Alexander King (Glasgow, 1909 – Londres, 2007) fue uno de los fundadores del Club de Roma y una figura clave en la formación del pensamiento sistémico que desembocó en el informe “Los límites del crecimiento”.
No fue un político en sentido electoral ni un empresario industrial, sino el arquetipo del científico convertido en gestor internacional del conocimiento, un perfil característico de la segunda mitad del siglo XX: altamente formado, habituado a la planificación institucional y progresivamente convencido de que los problemas científicos no podían separarse de la organización del poder. Un itinerario muy distinto del seguido por Aurelio Peccei, aunque los unirías un objetivo común.
Tabla de contenido
- Formación científica y mentalidad interdisciplinar
- La guerra como escuela de poder científico
- De tecnócrata nacional a gestor internacional
- La trayectoria hacia la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
- Encuentro con Peccei y fundación del Club de Roma
- Actividad política en sentido amplio
- Perfil intelectual y rasgos personales
- Interpretación estructural de su trayectoria
1. Formación científica y mentalidad interdisciplinar
King nació en un entorno británico urbano de clase media. Estudió en Highgate School y posteriormente en el Royal College of Science (Universidad de Londres), donde se especializó en química. Su doctorado (D.Sc.) en 1940 en el Imperial College consolidó su perfil como químico físico de alto nivel.
Este dato no es menor: la química física exige una mentalidad sistémica, atención a interacciones múltiples y modelización de procesos complejos. Esa matriz intelectual reaparecerá décadas más tarde en su interés por los “sistemas globales”.
En los años treinta:
- Realizó investigación avanzada en Alemania (Universidad de Múnich), lo que le dio contacto directo con la ciencia continental.
- Fue docente en el Imperial College de Londres.
- Dirigió en 1938 una expedición científica al Ártico, experiencia que amplió su horizonte más allá del laboratorio.
Hasta aquí, su trayectoria podría haber sido la de un académico británico convencional. La guerra lo desvió definitivamente.
2. La guerra como escuela de poder científico
La Segunda Guerra Mundial transformó su carrera. King pasó del ámbito universitario al aparato estatal británico, ocupando cargos estratégicos en:
- El Ministerio de Producción. En 1939 identificó el potencial del DDT como insecticida, coordinando su producción para el frente del Lejano Oriente.
- Programas de investigación científica aplicada al esfuerzo bélico.
Es quizás el momento bisagra de su biografía: King comprende que la ciencia no es neutral ni autónoma, sino un instrumento de poder estatal, industrial y militar.
La misión científica británica en Washington
En septiembre de 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, el gobierno británico decidió reforzar la cooperación científica con Estados Unidos para acelerar el desarrollo de tecnologías estratégicas. La iniciativa partió de los responsables de la política científica del Reino Unido, que consideraban imprescindible establecer en Washington una oficina permanente capaz de coordinar el intercambio de información técnica entre los aliados. Para dirigir esta misión fue elegido Aleksander King, entonces funcionario científico con experiencia en investigación química y en administración pública, un perfil que combinaba conocimiento técnico con capacidad organizativa.
Para Aleksander King, la misión en Washington entre 1942 y 1947 no fue un simple puesto de enlace diplomático. Fue, en la práctica, la creación de una infraestructura de inteligencia técnica en pleno centro del esfuerzo aliado. Su tarea consistía en coordinar un intercambio constante de información científica aplicada a la guerra, de modo que los avances logrados en los laboratorios británicos y estadounidenses se transformaran con rapidez en capacidad industrial y militar.
Al ponerse al frente de la British Commonwealth Scientific Office, amplió aún más ese sistema de cooperación, incorporando a la red los recursos científicos de todo el ámbito de la Commonwealth y concentrando en Estados Unidos el núcleo de intercambio de conocimiento.
Las consecuencias de este trabajo fueron profundas. La misión permitió una coordinación tecnológica sin precedentes en sectores decisivos, como la industria química o la física aplicada, y contribuyó a consolidar la superioridad técnica angloamericana durante la Segunda Guerra Mundial. Pero su importancia no terminó con el conflicto. El modelo de oficina científica que King ayudó a construir se convirtió en un precedente directo de las instituciones de cooperación tecnológica de la posguerra. Aquella experiencia anticipaba ya el tipo de organismos internacionales en los que el propio King tendría un papel destacado en las décadas siguientes, y marcaba un paso decisivo en la transformación de la ciencia en instrumento permanente de gobierno.
A nivel personal, la experiencia transatlántica se reveló decisiva no solo para su pensamiento sino para su formación profesional. En Washington participó en redes de cooperación científica angloamericana en plena guerra. Aprendió a coordinar expertos, gestionar conocimiento a gran escala y traducir ciencia en decisiones políticas. En definitiva, esta etapa consolidó tres rasgos que caracterizarían constantemente su perfil:
- Familiaridad con la diplomacia científica.
