Panorámica de las dársenas y refinerías de Escombreras desde un dron. Autoridad Portuaria de Cartagena
Vista panorámica de Las darsenas y Refinería de Escombreras (Autoridad Portuaria de Cartagena)

La Refinería de Escombreras, historia de un infierno a orilla del Mar

Llegamos a la Refinería de Escombreras al caer de la noche, atraídos por el olor, quedamos luego embrujados por las luces como polillas alrededor de una vela. Quisimos llevar al lector las impresiones de aquel viaje y como labró nuestra conciencia, pero, sobre todo, la historia de la Refinería de Escombreras y de las empresas que la gestionaron.

El lugar

La Refinería de Escombreras se desarrolla con perfecta geometría: la obra humana desconoce las curvas hermosas que solo la naturaleza contempla; pienso en el perfil de una hoja, en el cuerpo de un caracol que se desliza, en la profunda elegancia de una ola, en las mil formas de un animal que caza. Pero el lugar me seduce; no sé si por su violento trabajo, que convierte el agua del mar en veneno, o por su forma, su estructura macabra y sencilla, como el trazado que la compone: un intricado, mudo y repetido cruzarse de líneas ortogonales, como el dibujo obsesivo de un demente; y las chimeneas y las llamas, el humo que se espesa como una amenaza, el infierno de luces artificiales.

La Refinería de Escombreras tiene el tamaño de una ciudad: la realidad es que me atrae porque es una creación de mis símiles, que veo grande solo por lo chico que soy, tan chico ahora, que más admiro una refinería o una catedral que el Sol, que ya no tengo derecho a llamar padre. Entiéndeme, no se trata de filosofía, no son sugestiones románticas: las refinerías de Escombreras son el signo visible de un ser que ha perdido la medida y el juicio, y se cree dueño del mundo, cuando es solo artífice de su propia ruina; un ser que percibe la grandeza en la medida de su obra que nunca alcanzará ni la perfección ni la belleza de un hilo de hierba, y cuyo tamaño es un grano de arena en un sistema solar que es un grano de arena en la inmensidad del espacio.

Somos un animal estúpido y creído, pensamos ser la criatura más desarrollada, la especie superior, pero mira los cubos de basura, mira los rascacielos, mira el asfalto, mira las fábricas, mira las Refinerías, mira la cajita de ibuprofeno. Sí. Ríete: conseguimos mal vivir solo a costa de la destrucción sistemática de nuestros hogares, solo a través del veneno, del cáncer, de la leucemia, de una sociedad que acepta pasivamente la humillación y la sumisión de una masa débil y desprevenida por el goce de elites incapaces que solo piensan en satisfacer el instinto más bestial y básico: territorio y poder. Un bosque es más complejo que cualquier ciudad y no produce basura, ni desequilibrio. La inmoral sociedad de la naturaleza es funcional a un desarrollo armónico donde la violencia encuentra equilibrio y sentido. Estamos muy lejos de todo esto, estamos muy lejos de ser la especie superior; nuestra historia es la crónica del intento ridículo de un mono que quiere gobernar el mundo y la vida.

Mira a la Refinería de Escombreras: tanta democracia y tanta historia para acabar en una nueva edad media, o no, algo más antiguo, como el Egipto o Sumer: masas sumisas, a través de fantasmas y mitos, desperdician lo mejor de sí para levantar nuevas pirámides. ¿Dónde hubiésemos llegado si en lugar de gastar tantos recursos para los muertos o los fantasmas de nuestras mentes hubiésemos levantado la cara al cielo con más valentía? Pero esta es otra historia: el dulce veneno de la rabia fluye, e ilumina aquellas regiones del pensamiento que, cuando estoy tranquilo y cordero, no me atrevo a explorar. Rabia, enfado, una pastilla o un viaje como este: cualquiera alteración química del cerebro es bienvenida para quitarme de encima los procesos mentales del sumiso. Este discurso no tiene que extrañarte, se inserta perfectamente en el paisaje: viajar al fin y al cabo es dejar que los lugares y su gente te entren por dentro para labrar cuerpo y conciencia.

El olor, es el olor, el olor es lo que más perfectamente resume el lugar. Agudo, enérgico, neto, perfectamente establecido, duro, sin hesitación, sin dudas. No se mezcla con los otros, aislado del olor a salitre, a alga y espuma, se ofrece al olfato como lascas sólidas y afiladas. Los pulmones se cierran un poco. No es náusea, solo rechazo instintivo del cuerpo: este aire mata. Pero mata despacio, entonces, porque somos animales inteligentes, no nos preocupamos, seguimos el camino hacia la muerte. Poco mal, al Sol y al universo nada le importa del ser humano, más allá de arruinar la belleza de la tierra, nada podemos, un día no quedará rastro de nuestra existencia. Es un pensamiento positivo: cualquier cosa haga con mi vida es nada, ninguna importancia tiene, así que puedo relajarme y caminar tranquilo hacia el cementerio que me espera.

