Planta de Diente de León (Taraxacum officinale), aquenios con su vilano en el botón floral. Creative Commons atribución 4.0 internacional
Aquenios en el botón floral a la espera de un suave viento que los empuje a volar, Terracina, Italia, (Viaje a Edén)

Diente de León (Taraxacum Officinale)

En esta entrada aprenderemos como reconocer el Diente de León (Taraxacum officinale), de la familia de las Asteráceas; su propiedades y usos; como y cuando recolectarlo. Se trata de una de las plantas silvestres comestibles más comunes y fáciles de reconocer; seguramente habrás visto sus bellas flores en algún parque o praderas, o resoplado sobre sus semillas… Si te estás iniciando en este arte, este artículo «Aprender a reconocer plantas silvestres comestibles» y el Vocabulario de Plantas Silvestres son una buena ayuda. Buena lectura.

Hábitat

Originario de Europa y Asia, el Diente de León se ha extendido por todos los continentes. En cuanto al hábitat, a pesar de que prefiere terrenos ricos de nitratos, el Diente de León no tiene muchos requerimientos y se adapta a casi todas condiciones. Consigue crecer en terrenos baldíos, bordes de caminos, pastizales, parques, macetas, jardines, aceras, hasta más de 2000 metros de altura, en interior o por la costa, a pleno sol o sombra, no es raro verlo asomarse desde la grieta de un muro. En España se encuentra por todas partes, desde Estaca de Bares a Tarifa. El Diente de León es una planta silvestre muy fuerte que resiste las heladas, el viento y las enfermedades. Mientras que en los países que ha colonizado se estudia una forma de erradicarlo, por ser una planta invasora, en Europa el Diente de León se cultiva abundantemente por el valor culinario de sus hojas y sobre todo por el valor medicinal de su raíz. Pero, para muchos jardineros, y para quienes cultivan otra especies vegetales, el rápido crecimiento y propagación lo convierten en maleza.

Planta de Diente de León (Taraxacum officinale) flor vista de perfil con sus detalles. Creative Commons atribución 4.0 internacional
flor de perfil y con pistilos bien detallados, Sevilla (Viaje a Edén)

Descripción, como reconocer el Diente de León

El Diente de León es una planta silvestre fácil de reconocer, pero, a pesar de esta descripción y de las fotos, podrías confundir el Diente de León con otras plantas silvestres de la misma familia como la Condrila (Chondrilla Juncea), Crepis (Crepis Capillaris), Cosconilla (Reichardia Picroides), Cerraja (Soncus Oleraceus) o Achicoria (Chycorium Intibus) . Ninguna de ellas es tóxica.

Morfología y crecimiento

El Diente de León es una planta herbácea anual, que llega a medir unos 30 centímetros de altura. En cuanto a la morfología, cabe destacar que los ejemplares jóvenes no presentan tallo, sino solo una roseta de hojas en la base. Siendo una planta que ha colonizado diferentes hábitats y climas, tanto el color, como el tamaño y el aspecto de la hoja, pueden variar bastante. El Diente de León crece tanto en grupo como aislado. Una características que nos permite reconocer el Diente de León es que todas las partes de la planta, en su interior, presentan una sustancia blanca y pegajosa llamada látex, (Foto 10). Esta es una característica muy importante, porque nos ayuda a distinguir esta planta de otras especies silvestres parecidas: si rompemos cualquiera de sus partes, tiene que salir látex, no hay excepción, si no hay látex no es un Diente de León.

En esta foto vemos una hoja de Diente de León partida a la mitad, y se ve como le sale un líquido blanco parecido al látex. Esta es una de las características del Diente de León.
«Látex blanco» del interior de una hoja de diente de León. Ayamonte (Viaje a Edén).

Raíz

La raíz del Diente de León es gruesa y fuerte, en forma de pivote, de color pardo por fuera y blanco por dentro, está muy hundida en el terreno. En la «Foto 1» podemos apreciar la raíz de tres plantas de de diferentes tamaños.

