viajero con mochila mercado Marruecos
Fred caminando por un mercado Marroquí (Viaje a Edén)

Guía sobre mochilas, hogares de viaje

En esta guía sobre mochilas, nuestro hogar cuando de viaje, hablaremos de los materiales que se utilizan comúnmente en la fabricación de las mochilas; las partes que constituyen una mochila y su función; finalmente como elegir una buena mochila en relación con nuestras necesidades y bolsillo. El artículo está enfocado en las mochilas para viajeros, o para practicar bushcraft, deportes de montaña y actividades afines. El material hace más sencillo y cómodo el viaje, pero eres tú que lo hace posible: puedes salir de viaje con una bolsa de la compra, todo se hará más complicado, pero si llegas al destino o no dependerá de ti y de tu interacción con el mundo más que de la bolsa. Vivimos en una era donde la tecnología y las herramientas están sustituyendo al ser humano, volviéndonos incapaces de ejecutar las tareas más básicas. Uno de los objetivos de Viaje a Edén es desarrollar habilidades para volver a ser libres, independientes, capaces de actuar sin depender de una herramienta: la razón por la que escribimos tanto sobre el material es para aprender como prescindir de él, como fabricarlo o improvisarlo.

Materiales utilizado en la fabricación de las mochilas.

El mercado ofrece una inmensa variedad de materiales que se pueden elaborar y combinar de diferentes maneras: esta sección, lejos de ser exhaustiva, proporciona solo informaciones básicas de los materiales que se emplean más en la fabricación de mochilas para viajar, practicar bushcraft, deportes de montaña y actividades afines. Para quienes necesitasen más informaciones reportamos la traducción al inglés de los nombres de algunos de los materiales, respecto al castellano hay más información accesible en este idioma.

Espumas (Backpack Padding Foams)

Las espumas se utilizan para acolchar correas, espaldar u otras partes sensibles de la mochila, su función es proveer soporte y aumentar la comodidad de la mochila. Normalmente se utilizan 4 tipos de espuma diferentes:

  • Espuma de celda abierta (Open Cells Foam) Dentro del material se forman celdas o cámaras, interconectadas entre ellas y con el exterior. Cuando la espuma está relajada, o sea no está sujeta a ninguna fuerza, las cámaras se llenan de aire, cuando presionamos el material, se vacían del aire que contienen. Es algo muy parecido a una esponja. Es un material altamente comprimible, o sea que resulta suave a contacto con el cuerpo y muy cómodo. Por contra no ofrece gran soporte y se empapa más cuando llueve. Se utiliza normalmente en mochila de pocos litros. Normalmente está hecha de poliuretano.
  • Ensolite o Espuma de celdas cerradas (Closed cell foam) En este tipo de espuma las cámaras están llenas de aire, pero son cerradas: el aire no puede salir de ellas. La consecuencia es que, no teniendo el aire salida, la espuma se comprime muy poco, resultando una espuma dura, pero que ofrece un gran soporte. Normalmente se utiliza en las mochilas de 40L para arriba. Por su fabricación se utilizan normalmente el etileno-acetato de vinilo (EVA), un copolímero de etileno y acetato de vinilo; el polietileno, un polímero termoplástico que se caracteriza por ser resistente, flexible y duradero; Caucho de Estireno Butadieno (CR), un tipo de caucho sintético, conocido comúnmente como Neopreno, que es una marca comercial registrada de DuPont.
  • Espuma de doble intensidad (Dual Density Foam) Esta espuma combina de forma sencilla las espumas de celda abierta y celda cerrada. Sobre una primera capa de Espuma de celdas cerradas, que provee soporte, se pone una segunda capa de celdas abiertas, que provee comodidad. La capa de celda abierta está del lado a contacto directo con el cuerpo. La dura en contacto con la carga. Normalmente, se utiliza en mochilas de 40L para arriba. Quizás es la espuma más común.
  • Espuma comprimida y moldeada (Compression Moulded Foam). Ofrece el mismo soporte que la espuma de celda cerrada, pero es un poco más ligera. Esta espuma puede ser moldeada y tener diferente intensidad en diferentes puntos. Resulta un material más adaptable y flexible. La flexibilidad da mayor resistencia, mejor soporte, y más comodidad.