El Valle de Escombreras eran bahías hermosas y forestas, el Mediterráneo brillaba sereno bajo el Sol, el tiempo vendimiaba la vida según aquella misma armonía que balancea estrellas y planeta en equilibrio perfecto sobre el infinito. Luego ha llegado el astuto bípedo, el pobre, listo bípedo, el gran canalla, que no sabe hacer nada bien, que ni siquiera sabe morirse decentemente.

Historia de la refinería de Escombreras

Creación y primeros años

Foto del 1947 del Valle de escombreras con el poblado y la refinería al fondo. Todos los derechos reservados por el autor: Luis Manzanares
Valle de Escombreras en 1947 (Foto de Luis Manzanares, tomada de http://historiasdealumbres.blogspot.com)

La historia de la Refinería de Escombreras comenzó en plena política autárquica del régimen franquista, con el trasfondo de la Segunda Guerra Mundial. Con el decreto ley del 22 de enero de 1942 el gobierno encomienda al INI (Instituto Nacional de Industrias) la creación de empresas que produjesen hidrocarburos a través de la destilación de pizarras y bituminosas, materias primas que abundaban en España, que por contra, así como el resto de Europa, carecía de petróleo. La importancia y necesidad de hidrocarburos se debía al nuevo escenario energético que se fraguó al comienzo del siglo XX, con la progresiva difusión de los motores Diesel, Otto y Wankel. Como ejemplo, entre 1919 y 1925 la cantidad de vehículos a motor en España quintuplicó; también la industria se adaptaba a las nuevas tecnologías disponibles.

En noviembre de 1942, para cumplir con sus nuevas finalidades, el INI decide crear ENCASO (Empresa Nacional Calvo Sotelo de Combustibles Líquidos y Lubricantes). Uno de los proyectos de mayor envergadura planeado por la ENCASO, fue la construcción de una nueva refinería en el Valle de Escombreras, al lado de Cartagena, para la producción de carburantes y lubricantes a partir de pizarras extraídas en España y crudo importado. En España, en aquel momento, solo existían la refinería de pizarra de Puertollano, propiedad de la empresa francesa Peñarroya, que será la protagonista del desastre de Portman y de la explotación rapaz de la Sierra de Cartagena la Unión, y la refinería de petróleo de CEPSA en Tenerife, que había abierto en 1930 y que sería clausurada en 2014.

La nueva refinería de Escombreras tendría la capacidad de destilar 400.000 toneladas de petróleo al año, para producir gasóleo, gasolina, queroseno y fueloleo; más 50.000 toneladas anuales de aceites parafinados. Con esta capacidad, la Refinería de Escombreras haría frente a una parte consistente de las necesidades del país.

Foto Panorámica del Valle de Escombreras co el poblado y la Refinería al fondo durante los años 60
Valle de Escombreras en los años 60 (Foto de Luis Manzanares, tomada de http://historiasdealumbres.blogspot.com)

Una nueva etapa bajo REPESA

En 1947 las instalaciones de la Refinería de Escombreras estaban terminadas, pero todavía faltaban las unidades para la destilación y la refinación. La lentitud de los trabajos se debía principalmente a problemas de financiación, suministro y tecnología. Para salir de esta situación de estancamiento, el INI optó por la creación de una nueva empresa de capital mixto público y privado; la ENCASO daría a la nueva empresa las instalaciones, mientras que los socios privados la financiación necesaria para la compra de los equipos que faltaban y asistencia técnica.

En julio de 1948 el INI cerraba en New York un acuerdo con la española CEPSA (Compañía Española de Petróleos) y con la Norte Americana CALTEX (California Texas Oil Products Company) para crear la empresa que sustituiría a ENCASO en la gestión de Escombreras. CALTEX, hoy día parte del grupo Chevron, aportó el 24% del capital y un préstamo de 8 millones de dólares reservándose el derecho de suministrar la totalidad del crudo hasta que el préstamo estuviese en vigor, cifra que luego bajaría al 50% durante un plazo de 15 años. Cabe destacar que el INI renunció, a demanda de CALTEX, al derecho de expropio que tenía en virtud de su propia ley fundacional. Los estadounidenses acababan de entrar directamente en la producción de petróleo de España, la historia de la Refinería de Escombreras pronto entraría en una nueva etapa.