Raíces de Diente de León (Taraxacum Officimales) de tres plantas de edad y tamaño diferente. Creative Commons atribución 4.0 internacional
Foto 1. tres tamaños de raíces diferentes. Ayamonte (Viaje a Edén)

Hojas

Desde la raíz se desarrolla un círculo de hojas con diferentes tamaños que forman una roseta (Foto 2); a veces las hojas, sobre todo en la primera fase de desarrollo, crecen paralelas al terreno y a ras de suelo; en otros ejemplares, sobre todo en una fase de crecimiento más avanzadas, las hojas apuntan hacia arriba. Pueden medir hasta unos 20cm. Ninguna hoja sale del tallo, esto es muy importante y una clara señal de identificación que nos permite reconocer el Diente de León sin fallo.

Roseta de hojas basales de un joven ejemplar de Diente de León (Tarassacum Officinale) Creative Commons atribución 4.0 internacional
Foto 2 Roseta de hoja basales de un ejemplar joven, Villa Real de San Antonio, Portugal (Viaje a Edén)

Las hojas del Diente de León son lisas al tacto, sin grumos ni vello, muy alargadas, con cabeza lanceolada y extremos dentados (Foto 4); en algunas ocasiones estos extremos dentados son tan chiquitos que se notan poco, sobre todo cuando la planta es joven , en otras el corte del diente llega casi al nervio (Foto 3).

Hoja de color verde vivo de una planta de Tarassacum Officinale
Foto 3 Hoja, Málaga (Viaje a Edén)
Planta de Diente de León (Taraxacum officinale), hoja dentadas hacia abajo. Creative Commons atribución 4.0 internacional
Foto 4. detalles de la hoja dentada, Sevilla (Viaje a Edén)

La dirección de estos «dientes», que por cierto dan el nombre a la planta, es muy importante, hay plantas similares que presentan la misma “dentadura” pero la dirección es hacia arriba, en el Diente de León es siempre hacia abajo (Foto 5). El eje de la hoja se presenta a veces rojizo- violeta; en algunos ejemplares la coloración violeta se extiende a casi toda la hoja. Dentro de este patrón general encontramos muchas variantes, en todo caso las hojas siempre tienen que ser lisas al tacto, sin grumos ni vellos, con la dentadura hacia abajo y, si las saboreas, decididamente amargas.

Planta de Diente de León (Taraxacum officinale), hojas dentadas hacia abajo. Creative Commons atribución 4.0 internacional
Foto 5. Hojas dentadas hacia abajo, tonos violetas. Bagni di Tivoli, (Viaje a Edén)

Tallo

El tallo del Diente de León sale desde el centro de la roseta de hojas. Es alto y solitario (Foto 6), quiero decir que no presenta ramificación alguna ni hojas, se va hacia el cielo erecto y desnudo; es hueco y no presenta pelos, son características muy importantes para reconocer el Diente de León, porque lo diferencian de especies similares.

Flor y semillas

La flor del Diente de León es muy llamativa (Foto 7), de color amarillo dorado y está formada por pétalos muy alargados que terminan con una pequeña muesca, casi como una cola de golondrina, sostenido por unos sépalos verdes (Foto 8). La base que envuelve la flor tiene unas hojas puntiagudas hacia abajo, siempre hacia abajo sino no es Diente de León. En la imagen podemos ver la base que se llama receptáculo con las hojas hacia abajo, esta es otra característica importante de identificación. A medida que la flor madura, se van formando los aquenios, agrupados en estas hermosas bolitas de pelos que soplamos y vemos flotar hacia el horizonte (Foto 9). Los aquenios son estructura ligera que tienen la función de flotar en el aire transportando la semilla (Foto 10). En Italia se suele expresar un deseo antes de soplar, no está del todo cierto si los deseos luego se realizan.