La cualidad de la espuma utilizada en la fabricación de la mochila es fundamental. La espuma afecta la capacidad de la mochila de descargar el peso y el confort. Este último es un factor importante: llevamos la mochila encima durante horas y horas, a lo largo de todo el viaje. El resultado final, de todas formas, no depende solo de la cualidad de la espuma; la inserción en el producto final, la forma que se le ha dado y el grosor, son entre los factores que influencian el producto final.

Las dos fibras más comunes: Cordura y Ripstop

Un viajero atento y curioso podrá encontrar mochilas hechas con todos tipos de fibra, pero, las fibras más comúnmente utilizadas en la fabricación industrial de las mochilas son dos:

  • Cordura: Cordura es un tejido hecho por nylon, o nylon mezclado con otras fibras naturales o sintéticas, utilizado ampliamente en la fabricación de mochilas y otros materiales. Tiene gran durabilidad, y resistencia, tanto a las abrasiones como a los cortes y los rayos UV. Respecto a otras fibras pesa bastante. Se utiliza en todas aquellos modelos que están sujetos a fuerte estrés, como las mochilas militares y las de bushcraft.
  • Ripstop: Ripstop es un tejido hecho por un entramado de hilos de material resistente con hilos de material más débil y ligero. Para fabricar el Ripstop se pueden utilizar fibras de algodón, nylon, poliéster, polipropileno, seda. La mochila de senderismo o pensada para viajar utilizan un Ripstop hecho a partir de nylon. El Ripstop resiste bien a cortes y rasgones, pero se degrada pronto por abrasión. Si no recibe un tratamiento específico, sufre la exposición a los rayos V. Recibe muy bien los tratamientos para resistir al agua.  En definitiva, es más débil que la Cordura, pero mucho más ligero. Una mochila hecha de Ripstop puede pesar tranquilamente un kilo menos de la misma mochila fabricada en Cordura. Se suele preferir el Ripstop en aquellos casos donde se quiere reducir el peso y la mochila no está expuesta a tantos roces y abrasión, como por ejemplo el andar en montaña por sendas limpias.

La tendencia de los últimos años en la mochilas de senderismo, ha sido mezclar las dos fibras. El Cordura para la base de la mochila y para todas aquellas partes sujetas a una fuerte abrasión; el ripstop para el resto. El intento es lo de obtener mochilas resistentes bastante pero ligeras. Con el paso de los años, cierta paranoia para la reducción del peso a toda costa, ha orientado a los productores hacia mochilas hechas completamente en ripstop. Volveremos más adelante sobre el asunto.

Sea cual sea la fibra elegida, el grosor del tejido utilizado, que se mide en Denier (D), y las costuras, que se miden en puntos por centímetros, son fundamentales. En la mochilas militares, por ejemplo, se suele utilizar un cordura de 500 a 1100 D; el ripstop para mochila de senderismo es de 400-600 D. Los puntos de costura quedan normalmente entre 16 y 26 puntos por centímetro.

No solo el tipo, sino la calidad de la fibra y como se trabaja influencian la calidad y características del producto acabado.

Dos palabras sobre las mochilas de piel

Durante miles de años, piel, esparto y madera eran los materiales que se utilizaban para construir las que hoy llamamos mochilas. La piel es un material resistente, impermeable, bonito al tacto y sobre todo verdaderamente sostenible. Hace unos años que se han vuelto a ver mochilas de gran tamaño hechas de piel. Mientras escribimos estas líneas, estamos en búsqueda de un artesano para trabajar juntos para que nos haga una mochila de piel versátil que pueda acompañarnos en nuestro viaje. Es una elección ética: ser independientes de las grandes industria, y añadir un grano de arena en la tutela de este mundo que todavía nos aguanta con cariño.

Foto Color, dos mochilas de una pareja de viajeros en laplaya de Tarifa. Creative Commons atribución 4.0 internacional
Playa de los Lances, Tarifa (Viaje a Edén)

Partes de la mochila y sus funciones

Podría parecer un poco superfluo, pero queremos tratar las partes que conforman una mochila y de cuales son sus funciones, sobre todo para aquellos que están dando los primeros pasos en el arte del viaje.

