Descubrimos el Faro de Camarinal durante nuestra primera andanza por el Estrecho de Gibraltar, divisando su perfil hermoso mientras subíamos desde El Lentiscal a la Sierra de la Plata. Queremos llevar al lector las impresiones de aquel viaje, junto a la historia del Faro de Camarinal, de su bella arquitectura y de su entorno. Quienes aman la mar, aman los faros. Buena lectura.
Tabla de Contenido
- Localización y entorno del Faro de Camarinal
- Historia Faro de Camarinal: una torre almenara reconvertida en señal marítima
- El Faro de Camarinal
- Acerca de un topónimo insólito
- Impresiones de viaje
Localización y entorno del Faro de Camarinal
El Faro de Camarinal se asienta en el extremo de Cabo de Gracia, justo antes del comienzo de una rápida bajada rocosa que conduce hacia el agua. Para los amantes de la navegación y de la exactitud, el Faro de Punta Camarinal se localiza en las coordenadas 36° 5.404′ N 005° 48.631′ W; su número de identificación internacional es D2411.5.
Se llega al Faro de Camarinal por dos caminos, una vieja carretera que sale de Zahara de los Atunes y bordea Atlanterra, o el más bello carril por donde vinimos, que desde el pueblo de El Lentiscal (Tarifa) sube despacio hacia el Faro por las faldas de la Sierra de la Plata, regalando al caminante hermosas vistas de la Ensenada de Bolonia, de la Sierra del Bartolomé, de África y del Mar.
Cuanto a Cabo de Gracia, es el punto terminal de una ancha loma que parte desde la base de la Sierra de la Plata para clavarse en las aguas del Atlántico, formando la línea divisoria entre la Playa del Cañuelo y la Playa de los Alemanes. Cabo de Gracia tiene forma perfectamente triangular, como el pico de un ave, y a pesar de no sobresalir mucho de la costa, se impone en el paisaje con una fuerza impresionante.
Desde lo alto de Cabo de Gracia, justo a los pies del Faro de Camarinal, se ven con claridad el perfil recortado de las montañas africanas, la hermosa línea de la costa gaditana salpicada por largos arenales blancos, el sinuoso alternarse de montañas y bosques tierra adentro, reflejarse y ensancharse sobre la masa enorme y brillante del Atlántico. Cabo de Gracias parece la proa de un barco lanzado hacia el límite del horizonte.
El entorno de Cabo de Gracia y su bello Faro de Camarinal quedan dentro de los límites del Parque Natural del Estrecho, justo en la linde con el cuartel militar de Bolonia.
Los amantes de los largos paseos notarán las marcas rojas y blancas que señalan el paso de un GR (Gran recorrido). Es el GR 145 Sendero del Arco Atlántico, primera parte del sendero europeo E9, que arranca en Tarifa y recorre la costa atlántica de España, pasando por al lado del Faro de Camarinal y acabando, después de más de 9000 kilómetros, en Tallin, capital de Estonia.

Historia del Faro de Camarinal, una torre almenara reconvertida en señal marítima
La historia del Faro de Camarinal remonta al reinado de Carlos I, cuando el rey mandó construir una serie de torres almenaras para defender la costa asolada por los piratas berberiscos. De este gran proyecto solo se realizaron tres torres: en 1526 la Torre de la Encarnizada, en la manga del mar menor; en 1539 la Torre de Cabo Cope; en 1554 una tercera torre cerca de donde, hoy día, se puede admirar el hermoso Faro de Cabo de Palos.
Tiempo después, el proyecto de Carlos I fue retomado por su hijo, Felipe II, que en poco tiempo levantó una bella serie de torres vigías a orilla del mar. Finalmente, en 1577, Luis Bravo Lagunas, director de fortificaciones, inspeccionó la costa del Estrecho de Gibraltar por orden de Felipe.
