Foto Color. Dos viajeros están acostados en sus sacos de dormir. Creative Commons atribución 4.0 Internacional
Viajeros en sus sacos (Foto: Nathalie Martin)

Guía sobre los sacos de dormir

El saco de dormir, junto con zapatos y mochila, es el compañero inseparable de nuestras andanzas, y un peso constante en nuestra espalda. Pensada sobre todo para quienes se están iniciando al viaje, en esta breve guía sobre los sacos de dormir trataremos la historia, características, materiales de los sacos de dormir, más algunos consejos para elegir un saco de dormir adecuado o encontrar una alternativa si nos encontramos sin… Buena lectura.

Breve historia de los sacos de dormir

A pesar de que la historia de los sacos de dormir comienza en el siglo XIX, desde fechas muy tempranas los seres humanos, a la par que adaptarnos, hemos modificado el entorno para nuestra ventaja y, en este caso, para un mejor descanso. En Border Cave, en las faldas de los Montes Lebombo, en Sudáfrica, un equipo de antropólogos encontraron los restos de las que se suponen camas, hechas con unos 30 cm de hierba dispuestas sobre un fondo de ceniza. La hierba seca proporcionaba comodidad y calor, mientras las cenizas era un repelente para insectos, ya que le impide el movimiento, bloquea su aparato para morder y los deshidrata. La teoría toma aún mayor consistencia por la presencia de alcanfor, una planta aromática que aún hoy, en África Oriental, se utiliza como repelente de insectos. Los restos de Border Cave, son al momento las más antiguas “herramientas” de descanso encontradas, el saco de dormir es, en definitiva, una herramienta de dormir portátil. En otra localidad surafricana, Sibudu, se habían encontrado capas de juncos intercaladas con ceniza y plantas medicinales que se supone fueron utilizadas como camas hace 77.000 años. La razón por esta breve digresión a la historia de los sacos para dormir, se debe en parte a la belleza de viajar, no solo con los pies, sino con el alma a través del tiempo, y también para aprender como nuestros ancestros solucionaron problemas que pueden todavía presentarse al viajero contemporáneo: tanto la transmisión de los conocimientos tradicionales, como el saber hacer, prescindiendo de la tecnología es, para nosotros de Viaje a Edén, un paso fundamental para volver a encontrar equilibrio y construir una sociedad diferente. Las culturas antiguas solucionaban problemas con inteligencia, manos y poca tecnología: todo viajero debería saber improvisar a falta de herramientas. Volvamos a la historia.

El ancestro directo del saco de dormir, fue inventado en Francia, alrededor del 1850, por los oficiales de la Aduana Francesa que patrullaban los Pirineos. Para resistir a tan bajas temperaturas, los listos franceses utilizaban una piel forrada de lana con unas hebillas para mantenerlas unidas.

Otro paso adelante hacia el verdadero saco de dormir, se dio un par de décadas después: en 1876, Pryce Pryce-Jones, un empresario galés, comercializó el ‘Euklisia Rug’. Fue un éxito, la armada Rusa compró 60.000 unidades, seguida por el ejército de Gran Bretaña, misionarios en Áfricas y Pioneros en Australia. El Euklisia Rug utilizaba un diseño innovador que permitía a los usuarios abrochar el saco alrededor de ellos. Estaba hecho de lana, y parecía más una manta que se podía cerrar que a un saco como lo imaginamos, pero incluía un bolsillo cosido y espacio para una almohada inflable de goma.

El difundirse del montañismo y el florecer de las exploraciones a los polos daría otro empujón a la producción de sacos de dormir. Los primeros sacos de dormir que podríamos llamar modernos, fueron producidos por Fuglesang, en Oslo (Noruega), a partir de 1889, bajo el nombre comercial de Anjungilak, firma que en 2001 sería comprada por Mammuth. El relleno de los sacos de Fuglesang era un poco extraño, una fibra vegetal llamada kapok, hecha a partir de las semillas del árbol del mismo nombre y pelo de ciervo; el uso de plumas como relleno comenzó a difundirse solo en 1892.