  • Respaldo: es la estructura portante de la mochila, la que conecta todas las partes. Tiene la función de “conectar” la mochila a la espalda del portador, distribuir la carga entre hombreras, cintura y cuerpo. Determina la capacidad de la mochila de “trabajar con tu cuerpo”, o sea descargar el peso correctamente para evitar lesiones y sobrecargas, resultar cómoda y favorecer una ventilación adecuada para reducir la sudoración. Existen dos tipos de productos a este respecto. respaldo con sistema de ajuste rápido, que permite adaptarla a la medida del torso del portador, y respaldo fijo. El respaldo ajustable se utiliza en mochila de 60L para arriba: cuando la carga es alta el respaldo tiene que encajar perfectamente con el portador. A pesar de que este sistema vuelve la mochila un poco más pesada y ligeramente menos estable, los productores suelen utilizar este tipo de respaldo porque, siendo ajustable, el mismo modelo es adecuado por un número mayor de compradores. El segundo tipo es el respaldo fijo, sin sistema de ajuste, por esto es más firme, ligero y fuerte. Se utiliza normalmente en mochilas de poco tamaño; raras veces en mochilas de gran tamaño.
  • Bastidor: es una estructura interna, generalmente en aluminio, su función es dar rigidez a la mochila, evitar deformaciones, contribuir a transferir el peso de la espalda a la cintura, dar forma a la espalda para que la mochila trabaje correctamente. En los viejas gloriosas décadas de los 80, solían ser gruesas y estar en el exterior de la mochila
  • Cinturón Lumbar: tiene la función de transferir parte del peso generado por la carga, de la espalda a la cadera. Cuanto más consistente y fuerte mejor.
  • Hombreras: las hombreras permiten al portador llevar la mochila. Son fundamentales en el sistema de descarga, ya que buena parte del peso generado por la carga se transfiere a las hombreras y de ellas a nuestro cuerpo. Vienen siempre con cintas de ajuste
  • Cremalleras: Son puntos débiles en el estructura de la mochila y están sujeta a fuerte presión, sobre todo la cremallera que cierra el bolso del fondo de la mochila. Normalmente están protegidas por un velcro o tejido. Es importante también el cursor, para abrirla rápidamente también con guantes o con prisa…
  • Cinta pectoral: Es una cinta que une las hombreras pasando por arriba del pecho. Sus funciones son: aumentar la estabilidad porque impide a la mochila de rotar independientemente de tu cuerpo, tener en su sitio las hombreras y descargar una mínima parte del peso al pecho.
  • Cintas de compresión: Su función es la de comprimir y sujetar la carga, para reducir el volumen y para tenerlo inmóvil, previniendo así cambios en la distribución del peso durante el movimiento, que podrían afectar al equilibrio o dañar el material. En algunos casos favorecen el reequilibrio del baricentro por tener la carga más pegada a la espalda. Se colocan tanto en interior como en el exterior de la mochila.
  • Sistemas de enganches: Hebillas, redes, correas, ganchos, broches, que sirven para colgar herramientas en el exterior de la mochila. Varían mucho según el tipo de actividad por la cual se ha diseñado la mochila.
  • Compartimento principal: Es el saco, la sección principal de la mochila donde se repone la mayoría de la carga. En algunos se puede dividir con un sistema removible.
  • Tapa: Cierra la mochila, pero casi siempre integra un bolso exterior y a menudo uno interior.
  • Bolsos exteriores: Son bolsos de algunos litros puestos en el exterior de la mochila. Su función es aumentar el volumen, y poner a mano parte de la carga.
  • Bolsos y compartimiento interiores: Son bolsillos y compartimientos que tienen la función de organizar la carga dentro de los compartimento principales de la mochila.

Tres mochilas para tres viajeros: un relato para inspirarte en la elección de una buena mochila

Romano es un viajero que ama las motocicletas y los escalofríos. Se balancea y acelera sobre una fina, finísima línea, entre momentos de perfección, cuando la máquina, mente y cuerpo son uno, y largas, dulce-amargas caídas en la negra boca del asfalto. Romano juega constantemente con pasar sus límites, en la vida, en el viaje, corriendo con una motocicleta, en una constante búsqueda. Está afincado en Berlín, (he vivido durante un breve tiempo en su enorme sofá) pero busca constantemente una forma de salir de viaje. Casi nunca deja su casa por más de un día sin su vieja maleta, mucho más adecuada para un personaje de una película americana de los años 50, esperando el tren de destino en una noche de lluvia, con un cigarrillo en la boca y los ojos fijos en el reloj de la estación; nada que ver con el espíritu pragmático que anima a los viajeros. Probablemente Fulvio encontraría este texto interesante.