Planta de Diente de León (Taraxacum officinale), primer plano de la flor. Creative Commons atribución 4.0 internacional
Foto 7. Flor vista desde arriba, Sevilla (Viaje a Edén)
Planta de Diente de León (Taraxacum officinale), bracteas. Creative Commons atribución 4.0 internacional
Foto 8 brácteas hacia abajo durante la floración, Sevilla (Viaje a Edén)
Planta de Diente de León (Taraxacum officinale), aquenios con su vilano al completo. Creative Commons atribución 4.0 internacional
Foto 9. Aquenios completos sobre el botón floral, preparados para ser soplados. Sevilla, (Viaje a Edén)
Planta de Diente de León (Taraxacum officinale), aquenios con su vilano sobre una mano. Creative Commons atribución 4.0 internacional
Foto 10. Mano de Gabriele que sostiene un aquenio con vilano. Cádiz (Viaje a Edén)

Cuándo recolectar el Diente de León

Las hojas y la raíz se recolectan todo el año, aunque la raíz tiene un mayor índice de inulina en otoño. Las hojas son muy tiernas y se pueden coger directamente con las manos; puedes desenterrar la raíz con cualquier herramienta, según el terreno la planta opondrá menor o mayor resistencia. El Diente de León florece entre abril y septiembre, pero depende mucho de la latitud y del clima.

Composición y propiedades

Las hojas del Diente de León son ricas en proteínas, aminoácidos, provitamina A (más que la zanahoria) y vitamina C. Los niveles de tiamina (vitamina B₁), riboflavina (vitamina B₂), piridoxina (vitamina B6), vitamina E y folatos no son para nada despreciables; sorprende especialmente el nivel de vitamina K. En cuanto a los sales minerales, se aprecian niveles de calcio, hierro, magnesio, manganeso, potasio y fósforo, aunque es necesario señalar que parte de estos minerales pueden quedar quelados en fitatos si el alimento está crudo, y todos pueden verse afectados por la dilución durante la cocción por hervido; por lo tanto, sería recomendable cocinar el Diente de león al Vapor. La raíz posee un cuarto de su peso de inulina (Carbohidrato natural que actúa como probiótico), taninos, caucho y su látex posee lactupicrina como la lechuga. El aporte calórico es muy bajo, al igual que su aporte energético. Cuanto a las propiedades medicinales, al diente de león, ya sea la raíz y/o las hojas, se atribuyen propiedades diuréticas, laxantes, colagogas o coleréticas, ligeramente hipoglucemiantes, antiinflamatorias, depurativas, descongestionantes y desintoxicantes para el hígado y el páncreas; al estimular la producción de bilis, puede reducir los niveles de colesterol.

Planta de Diente de León (Taraxacum officinale) varias plantas juntas. Creative Commons atribución 4.0 internacional
varias plantas en flor, Sevilla (Viaje a Edén)

Preparación del Diente de León

El diente de León es una planta tradicionalmente conocida tanto para sus propiedades alimenticias que para sus virtudes medicinales. Se utilizan todas las partes de las plantas, su preparación dependerá del uso que queramos darle.

Uso culinario

El Diente de León es una planta extremadamente versátil, muchos son sus usos culinarios. La raíz se come cruda en ensalada, mascándola por el camino o cocida; tostada y molida se utiliza como sucedáneo del café; seca es una alternativa al palodur. Una forma común de tostar la raíz es en el horno a 100 grados durante 5 horas. Si estás viajando puedes secar la raíz del Diente de León al sol, colgándola en la mochila, reducirla luego en polvo (con dos piedras por ejemplo) y hervirla durante unos minutos para preparar este «casi café» con un leve color a remolacha; las dosis para el café dependen del gusto, una cucharada de polvo para una taza es más que suficiente. Las hojas tienen un agradable sabor amargo, más fuerte en las hojas viejas y más suave en las jóvenes; normalmente las hojas jóvenes se comen crudas en ensalada, las más viejas salteadas con ajo o cebolla, solas o acompañadas por otras verduras o chorizo y panceta. De esta última manera se revela un gran condimento para pastas y arroces, sobre todo cuando viajamos a pie y no tenemos posibilidad de llevar mucha comida fresca. Las hojas se pueden añadir a un revuelto y acompañan estupendamente bocadillos y tostadas con queso o embutidos. El botón floral se come en ensaladas, se hace en escabeche o se conserva en vinagre. Con un puñado de flores de Diente de León, secas o frescas, puedes preparar infusiones de sabor muy suave. En Italia, en la región de Val d’Aosta se produce un «amaro», o sea una bebida alcohólica digestiva, cuyo ingrediente principal es el Diente de León.