Un año después del acuerdo de Nueva York, exactamente el 27 de junio del 1949, nace REPESA (Refinería de Petróleos de Escombreras), su primer presidente fue José María de Lapuerta y de las Pozas. Desde ahora en adelante los trabajos para concluir la Refinería de Escombreras procederían rápidamente. Las dársenas de Escombreras se prepararon para recibir los cargos de crudo, el primero llegó en octubre del 1949; se completaban las unidades técnicas y en enero del 1950 comenzaron las actividades de refino con una capacidad de 5.000 barriles diarios, que ya en 1951 ascendieron a 30.000 barriles de petróleo por día. En 1954 la refinería de Escombreras tenía un volumen de 3 millones y medio de toneladas de crudo por año.

Refinería de Escombreras, foto tomada desde la montaña. Se aprecian en primer plano los depósitos, al fundo las numerosas chimeneas
Vista desde el interior

El creciente consumo interno de España de hidrocarburos llevaría a un constante crecimiento de la Refinería de Escombreras. En 1958 INI y REPESA firman nuevos acuerdos con CALTEX y la británica SHELL, para ampliar la refinería de escombreras hasta los 5 millones y medio de toneladas de crudo al año. Los contratos preveían préstamos de 5 millones de libras para el INI y 7 millones y medio de dólares para REPESA, además aseguraban la llegada del crudo a España: el 75% sería importado por CALTEX, el restante por la Shell. La alta rentabilidad permitió a REPESA la creación de su propia flota con 4 buques tanque comprados entre 1958 y 1959.

En 1968 CEPSA decide salir de Repesa y vende sus acciones, un 24% del total; el 16% serían comprados por Caltex, un 4% por Demetrio Carceller (uno de los fundadores de CEPSA) y otro 4% por trabajadores de la misma REPESA.

En 1969 un incendio que duró 9 días acaba con la vida de 5 obreros e ingentes daños a las instalaciones, cerrando con una tragedia una década de crecimiento decidido.

Una nueva reestructuración: la refinería de Escombreras bajo Enpetrol

El 1974 es un año crucial en la historia de la refinería de Escombreras. El crecimiento continuo del sector empuja el INI a una completa reestructuración. REPESA absorbe ENCASO y ENTASA
(Empresa Nacional de Petróleos de Tarragona, S.A.) para formar la ENPETROL (Empresa Nacional del Petróleo). La ENPETROL, desde su fundación, fue la mayor empresa de hidrocarburos de todo el País. El 71% de las acciones de ENPETROL estaban en mano del INI, el restante quedaba compartido entre varias empresas privadas, destacando entre ellas la ERT (Unión Explosivos Rio Tinto).

Pero llegan años difíciles para la Refinería de Escombreras, que se vio afectada por las crisis del petróleo de 1973 y de 1979 y la llegada de la energía nuclear. Tampoco la política favoreció a Escombreras. Entran en función las refinerías de Tarragona y Vizcaya y se amplía la capacidad de producción de todas las otras refinerías existentes, salvo la de Escombreras, aumentando la capacidad de producción total de España en un 43%, alcanzando en 1980 72,1 millones de toneladas de productos. Los años de crecimiento coinciden con una subida decidida de los precios del petróleo, seguido por una caída de la demanda. El resultado fue que en 1982 se utilizaba solo el 63,1% de la capacidad productiva de las refinerías españolas. A este factor negativo se le añade el comienzo de la producción de energía nuclear. En 1985 la producción en la Refinería de Escombreras había bajado de cinco millones de Tm/año, frente a los 10 millones del 1969.

Detalle de La refinería de Escombrera con el mar al fondo. Creative Commons atribución 4.0 internacional
Detalle de la refinería al atardecer (Viaje a Edén)

La reorganización del sector y la entrada en el mercado europeo: La creación de REPSOL

Un nuevo cambio en la gestión de Escombreras llega en 1981, con la creación del INH (Instituto Nacional de Hidrocarburos) que relevó la gestión de todas las empresas públicas que producían hidrocarburos, centralizándola en un solo ente dedicado. En aquel mismo año España entraba en la Comunidad Económica Europea, teniendo que readaptar todo su sector productivo a las necesidades y características de un mercado no regulado. Varias absorciones y reorganizaciones de empresas públicas gestionadas por el INH acabaron, en 1987, con la creación de REPSOL Petróleo, que gestionaba las refinerías de A Coruña, Tarragona, Puertollano y Escombreras; su primer presidente fue Óscar Fanjul Martín. Por estos años la Refinería de Escombreras tenía su propio puerto con dársenas para atracar 8 buques, un parque de almacenamiento y una capacidad de refino de 5 millones de toneladas por año.