Teo vende artesanía a los turistas por las playas de Cádiz, improvisando versos sobre las mercancías con insólita astucia. Durante su tiempo libre extiende el alcance de sus versos, siempre en rima y con una métrica casi perfecta, al amor, a la vida, a la gente. A menudo perdemos el contacto. De última Teo estaba viviendo entre Brasil y Zahara de Los Atunes, cambiando de continente al acercarse el invierno, en la búsqueda de un verano sin fin. Teo hizo dedo tomando las formas más inusuales que un viajero pueda tomar, usando lo que haya para improvisar un bolso o una mochila. Teo hizo dedo profundamente, él estuvo seriamente ahí fuera, ningún lugar donde volver, ningún lugar que pueda llamar de verdad casa, ninguna ayuda que pueda alcanzarlo, sin tiempo que pueda acabar, libre, recorriendo millares de kilómetros en las dos costa del atlántico, como si el Océano quisiese encerrarlo en sus besos. Creo que él encontraría este libro sin muncho sentido. Los quiero a los dos.

Yo elijo otra vez la práctica mochila de las fuerzas armadas, que fue mi primera elección cuando me fui de casa. En mis sueños imaginaba cruzar montañas y entrenarme en la naturaleza, luego grandes ciudades perdidas en las grandes rutas de Asia, y más lejos un puerto, más carreteras, más gente, más mundo. En mis sueños me imaginaba crestear una sierra, caminar al lado de una carretera, me colaba en un tren a punto de salir, me sentaba en la proa de un barco: mis sueños me decían que necesitaba algo para moverme de la forma más efectiva.

Como elegir una buena mochila

Después de tanto hablar sobre materiales y partes, hemos llegado al punto fuerte del asunto: como elegir una buena mochila.

Honestidad contigo

Para elegir una buena mochila lo más importante es honestidad sobre tus necesidades. La claridad de alma y pensamiento están a la base de cualquier viaje, y de cualquiera actividad humana que tenga verdadero sentido. Tenemos que soñar, pero no ilusionarnos sobre lo imposible. Ser perfectamente conscientes de nuestros deseos y de la capacidad que tenemos de alcanzarlos es una parte fundamental de la sabiduría, en la vida y en el viaje. No se trata solo de filosofía, la claridad sobre tus necesidades tendrá consecuencias prácticas. Un ejemplo, el Cordura de una mochila militar dura y fuerte, para uso intenso, tiene un grosor de 1100D; una mochila militar más amateur, tiene 500D o sea, pesa la mitad. Si te metes por lo salvaje o viajas a lo loco, una mochila más pesada pero más fuerte será de gran utilidad; si solo levantas el dedo a borde de carretera, y te metes por el monte por sendas limpias, llevarte un kilo más te hará el movimiento más pesado sin darte nada a cambio.

Compara mucho, precios, calidad, materiales, pero no perder la claridad, y ten en cuenta constantemente las realidad de tus necesidades y cuanto merece la pena gastar. No se trata solo del hecho que en España puedes viajar un par de meses con el dinero que cuesta una buena mochila: gastar lo justo y necesario implica ser honestos con nosotros mismos sobre la realidad de lo que haremos, de la importancia de esto hemos hablado ya.

No existen mochilas universalmente buenas o perfectas

No existen mochilas universalmente buenas o perfectas: todo depende del uso que le das. Una mochila para alpinismo es una pesadilla para quienes viajan en autoestop. Insisto: lo más importante para elegir una buena mochila es tener tus exigencias muy claras y evaluar cuanto merece la pena gastar para comprar una. De veras, he recorrido Irlanda en autoestop con una mochila de 35L con más arreglos que el traje de Arlequín, ha sido uno de los viajes más bonito de mi vida. Durante viajes largos nos enfrentamos con un mar de situaciones y condiciones diferentes, nunca encontrarás una mochila que sea perfecta en cada caso: elije la mochila según el promedio de tus actividades, o sea, lo que normalmente haces y como lo haces.

