Presencia constante y fundamental de la existencia humana y del mundo, el viento ha ocupado desde siempre un lugar destacado de nuestra vida y de nuestras especulaciones. Después de haber hablado de Los nombres de los vientos de nuestra época, queremos ofrecerte este breve y curioso artículo sobre Los Nombres de los Vientos en la antigua Roma. Buena lectura.
Tabla de contenido
Los nombres de los vientos en la antigua Roma
Un poco como hoy, los nombres de los vientos en la antigua Roma eran variables, quiero decir que tenemos diferentes listados según el autor. El testigo más antiguo nos viene del famoso arquitecto romano Vitrubio, que murió en el primer siglo de nuestra era. Vitrubio identificaba 8 vientos juntos con su dirección, cada dirección ocupaba un ángulo de 45°:
- NE Aquilo (45°)
- E Solano (90°)
- SE Eurus (135°)
- S Auster (180°)
- SW Africus (225°)
- W Favonius (270°)
- NW Corus (315°)
- N Septentrio (360°)
Una descripción tan minuciosa de los vientos hecha por un arquitecto no tiene que extrañarnos, Vitrubio tenía en cuenta el viento para la orientación de los edificios y de los espacios públicos como calles y plazas.
Se le debe a Plinio, escritor y gran viajero que murió en la erupción que destruyó Pompeia, una descripción más detallada de los nombres de los vientos utilizados en época romana, descripción que muchos toman como el primer testigo escrito de la Rosa de los Vientos. Según Plinio relata en el segundo libro de la Historia Naturalis, los vientos en la antigua Roma eran 12 y sus nombres eran:
- N Septentrio (0°)
- NNE Aquilo (30°)
- ENE Caecias (60°)
- E Subsolanus (90°)
- ESE Vulturnus (120°)
- SSE Phoenix (150°)
- S Auster (180°)
- SSO Libonatus (210°)
- OSO Africus (240°)
- O Favonius (270°)
- ONO Corus (300°)
- NNO Trascias (330°)

Flavio Vegecio Renato, escritor romano del IV siglo e.c. cambia un poco la lista que nos ofrece Plinio, lo mismo hace el cordobés Séneca. Las diferencias entre los listados de cada autor, se reduce a algunos de los nombres. Quiero subrayar que estos testimonios tienen que ser vistos como testigos parciales. Por mala suerte, solo una parte de la producción literaria antigua ha llegado a nosotros, siendo las obras sobrevividas un parte de un conjunto más vasto. Otra consideración importante es que no todos escribían: los testigos literarios representan el punto de vista de la clase culta o dominante respeto a una mayoría de analfabetos que se expresaban y transmitían su propia cultura oralmente. Probablemente, según la zona, las personas y los tiempos, se utilizaron nombres diferentes para los vientos, hermosa confusión que sigue reinando hoy día en la Península Ibérica, donde a menudo a un viento le corresponden varios nombres, o mismo nombre a vientos diferentes, como pasa por ejemplo con el Terral. Es una reflexión que no se limita solo a los nombres de los vientos en la antigua roma, sino, en general, a todos los testimonios escritos de épocas pasadas, ya que el pueblo llano aprendió el secreto del alfabeto hace muy poco tiempo.
La percepción del viento en la antigüedad
Los antiguos romanos nombraron los vientos a partir de los puntos cardinales desde donde soplaban, o sea a partir de sus rumbos, y se preguntaban acerca de su naturaleza y de su estacionalidad. Tanta atención se debe a la importancia que el viento tenía en la vida de los antiguos. Más allá de ser responsables del clima, o sea de temperatura y régimen de lluvia, factores de capital importancia para la agricultura, los vientos eran el motor del principal transporte y vehículo comercial de la antigüedad: la navegación. Sin los barcos, exploraciones, conquistas y comercios a largas escalas se hubiesen visto profundamente reducidos; los barcos se movían rápidamente, o sea, de forma eficiente, solo cuando el viento hinchaba sus velas. Se plantea hoy que las migraciones y colonizaciones de Griegos, Vikingos, Polinesios o Portugueses, siguieron las directrices de los vientos principales. Por otra parte los nombres de los vientos sonaban diferente al oído de los antiguos romanos… En un tiempo en que el mundo espiritual y terrenal se entremezclaban con facilidad, y los dioses bajaban del Olimpo para pisar tierra y hacerle el amor a los mortales, no sorprende que muchos vientos, como Austro o Bóreas, eran dioses. Más allá de generar un sin fin de leyendas y mitos, este hecho significaba que, al nombrar uno de los vientos en la antigua Roma, se estaba nombrando a un dios, y el poder de los nombres, no solo de los vientos, todos lo conocemos… Pues, hemos llegado al final, con la esperanza que esta breve entrada sobre el nombre de los vientos en la antigua romanos te haya gustado. Desde Viaje a Edén te deseamos buen viaje y vientos favorables.

Escrito por Gabriele Burchielli



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