Foto a color del Paisaje Lunar de Abanilla, también conocido como desierto de Abanilla, Murcia. Creative Commons atribución 4.0 internacional
Paisaje Lunar de Abanilla (Viaje a Edén)

Paisaje Lunar de Abanilla

Llegamos al Paisaje Lunar de Abanilla antes de conocer su nombre, estamos de camino a la Sierra de Arbí, es el final de mayo, y el sol, el sol…

Andar, andar hasta caerse, andar hasta echar todo el aire, hasta que el pecho quede vacío, y la mente inmóvil por fin, por fin muda. Andar, andar hasta que del alma caiga la piel, hasta que el espíritu se despoje de todo lo innecesario, andar y andar como si la muerte empujara a golpes y gritos. Andar hasta la pureza extrema, andar, andar hasta caerse.

No pisan tierra los pies, es lodo, gris, demasiado compacto, sofoca las raíces (imagínate unas manos que te aprietan el cuello, cada vez más, hasta qué…) y se convierte en polvo color ceniza, cuando lo aprieta, estruja o golpea. Es una sustancia esa que no retiene el agua, que no se empapa, oscura y buena, para que los frutos se hinchen y las espigas se doblen por el peso de las semillas: el agua violenta que trae Levante solo hiere, arrasa, deja en lodo ramblas profundas como heridas, cortes que recuerdan cicatrices, son estas grietas que abre el sol cuando toca una tierra desnuda.

Hay alguna planta, algunas plantas pueden sobrevivir, penando, estas plantas duras, que tienen espinas, que hieren la piel; tienen un verde apagado, desteñido, como de una criatura que muere por lenta asfixia, es el lodo que aprieta las raíces (imagínate unas manos que te aprietan el cuello, cada vez más hasta qué…); pero una vez fueron forestas.

Mudas, inmóviles, las sierras rodean el Paisaje Lunar de Abanilla como cadáveres de grandes cuerpos caídos al suelo: nada se mueve.

Y este silencio grande, que cuela denso y viscoso sobre el paisaje, sobre el cuerpo, que llena la boca y la cierra, que tapa la garganta, que se arrastra, cuerpo adentro, hasta alcanzar el espíritu, hasta dominar el sentimiento: es la belleza extrema de la vida vacía, la belleza de un cuerpo que la muerte acaricia y que respira todavía. Eso, el vacío y el silencio llenado por el viento.

Paisaje Lunar de Albanilla (Murcia), mayo 2023, andar, andar hasta caerse…

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Viaje a Edén es una progresiva liberación, una progresiva perdida de peso, el rechazo a lo innecesario, a la dura presencia de los objetos, en un intento constante de controlar el miedo hasta liberarnos; como un andar incierto que se convierte en pasos largos carrera salto: la verdad, si verdad hay, es un ademán. Estás leyendo una búsqueda, un intento de crear, encontrar o volver a un Edén, a un lugar donde ser nosotros mismos, en plenitud de cuerpo y espíritu, en armonía con el mundo, con sus ritmos, sus leyes que no se cuidan del calendario humano, siempre y solo miran al Sol.

Pensamiento Nómada

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Conciencia del entorno

Habilidades

Manos embarradas de arcilla

Personas y lugares

Tres personas gitanas en un lugar de Turquía. Todos los derechos reservados

Herramientas y materiales

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Diario del Viaje

Foto antigua de una mujer sentada en el puertodel Musel con su diario del viaje en la mano. Creative Commons.

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