No perderte en el laberinto de las firmas y de los modelos.

Ten paciencia, concéntrate, enfócate en tus necesidades. Hay demasiados modelos y marcas disponibles; podrías pasar toda tu vida probándolos. Cada mochila está pensada para ciertos tipos de actividades y clientes. En este sentido hay sectores de compradores que eligen la ligereza sobre cualquier otro aspecto, otros estiman la resistencias, otros el tener 200 bolsillos para ordenar bien todo: cada fabricante quiere satisfacer a un sector u otro de la clientela, por eso elige una forma u otra de confeccionar las mochilas. Antes de comenzar una odisea entre tiendas, imagino en mi mente cómo debería ser la mochila y luego salgo a buscar la que más se acerque a mi idea. Antes de empezar a probar cientos de mochilas, asegúrate de que tenga las características que necesitas.

Lo más importante: la sensación de comodidad

No se trata solo de comodidad, tenemos cuerpos y posturas diferentes: no todas las mochilas son adecuadas para todos. Al ponerte la mochila deberías sentir una profunda sensación de comodidad, estabilidad y equilibrio. La mochila debe adaptarse a tu cuerpo y ayudarlo a mantener una postura correcta. Llevarla debería ser casi un placer. Cuando la pruebes pon peso consistente dentro; luego muévete mucho, dóblate, camina, estira los brazos como si estuvieses intentando alcanzar algo, gira el torso, pega saltos. La mochila tiene que trabajar bien junto a tu cuerpo, facilitar el movimiento en lugar de impedirlo. Es como cuando compras un par de zapatos, te los pones y dejas que tu cuerpo hable. Si sientes que algo no te convence descarta el modelo, incluso si es el más bonito que hayas visto en tu vida: una mochila puede ser perfecta a la vista, pero es tu espalda la que sabe lo qué funciona y lo qué no.

Recuerda otra vez que estarás casi todo el día con la mochila a los hombros: una mochila incómoda equivale a un viaje incómodo. Durante la prueba piensa en lo que normalmente llevas contigo y cómo podrías almacenarlo todo dentro de la mochila; ten en cuenta que puedes coser bolsillos adicionales y hacer un mar de modificaciones que no sean «estructurales».

Material

El material debe adaptarse a tus necesidades y ofrecer un buen equilibrio entre peso, calidad y resistencia. Por lo general, durabilidad y resistencia a las abrasiones son más importantes que el peso para un viaje largo que no sea una travesía por lo más salvaje; una diferencia de 600 gramos de peso podría ser importante para actividades extremas en la montaña. Esto hace que el cordura sea el material generalmente más adecuado. Todos los materiales pueden tratarse para ser impermeables a un coste muy, muy reducido.

Forma

Una mochila tan ancha como tu cuerpo no corre el riesgo de golpear continuamente aquí y allá o provocar desastres en un mercado, además te permite moverte rápidamente: si tu cuerpo cabe la mochila cabe, si tu cuerpo no toca la mochila no toca.

Tamaño y capacidad

La mochila debe adaptarse a la longitud de tu torso, esto es lo más importante. Luego, una mochila más pequeña pesa menos y es más fácil de manejar, puede quedarse contigo y no necesita guardarla en el maletero de un autobús o un coche, reduciendo la posibilidad de ser robada. Cuanto a la capacidad, pues, depende de lo que lleves Debería siempre que sobrarte algo de espacio para agregar herramientas sobre la marcha o cambiar la disposición de las cosas dentro de la mochila según la situación. Las cosas deben almacenarse fácilmente, es decir, si tienes que gastar 20 minutos apretando o jugando al Tetris para reponer tus cosas, la mochila es demasiado pequeña (o llevas demasiadas cosas…). Mido 1,73cm; personalmente suelo viajar con una mochila de 55L llevando tienda de campaña, material de cocina, agua y comida, a veces el portátil. Utilizo una mochila de 75-85L solo para travesías de alta montaña donde sé que habrá nieve y mucho frío.