- Visión estratégica de la ciencia.
- Capacidad de operar en entornos intergubernamentales.
Tras la guerra, ya no regresó plenamente al laboratorio.
3. De tecnócrata nacional a gestor internacional
En el Reino Unido fue jefe del Central Scientific Secretariat y Secretario del Advisory Council on Scientific Policy. Su rol dejó de ser experimental para volverse organizativo: evaluación de prioridades, planificación tecnológica, articulación entre investigación y economía.
Este tránsito refleja una mutación intelectual profunda: la ciencia dejó de ser para él un campo disciplinar para convertirse en un sistema nacional de innovación antes de que ese concepto estuviera formalizado. El siguiente paso fue Europa.
4. La trayectoria hacia la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
En 1957, King asumió la dirección de la European Productivity Agency, integrada en la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE), vinculada al Plan Marshall.
Este cargo fue clave por varias razones:
- Trabajó en modernización industrial comparada.
- Desarrolló metodologías de evaluación intergubernamental.
- Se movió en un entorno de cooperación occidental en plena Guerra Fría.
Cuando en 1961 la OECE se transformó en la OCDE, King ya estaba situado en la red adecuada. Fue nombrado Director y más tarde Director General de Asuntos Científicos, Educación y Política Tecnológica.
Su función no era meramente administrativa. Impulsó:
- Los Science Policy Reviews, evaluaciones comparativas de políticas científicas nacionales.
- La integración de educación, tecnología y crecimiento económico en un mismo marco analítico.
- La idea de que la política científica debía ser una responsabilidad central del Estado moderno.
Aquí se consolida su perfil definitivo: no científico, no político partidista, sino ingeniero institucional de la cooperación científica internacional.
5. Encuentro con Peccei y fundación del Club de Roma
Desde la OCDE, King tenía acceso a redes globales de expertos, economistas y planificadores. En ese contexto conoció a Aurelio Peccei. Peccei aportaba la experiencia industrial global; King, la arquitectura institucional y la red tecnocrática.
En 1968 organizaron una reunión en la Accademia dei Lincei, una antigua institucion cultural de la capital italiana. Desde esta reunión nació el Club de Roma. No se trataba de un movimiento político, sino como un foro de análisis de problemas globales que sí tenía objetivos políticos: influenciar la toma de decisiones de gobiernos y grandes empresas.
La lógica y el pensamiento de Peccei eran coherente con la trayectoria de King:
- Pensamiento en términos de sistemas complejos.
- Confianza en la modelización.
- Convicción de que las élites científicas debían anticipar crisis globales.
El informe “Los límites del crecimiento” (1972) materializó ese enfoque. Aunque King no fue su autor principal, su papel como mediador institucional fue determinante.
6. Actividad política en sentido amplio
King nunca se presentó a elecciones ni lideró partidos. Sin embargo, su actividad fue profundamente política en tres planos:
- Política científica nacional: Influyó en la organización de la investigación británica de posguerra.
- Gobernanza internacional: Contribuyó a institucionalizar la cooperación científica dentro de la OCDE.
- Pensamiento global: Desde el Club de Roma promovió la idea de que El crecimiento económico tiene límites físicos; la tecnología debe gestionarse estratégicamente; os problemas ambientales requieren coordinación planetaria.
Su obra escrita —Science Policy: The International Stimulus, The State of the Planet, The First Global Revolution— se mueve constantemente en esta dirección: análisis global, tono estructural, enfoque sistémico.
7. Perfil intelectual y rasgos personales
A diferencia de Peccei, King no provenía del mundo empresarial ni de grandes fortunas. Su legitimidad derivaba de:
- Capital académico.
- Experiencia estatal.
- Reconocimiento institucional.
Recibió distinciones como CBE y CMG, además del Premio Erasmus (1987). No fue un agitador ideológico, sino un organizador de ideas. En su autobiografía tardía (Let the Cat Turn Round, 2006), se percibe una conciencia clara de haber vivido la transición desde la ciencia experimental de entreguerras hasta la preocupación por el destino planetario.

8. Interpretación estructural de su trayectoria
La trayectoria de King responde a una secuencia coherente:
- Formación científica rigurosa → mentalidad sistémica.
- Guerra → aprendizaje del vínculo entre ciencia y poder.
- Administración nacional → institucionalización de la política científica.
- OCDE → internacionalización del conocimiento.
- Club de Roma → proyección global y preocupación ecológica.
No fue un profeta ni un activista, sino un tecnócrata ilustrado que evolucionó hacia el pensamiento global sistémico. Si Peccei encarna el impulso industrial que descubre los límites, King representa la burocracia científica occidental que intenta anticiparlos y gestionarlos. Para entender el Club de Roma es fundamental entender el pensamiento de ambos y su convergencia de objetivos.
Gabriele Burchielli



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