En 1989 el INH comenzó el proceso de privatización de REPSOL. En pocos años se desmantelaría la presencia estatal en la producción de hidrocarburos. En 1993 acabó el monopolio estatal sobre el petróleo; dos años después el INH cesó de existir, cediendo las acciones que poseía de REPSOL a SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales). La presencia estatal en REPSOL se reduce progresivamente hasta que, en 1997, la SEPI vendió su último 10% de REPSOL. La historia de la Refinería de Escombreras como empresa pública había terminado.

Darsena de Escombreras. Se aprecian las tuberías que transportan los oleos y los tanques en el agua.
Darsena de Escombreras (Viaje a Edén)

La refinería de Escombreras en el nuevo milenio

Al comienzo del nuevo milenio, REPSOL elige renovar la Refinería de Escombreras, aumentando su eficiencia y capacidad productiva. La inversión de REPSOL fue inmensa: 3.000 millones de euros, la más grande inversión industrial en la historia de España hasta el momento.

La reforma se encaminaba a mejorar la capacidad de conversión y producción de la planta, pero, también, a aumentar la baja producción de Diesel, carburante utilizado por las mayorías de los vehículos a motor en España. La refinería se amplió con un total de 60 hectáreas, que incluía 30 nuevas plantas; las reformas mejoraron la capacidad productiva de Escombreras en un 93%.

La apuesta por Escombreras se debió a varias razones. El Puerto de Escombreras ofrecía un atraque perfecto y seguro, practicable durante todo el año, en una posición estratégica en el Mediterráneo; la presencia de un doble oleoducto, de propiedad de Repsol, que conecta escombreras con la refinería de Puertollano, con el que se abastece de petróleo y da salida a sus productos; la disponibilidad del suelo necesario para las ampliaciones; el déficit de gasóleos y querosenos que tenía España.

El nuevo complejo se inauguró en 2012. Desde entonces, nuevas inversiones y reformas acabaron de dar a la refinería de Escombreras el aspecto actual. Al día de hoy la estructura cuenta con unidades de destilación de fuelgas, gas licuado de petróleo (GLP), naftas y destilados medios (gasolina y queroseno), combustible para aviación y otros productos industriales. El terminal portuario puede recibir petroleros de hasta 315.000 tonelada. La capacidad de almacenamiento es alta. CORES (Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos) almacena 1,6 millones de metros cúbicos de petróleo, que pueden abastecer a España entera durante 4 meses, en caso de que la llegada de crudo al país sea interrumpida por alguna razón; a los depósitos de CORES se añaden 1,5 millones de metros cúbicos de productos terminados.

Foto de la refinería de Escombreras por la mañana temprano se aprecian los numerosos depósitos, las chimeneas y el humo que cubre el paisaje.
Refinería de Escombreras al amanecer (Jrm Molina)

Conclusión

Quiero concluir este breve resumen de la historia de Escombreras con una sola consideración. Hubo un momento, por diferentes ideologías y necesidades, que en España, como en otros países, el estado, con dinero público, levantó empresas, sociedades y servicios. Paulatinamente, los privados han relevado lo que antes era de todos, en un proceso parecido a lo que Europa ya vivió en la tarda antigüedad: el estado, cada vez más débil, desaparece del tablero, y nuevos señores imponen sus leyes y sus conveniencias. Libres de toda atadura, las empresas crecen descontroladas, progresivamente más hambrientas de recursos, progresivamente gastando más recursos, con el fin del enriquecimiento individual a costa del bien común. Víctima todavía de un extraño complejo de inferioridad, o extraño miedo, tenemos que levantar obras monumentales, aberraciones priva de cualquier inteligencia y armonía, como Escombreras, como las minas de la Unión, como las Catedrales, las grandes universidades, los grandes eventos, los grandes personajes: el diminuto bípedo mortal, el pequeño ser del pulgar oponible que se cree dueño del mundo y que lo ha perdido ya todo, sin que se haya dado cuenta de nada.

Las fuentes principales de datos para relatar la historia de la Refinería de Escombreras han sido: El Ini y la producción sintética de hidrocarburos (Elena San Román, Universidad Complutense de Madrid), La industria del petróleo en Cartagena 1950-2015 (Cayetano Espejo Marín, José María Serrano Martínez, Alejandro Parra Castaño); la página oficial de Repsol.

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