El comienzo de la época de oro en la historia de los sacos de dormir, son los años ’60, cuando se difunde el uso de un relleno sintético. El cambio permitió la fabricación de sacos de dormir muchos más asequibles, pensados, a menudo, para un uso puramente recreativo. Desde entonces, la acampada recreativa ha llevado a un progresivo avance tecnológico y una mayor cura de los detalles, en función de reducir el peso y el espacio, manteniendo intactas las propiedades aislantes. Hoy día, en las tiendas de todo el mundo, se encuentran sacos de dormir para niños, hombres o mujeres, rectangulares, de lana, de lino, sintéticos o de pluma, para uso extremo o para echarse una nochecita en la playa.

Cómo está hecho un saco de dormir

El saco de dormir retiene y conserva el calor generado por el cuerpo; consta de 3 capas:

  • La capa exterior. Está hecha de materiales resistentes y livianos, como poliéster Pipstop o nylon, a menudo tratados para ser hidrófugos, que actúa como una barrera protectora contra el viento y la humedad.
  • La capa interna, o forro, contribuye a la comodidad y facilita la dispersión de la humedad generada por el cuerpo; suele ser suave, hecha tanto por fibras sintéticas como naturales.
  • En el medio de las dos capas está el relleno, o sea la capa que ofrece el aislamiento real y el mantenimiento de la temperatura. El relleno puede ser sintético o de plumón de ganso, más raramente de lino o lana. El relleno sintético tiene bastante durabilidad, se seca rápidamente, garantiza cierto aislamiento aunque mojado, necesita poca manutención, pero pesa más que el relleno de pluma. El relleno de plumón de ganso es ligero, comprimible y proporciona un excelente aislamiento térmico, pero pierde su capacidad de retención de calor cuando húmedo y es mucho más caro, más del doble de un saco sintético. El relleno de lino es utilizado en sacos para climas cálidos, algunas firmas utilizan como relleno lana de oveja. Encuentro esta última elección especialemnte interesante: la lana puede producirse de forma totalmente natural, del mismo animal que nos provee de leche y carne, y sin que este último sufra daño o estress. Pero tengo que ser sincero, todavía no me ha pasado de tener uno en las manos. Para reducir el peso y mejorar las presataciones, el relleno se distribuye de forma no homogenea a lo largo del saco.

Juntos con las 3 capas los elementos que conforman un saco de dormir son:

  • Capucha ajustable. Guarda el calor en la cabeza. En realidad podría considerarse un elemento accesorio, en lugar de la capucha bien podrías utilizar el gorro que, de todas formas, llevas contigo, aligerando un poco el peso total de la mochila, siempre que no se trate de climas extremos.
  • Collar. Es un collar en el interior del saco que, una vez cerrado sobre la espalda, impide la salida de aire cálido. Es un detalle constructivo que aumenta considerablemente la capacidad térmica del saco frente a un reducido aumento del peso. El collar impide al aire cálido de salir por el único lado abierto del saco: el lado de la cabeza. Como con la capucha, puede utilizar una bufanda u otra prenda que llevas contigo como collar. El collar se encuentra solo en los modelos pensados para temperaturas bajas.
  • Cubre cremallera y cremalleras. Las cremalleras están hecha por materiales no aislantes y es donde se pierde más calor. Los sacos pensados para temperaturas frías deberían de tener una “faja” de tejido aislante que cubre la cremallera, una vez cerrada, impidiendo la salida del calor.
Foto macro de plumas de oca de un relleno de un saco de dormir. Derechos reservados
Relleno de un saco de pluma (Cortesía de Feathered Friends)

Como funciona un saco de dormir

El funcionamiento del saco de dormir se basa en la capacidad del relleno de aislar el cuerpo del ambiente externo, en otras palabras el relleno atrapa el calor generado por el cuerpo impidiendo su dispersión en el ambiente externo y, a la vez, bloqueando la entrada del frío. A medida que te acuestas en el saco, tu cuerpo calienta el aire en su interior; mientras tanto, las fibras del relleno del saco, se llenan de moléculas de aire, creando una especie de “pantalla”. El aire es un pésimo conductor de calor, esto quiere decir que el calor generado por tu cuerpo, debido al aire presente en las fibras del relleno, sale del saco muy lentamente, y a su vez el frío externo no penetra en el interior del saco. Esto es todo.