Ten en cuenta el material que ya posees.

Si ya tienes saco de dormir, o tienda de campaña o esterilla, deberías tenerlo en cuenta cuando buscas una mochila. Tamaño y forma del objeto pueden encajar o no con la mochila; por ejemplo podría tener un saco que no cabe en el compartimento de abajo, que es donde se suele reponer; o una olla que no cabe en el bolsillo donde pensaba reponerla. Es un pequeño detalle, pero como se dice, todo suma…

Compartimentos y bolsillos

La mochila, a no ser que optas por modelos de compartimento único, tiene que estar compartida de una forma que te permita reponer tus cosas y sacarlas muy cómodamente, también es importante que puedas aprovechar el espacio. A veces los bolsillos, o los compartimentos, son demasiado grandes o demasiado pequeños para ser de verdadera utilidad. El compartimento principal debería tener fácil acceso. Personalmente me gustan mucho las mochilas que se puedan abrir completamente como las maletas. De esta forma puedo llenarlas teniendo en cuenta solo la buena distribución del peso, ya que, abriéndose, puedo llegar rápidamente a todo el contenido. Es una característica que se encuentra en alguna mochila de senderismo y militares.

Como juzgar la calidad de una mochila

Usa tus manos y tus ojos para evaluar la calidad de la fabricación, concéntrate especialmente en las costuras y cremalleras. Cuida de que partes delicadas no estén expuestas o estén protegidas. Un ejemplo son las costuras en el cinturón lumbar; a menudo estas costuras están en la parte baja del cinturón mismo, esto quiere decir que cada vez que apoyas la mochila de pie, cosa muy común, las costuras rozan con el suelo con el riesgo de que el hilo se rompa y las costuras salten. Lo suyo es que costuras tan expuestas estén reforzadas o protegidas. Las partes de metal de la mochila deben insertarse en los tejidos de una forma que no los dañe con el pasar del tiempo. Son solo ejemplos, existen un mar de detalles que podrías tener en cuenta, pero, al fin y al cabo, el uso y los posibles daños de una mochila son cuestiones de mecánica: lo único que necesitas para evaluar una mochila son lógica, concentración y sentido común.

Los elementos más importantes a tener en cuenta

Junto con material constructivo, tamaño y capacidad, los elementos más importantes a tener en cuenta en una mochila son:

  • respaldo
  • hombreras
  • cinturón lumbar
  • cremalleras
  • costuras

En definitiva son los elementos «portantes» de la mochilas, lo que realmente la estructuran.

Conclusiones

Una mochila debería ser discreta, práctica, resistente, confiable, que se ajuste a tu cuerpo y posiblemente con un buen equilibrio entre peso y resistencia, del tamaño adecuado para empacar tus cosas. Esto es todo. Quizás de todo lo que acabas de leer lo más importantes es la poca importancia del material respecto a ti mismo. Quiero decir que el viaje lo hace tu astucia, inteligencia, empatía, actitud, habilidades, creatividad. El material solo puede hacer las tareas más livianas:

Vivimos en una era donde la tecnología y las herramientas están sustituyendo al ser humano, volviéndonos incapaces de ejecutar las tareas más básicas. Uno de los objetivos de Viaje a Edén es volver a ser libres, independientes, capaces de actuar sin depender de una herramienta: la razón por la que escribimos tanto sobre el material es para saber como prescindir de él, o aprender como fabricarlo o improvisarlo…

Buen viaje.

Foto Color Mochila Maletero Cabra Creative Commons atribución 4.0 internacional
Lo que puede pasar haciendo dedo por Marruecos (Viaje a Edén)

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Viaje a Edén es una progresiva liberación, una progresiva perdida de peso, el rechazo a lo innecesario, a la dura presencia de los objetos, en un intento constante de controlar el miedo hasta liberarnos; como un andar incierto que se convierte en pasos largos carrera salto: la verdad, si verdad hay, es un ademán. Estás leyendo una búsqueda, un intento de crear, encontrar o volver a un Edén, a un lugar donde ser nosotros mismos, en plenitud de cuerpo y espíritu, en armonía con el mundo, con sus ritmos, sus leyes que no se cuidan del calendario humano, siempre y solo miran al Sol.

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