Uso medicinal

Los usos medicinales del Diente de León se conocen desde antiguo, siendo esta planta tradicionalmente utilizada en Europa para curar diferentes tipos de trastornos. Con las raíces se preparara una decocción hirviendo 1 cucharada por 10 minutos; esta decocción tiene efectos diurético, estimulante del apetito, digestivo. Tradicionalmente el Diente de León se ha utilizado en trastornos de las vías biliares y padecimientos hepáticos, digestiones difíciles de tipo crónico (dispepsia), pérdida del apetito; diurético; reumatismo. La infusión o té de Diente de León se prepara infusionando 1 cucharada de hojas seca para 1 litro de agua recién hervida, se toma 1 taza 3 veces al día. Este párrafo es puramente indicativo, no somos curanderos, si estás pensando de utilizar el Diente de León como medicina te aconsejamos de hablar con un experto o especialista de confianza.

  • Del diente de león se utilizan la raíz y las hojas por sus valiosas propiedades diuréticas y depurativas, contra problemas de hígado y vesícula biliar, en casos de cálculos biliares, ictericia, dispepsias con flatulencia, así como en casos de exceso de colesterol en la sangre. También se utiliza para tratar reumatismos crónicos, niveles elevados de ácido úrico, cistitis, diabetes, edemas y retención de líquidos.
  • El jugo fresco de la raíz, que se puede preparar con batidora, es muy efectivo como antiescorbútico y vitamínico. La dosis recomendada es de 2-3 cucharadas al día. En caso de hidropesía, se sugiere mezclarlo con el jugo fresco de berro hortelano: la dosis es de 1 cucharada en ayunas por la mañana y otra por la noche.
  • En la tradición popular, las hojas jóvenes frescas de diente de león siempre se han utilizado en las curas depurativas de primavera y como diurético. Las hojas cocidas resultan eficaces en casos de estreñimiento crónico.
  • En cuanto al uso externo, el diente de león es un remedio efectivo contra el acné y las espinillas; se pueden hacer compresas con la decocción de la raíz dos veces al día. En la piel, la acción del diente de león es aclaradora; por lo tanto, se puede utilizar, ya sea en forma de jugo fresco o decocción, para atenuar pecas y manchas en la piel en general.
  • Infusión diurética y depurativa. Infusionar 8-15 g de hojas frescas trituradas de diente de león en 1 litro de agua durante 15-20 minutos, luego colar y tomar la infusión caliente en pequeñas dosis (3-4 tazas) a lo largo del día. Su acción diurética, principalmente debido al contenido de sales de potasio, libera al organismo de sustancias de desecho y es saludable para todos los trastornos hepáticos.
  • Decocción depurativa de la sangre. Hervir 75 g de raíz de diente de león, 25 g de raíz de grama, 25 g de raíz de bardana, 10 g de raíz de genciana, 10 g de raíz de zarzaparilla y 10 g de raíz de regaliz en 1 litro de agua, tapado, durante unos 20 minutos, luego colar y beber 4-5 tazas a lo largo del día, entre comidas. La decocción es válida también para trastornos hepáticos, estreñimiento crónico y angioflebitis.
  • Retención de líquidos. Preparar un efectivo remedio dejando en remojo en frío 1 cucharada de raíz triturada en 1 vaso de agua durante 8 horas. Filtrar y tomar 2 vasos al día, lejos de las comidas. También es posible utilizar 50-100 g de raíz y hojas de diente de león por cada litro de agua, hervir durante 5 minutos, y preparar una decocción de la cual beber de 2 a 3 tazas al día.
  • Pecas, manchas en la piel. Hervir 50 g de flores y hojas de diente de león en 1 litro de agua durante 15 minutos; luego dejar enfriar, colar y usar como compresas en la piel, todos los días.»
Dibujo científico de una planta de Diente de León. Podemos ver todos sus estadios y sus partes.
Taraxacum officinale, De Walther Otto Müller

Galería de fotos del Diente de León

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