Los rangos de temperatura

Los sacos de dormir suelen llevar una etiqueta con clasificaciones que indican el rango de temperaturas en el que son más efectivos. Estas clasificaciones incluyen límites superior, confort, inferior y extremo. Es importante entender que estos valores son orientativos: las pruebas se realizan con un maniquí calentado en un entorno cerrado y se refieren a una temperatura corporal general de un ser humano general que podrías no ser tú. El test tampoco tiene en cuenta muchos factores como humedad del aire, la ropa que llevas o la colchoneta que utilizas, que cambian drásticamente la realidad: antes de embarcarte en un viaje largo, con temperaturas agresivas, sabio sería probar el saco de dormir en un entorno seguro.

Saco tipo momia o rectangular

Más allá del tipo de relleno, los sacos de dormir se distinguen para su forma: tipo momia o rectangular. Los sacos de dormir rectangulares proporcionan más espacio y te permiten moverte y acostarte casi como en una cama; por otro lado, más espacio significa más peso y menos calor, también cada vez que te mueves sale del saco aire cálido y entra el frío. Este tipo de saco es perfecto para climas amables y cuando peso y espacio no son un problema. Los sacos tipo momia están diseñados para maximizar el calor y reducir el peso. Esto se logra con un ancho de hombros y caderas más estrecho para reducir el espacio y la posibilidad de movimiento, lo que resulta menos comodidad.

Foto color. Muestra de sacos de dormir en una tienda de deporte de montaña. Creative Commons atribución 4.0 internacional
Muestra de sacos de dormir (Kent Kanouse)

Como elegir un saco de dormir

Al final, ¿cuál es el saco adecuado para mí? No hay una respuesta cierta. Los factores que determinan la elección de un saco de dormir son:

  • El clima que enfrentas y cómo lo enfrentas. Dormir al raso es muy diferente que montar una tienda de campaña, las mismas tiendas de campaña pueden aislar más o menos, una colchoneta aisla más que una esterilla.
  • Exigencias personales en términos de peso.
  • Tu propio metabolismo.
  • Objetivos. Salir para un fin de semana en alta montaña te expone a una situación clara, sabes de antemano que rango de temperatura esperarte (hasta cierto punto…) eliges el saco apropriado para la situación y listo. Salir a la aventura durante unos meses, sin saber de antemanos que entorno encontrarás, es otra historia; en España puede pasar de un clima alpino, con temperatura dramaticamente bajo 0, a un clima tropical en menos de 100km y sin salir de la misma provincia; casi me olvidaba, hablo de Granada. Un viaje en autoestop es fisicamente menos impegnativo que una travesía de alta montaña, es una forma de decir que, segun las actividades, una serie de noches mal descanso podría conllevar riesgos consistentes, sobre todo si no estamos bien curtidos.
  • Presupuesto. De nada vale pensar en algo que no estamos dispuestos o no podemos pagar. Nuestra personal actitud es gastar lo estrictamente necesario y posiblemente algo menos: el consumismo daña el alma y el entorno.
  • Gustos personales.

Resulta evidente que estamos en frente de unas variables que solo la persona directamente ineresada puede evaluar para tomar una decisión sensada, por esto es imposibles decirte que saco de dormir debería comprar, por esto no existe el mejor saco de dormir o el peor. Esta imposibiidad de dar una respuesta cierta no nos impide en absoluto darte algunos consejos para elegir un saco de dormir:

  • Establece la prioridad, peso, aislamiento, portabilidad, durabilidad: ¿cuál es el aspecto más importante para ti? Los sacos con relleno sintético son ideales para climas húmedos, ya que retienen el calor incluso cuando están mojados, pero pesan un poco más. Los sacos con relleno de pluma ofrecen mayor capacidad de compresión y son más ligeros, pero poco protegen cuando se humedecen y salen muy caros. Más cálido es el saco más pesa, a veces podría merecer llevarse un saco con una temperatura confort mayor de lo necesario y apañarnos un poco. Todo depende de tus prioridades.
  • La relación calidad y precio tiene que tener sentido, no solo por un tema de ahorro, sino por respeto al mundo: gastar por gastar, consumir por consumir es lo que se está cargando el único mundo que tenemos por habitar.
  • No confíes demasiado en los números, más allá de peso y test de temperatura, la calidad del material, las costuras, el diseño, tu propio metabolismo, colchoneta, tipo de clima, hay muchos factores que influencian las prestaciones finales de un saco de dormir.
  • Los sacos tienen medidas. Asegúrate de que el saco de dormir sea lo suficientemente largo para tu altura y que tenga espacio adecuado en el área de los hombros y los pies. Si el saco está demasiado apretado, tu propio cuerpo comprimiría demasiado el relleno, impidiéndole un correcto funcionamiento; por contra, un saco demasiado grande no llegaría a calentarse bastante.
  • Evalúa con las manos y los ojos, sobre todo los detalles, la cualidad de las costuras y del material en general, las cremalleras, el collar, el cierre de la capucha.
  • No de por asumido que una firma de renombre haga productos necesariamente mejores. En general no dejárte guiar por la fama de una firma.
  • La estetica es un factor secundario. Corte, colores, nombres, valores de los tests: las firmas, como es normal, cuidan todos los detalles para que el producto sea apetecible, o sea para que lo compres. No dejarte influenciar por la «cara» del producto, fijáte en la sustancia.
  • No seguir la moda. Como todos los sectores, también el viaje y los deportes de montaña tienen modas. Lo que va de moda no tiene por que ser mejor o adapato para tus exigencias, tampoco tienes que rechazarlo por amor a la originalidad: piensas libremente.
  • En el caso de viajes largos o a través diferentes geografías, considera la temperatura media a la que te enfrentarás, el material no puede ser perfecto siempre, pero debería ir bien la mayoría del tiempo: siempre habrá algunas noches demasiado cálidas y algunas demasiado frías, no es el fin del mundo. Otra alternativa es plantearte una sustitución en un momento dado. Siempre tienes un buen margen para adaptar la temperatura, abriendo progresivamente el saco si hace demasiado calor, poniéndote más ropa si hace demasiado frío, mejorando el aislamiento del suelo, favoreciendo la circulación de aire en la tienda de campaña etc.
  • El consejo más importante, como siempre cuando se habla de herramientas y materiales: claridad sobre tus necesidades y honestidad contigo mismo. De nada vale llevarse un saco para aguantar -5 si sabes que con el primer frío buscarás un hostal.


Conclusión.

Como siempre, tanto hablar de material es una forma de restarle importancia. Aprender el funcionamiento de las herramientas, en este caso el saco de dormir, nos permite no solo elegir con más conciencia, sino también fabricar herramienta de fortuna o encontrar vías alternativas para solucionar la falta o pérdida de materila. El progresivo abandono de todo lo innecesario, la vuelta a la pureza de acción, pensamiento y movimiento es uno de los objetivos de Viaje a Edén. Pues, espero que la lectura de esta breve guía sobre los sacos para dormir haya sido útil y entretenida. Te deseamos un buen viaje. Hasta pronto.

Viajera despertándose en su saco de dormir. Creative Commons atribución 4.0 internacional
despertar de viaje(ligue)

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Viaje a Edén es una progresiva liberación, una progresiva perdida de peso, el rechazo a lo innecesario, a la dura presencia de los objetos, en un intento constante de controlar el miedo hasta liberarnos; como un andar incierto que se convierte en pasos largos carrera salto: la verdad, si verdad hay, es un ademán. Estás leyendo una búsqueda, un intento de crear, encontrar o volver a un Edén, a un lugar donde ser nosotros mismos, en plenitud de cuerpo y espíritu, en armonía con el mundo, con sus ritmos, sus leyes que no se cuidan del calendario humano, siempre y solo miran al Sol.

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