien desarrollados; crecen de forma alterna a lo largo del tallo; son redondeadas con cinco lóbulos un poco dentados que, con cierta fantasía, podrían recordarnos a las huellas de algún extraño animal o, con menos fantasía, las hojas de la vid o del higo. Las flores son muy llamativas. Están formadas por cinco pétalos de color rosa o púrpura, tienen una forma parecida a una cola de golondrina. Las flores de Malva son de color violeta, que va de oscuro a casi blanco. Si observas los pétalos de cerca, notarás que presentan tres rayas de color más oscuro.

Malva creciendo al borde de un acera. La malva es una de las 5 plantas silvestres muy comunes en ciudad en España
Planta Malva. Mirador de Tarifa (Viaje a Edén)

Bledo

La cuarta de las 5 plantas comestibles muy comunes en ciudad es el Bledo (Amaranthus Retroflexus). Se la considera una planta invasora, por ser originaria de América; fue introducida en Europa en el siglo XV. El Bledo es una planta muy fuerte y se reproduce masivamente; es extremadamente adaptable a todo tipo de terreno, crece realmente por doquier. “No me importa un Bledo” quizás se debe a que es tan común que no se le da valor, también su sabor no es nada especial, pero tiene propiedades nutritivas excelentes. De la planta se aprovechan las hojas; los tallos jóvenes, que se cocinan como si fuese un espárrago; las semillas cruda o tostada, que debido a sus propiedades nutritivas, se consideran uno pseudo cereal, y pueden molerse para hacer harina. El Amaranto no presenta dificultad a la hora de reconocerlo. Las hojas son verde claro, con forma de rombo o punta de lanza, borde ondulado y peciolo bien desarrollado. El revés de la hoja es color ceniza. Creciendo, el Bledo suele perder muchas de las hojas que crecen en la parte inferior del tallo, mientras que las de la parte superior, antes de la floración, crecen con una disposición “estrellada”. El tallo es flexible en los ejemplares jóvenes, duros y fibrosos en los ejemplares adultos. Es levemente acanalado, verde con mechas violeta que pueden colorear al tallo por completo. Lo más característico del Bledo son las flores. Crecen agrupadas en espigas o panículas verdosas y muy densas y se encuentran durante todo el año. Cuando la espiga se vuelve marrón y seca, las semillas están listas. Las semillas tienen forma de lentejuelas, son lisas y brillantes, de color pardo.

Planta de Amaranto en una acera
Planta de Amaranto acera, Sevilla (Viaje a Edén)

Borraja

La quinta y última de las 5 plantas silvestres comestibles muy comunes en ciudad es la Borraja (Borrago Officinalis). Es una planta fuerte, que abunda tanto por el Norte como por el Sur. Ama los descampados, las ruinas y los bordes de senderos, por eso se la ve en muchas esquina de las ciudades. De la Borraja se utilizan las flores; las hojas, incluso el peciolo; y el tallo de las plantas que todavía no han florecido. Es muy difícil confundir la Borraja con otras plantas, sobre todo cuando está en floración. Las hojas de la borraja tienen un color que recuerda el mate, son grandes, ovaladas, con los bordes ondulados, áspera al tacto y cubierta de vello; la mitad inferior del nervio es color remolacha. El tallo es verde, oscuro en la base, cubierto de pelo duro y un poco punzante, ramificado, presenta hojas desde su base hasta la cima. La flor es muy llamativa. La forman cinco pétalos dispuestos en forma de estrella, de color azul intenso con la base blanca. En el centro de la flor hay un saliente en forma de cono, con un color azul oscuro.

Planta de Borraja en flor de colores azules. Encontrada en Sevilla.
Planta Borraja. Descampado de Sevilla (Viaje a Edén)

Pues, lo dicho está hecho. Espero que te animes, comenzando con estas 5 plantas silvestres comestibles muy comunes en ciudad, el aprendizaje de este arte hermoso. Hasta pronto

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Viaje a Edén es una progresiva liberación, una progresiva perdida de peso, el rechazo a lo innecesario, a la dura presencia de los objetos, en un intento constante de controlar el miedo hasta liberarnos; como un andar incierto que se convierte en pasos largos carrera salto: la verdad, si verdad hay, es un ademán. Estás leyendo una búsqueda, un intento de crear, encontrar o volver a un Edén, a un lugar donde ser nosotros mismos, en plenitud de cuerpo y espíritu, en armonía con el mundo, con sus ritmos, sus leyes que no se cuidan del calendario humano, siempre y solo miran al Sol.

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