Quisimos dar un cambio en nuestros hábitos, andar más ligeros de equipaje y de conciencia, buscando algo más natural, sostenible y libre de químicos: una alternativa al champú, lo eliminamos de nuestras vidas y de nuestras mochilas. Cuando viajábamos llevábamos jabón natural para ducharnos con una botella de agua o fuente de ciudad, el problema llegaba en el momento que hacíamos travesías por el monte y no queríamos verter jabón, por muy natural que fuese, en las aguas de los ríos o en la misma tierra. Como nos pasó a menudo, para encontrar una solución miramos hacia atrás, a cuando la industria todavía no había tomado el control de la producción de bienes, y las personas sabían proveerse de las cosas que le eran necesaria, desde una cuerda a una prenda de vestir.
Descubrimos que existen varias formas de sustituir el champú convencional por alternativas más simples y naturales. Entre ellas, una combinación conocida para varios usos: bicarbonato de sodio y vinagre de manzana. Dos elementos baratos, fáciles de encontrar, sin químicos ni elementos contaminantes.
El bicarbonato, debido a su pH alcalino, ayuda a eliminar residuos de productos y el exceso de grasa, dejando el cuero cabelludo más limpio y fresco. Por otro lado, el vinagre de manzana, con su pH ácido, ayuda a restaurar el equilibrio ácido-base del cuero cabelludo, reducir la caspa y dar brillo al cabello al suavizar las cutículas capilares. Usados en combinación , el bicarbonato y el vinagre son efectivos: el bicarbonato para limpiar y el vinagre de manzana para equilibrar el pH y restaurar la hidratación., ambos siempre diluidos en agua y no juntos, es decir, primero haremos la mezcla del bicarbonato con agua y luego otro recipiente para el vinagre y el agua.
Es muy fácil. Primero se diluyen 2 cucharadas grandes de bicarbonato de sodio en 250 ml de agua tibia si tiene pelo graso como nosotros, si tiene pelo seco con una cucharada va bien. Se aplica este simple preparado por todo el cuero cabelludo, masajeando sobre todo las zonas donde se genera más grasa: coronilla, detrás de las orejas y la nuca. Enjuagamos muy bien y vamos al segundo paso.
Diluimos 60ml de vinagre de manzana en 250 ml de agua tibia, en el caso de tener el pelo seco tendrás que usar más proporción de vinagre. Extendemos el vinagre bien por todo el cuero cabelludo, masajeamos y cepillamos (el vinagre actúa como un buen acondicionador y deja el pelo suave y sin enredos). Ahora solo tenemos que enjuagar con agua sin preocupaciones: el olor a vinagre desaparece con el enjuagado.
Otro elemento importante es la paciencia, nuestro pelo lleva años acostumbrado al champú clásico del supermercado, champús comerciales llenos de sulfatos, siliconas, parabenos y otros ingredientes que alteran el equilibrio natural del cuero cabelludo. Con el tiempo, nuestro cabello depende de estos productos para mantener un aspecto “sano”, cuando en realidad lo que hacen es generar un ciclo de dependencia: los champús quitan rápidamente del pelo la grasa que nuestro cuero cabelludo genera; el cuero cabelludo que no comprende porque eliminemos esa protección que nos hace bien, cada vez genera más grasa o, también, puede dejar de producir grasa por los continuos lavados, volviéndose seco e irritado.
Desde que usamos esta alternativa al champú nuestro pelo se mantiene más tiempo limpio y con brillo: actualmente lo lavamos 1 vez en semana. Pero tuvimos que tener paciencia. Al dejar el champú convencional, comienza un proceso de desintoxicación: en los primeros días, el cabello puede volverse más graso, y pueden aparecer pequeñas escamas blancas. Pero esto es una señal positiva: el cuero cabelludo está expulsando los residuos acumulados durante años y aprendiendo a regular su producción de grasa de manera natural. Este proceso puede durar entre 3 o 4 semanas.
Más allá de los beneficios personales y la comodidad que nos proporciona a la hora de viajar, esta decisión tiene un impacto ambiental significativo. Cada bote de champú es un envase plástico más que acaba en la basura o en los vertederos; cada sustancia química que nos echamos en la cabeza termina en el agua, que luego regresa a los ríos y mares. Optar por alternativas naturales es una forma de reducir nuestra huella ecológica, de vivir con menos residuos y de ser más conscientes de lo que usamos y consumimos.
Vivimos en un mundo donde la rapidez y la comodidad dictan nuestras elecciones. Nos han convencido de que necesitamos productos empaquetados, soluciones instantáneas y consumo rápido para funcionar en el día a día. Pero, ¿de verdad no tenemos tiempo para dedicarnos un momento de cuidado consciente? ¿No tenemos tiempo para elegir alternativas que nos beneficien a nosotros y al planeta? Cada pequeño gesto cuenta. Cambiar el champú por bicarbonato y vinagre, preparar nuestro propio desodorante natural o fregar las ollas sin jabón, para nosotros ha significado una pequeña revolución en contra del consumismo y la contaminación. Es un acto de independencia, de autoconocimiento y de cuidado real. No se trata de renunciar a la higiene ni de complicarnos la vida, sino de ser más responsables con nuestras elecciones y entender que el verdadero lujo es poder decidir qué ponemos sobre nuestra piel, qué dejamos en nuestro entorno y cómo queremos vivir nuestra vida.
Si te interesa la higiene natural te dejamos una guía completa para una vida sin plásticos ni cosmética industrial.
Escrito por Carmen Ruz Rábade
Foto de Gabriele Burchielli


Me parece muy interesante. Lo probaré.
Muchas gracias.
Espero que el resultado te guste, a nosotros nos sorprendió. Desde entonces estamos buscando alternativas naturales no solo al champú sino a todo, desde la pasta de diente al jabón de platos. Si tienes alguna duda con las proporciones consúltanos, nos alegrará echarte un cable. Un saludo