Fruto de aquella visita, fue la orden de construir tres torres almenaras que se juntarían a las tres ya existentes (Torre de la Peña, Torre del Rayo y Torre del Pedregoso). Las torres de nueva construcción serían la Torre de la Isla de la Palomas, que fue origen del Faro de Tarifa; la Torre de Cabo de Plata, que acabó siendo parte de una vivienda particular, y la Torre de Cabo de Gracia, que después una larga historia de abandono se reconvertiría en el Faro de Camarinal.
Se le debe al ingeniero italiano Juan de Libadote las trazas de estas tres torres, y de muchas otras que se levantarían entre Gibraltar y Ayamonte. Quienes aman el patrimonio y la belleza, sepan que Juan de Libadote trabajó en Nápoles cuando era virrey Per Afán de Ribera, cuya esposa, Catalina de Ribera, será la promotora del hermoso Hospital de las Cinco Llagas de Sevilla, hoy parlamento de Andalucía.
La torre de Cabo de Gracia siguió cumpliendo con sus funciones militares hasta que, la historia y el tiempo, la hicieron inservible en los nuevos escenarios bélicos decretando su olvido y abandono.
A pesar de no tener ningún cuidado humano, la Torre de Cabo de Gracia, consiguió llegar en buena condiciones hasta nuestros tiempos despertando, por fin, el interés del estado que la declaró patrimonio cultural 1985, dando inicio a su protección y restauro.
Finalmente, dentro de un general proceso de renovación de las señales marítimas llevado a cabo por el gobierno de España, en 1989 se reconvirtió la torre almenara de Cabo de Gracia en señal marítima, nacía así el Faro de Camarinal.
Desde entonces, una obra pensada para la guerra, cumple con la hermosa función de proteger con su luz la vida de los navegantes.

El Faro de Camarinal
El cuerpo del Faro de Camarinal es la antigua Torre de Cabo de Gracia, que se construyó en 1577 por orden de Felipe II, sobre traza del ingeniero italiano Juan de Libadote; el espléndido estado actual de la estructura testimonia la calidad del trabajo.
La torre es troncocónica, ligeramente más estrecha en la punta, mide en la base 7,5 metros y es alta 20 metros; presenta un alambor, que sería un refuerzo exterior, como un engrosarse del pie de la torre, que servía para dificultar la maniobra de las maquinarias de guerra en caso de asalto y favorecer el rebote de los proyectiles.
Tiene una sola puerta de entrada que se abre en la mitad alta de le estructura. El interior es constituido por una cámara abovedada, con una escalera de caracol que conduce hasta la cima. El sistema constructivo es mampostería, de bellos sillares de piedra irregular sin enlucir, de un color beige.
Siglos más tarde, exactamente en 1989, los ingenieros Enrique Martínez Tercero y Carlos Prieto, redactaron el proyecto para restaurar y transformar la antigua torre almenara de Cabo de Gracia en el Faro de Camarinal.
Los ingenieros añadieron a la torre almenara una escalera helicoidal externa, cuyo acceso está protegido por una “caja” de hormigón armado y una gran reja de metal. La cima de la torre se coronó con una bella linterna de luz intermitente y alcance de 13 millas. La altura nominal, o sea la altura que resulta sumando la altura de la torre con la del cabo donde se asienta es de 75 metros.
La transformación alteró profundamente la estética de la torre, alteración que, a exclusión del material elegido, hormigón, no carece de belleza y tiene el gran valor de ser reversible, quiero decir que el añadido externo no implicó alteraciones sustanciales de la estructura y se podría remover, testimoniando el respeto que los arquitectos tuvieron por la obra de sus predecesores.
En 2011 el Faro de Camarinal se dotó de una nueva óptica, una linterna de leds de 12 niveles fabricada por VEGA, de luz intermitente, con dos ocultaciones de 5 segundos, tomando finalmente el aspecto que vemos hoy.
Al lado derecho del Faro se abre una breve explanada desde donde una escalera de madera baja hacia la punta final de Cabo de Gracia pasando al lado de un bunker del tiempo de Franco. Justo en frente del Faro se juntan la carretera de zahara y el carril que lleva al Lentiscal.
Acerca de un topónimo insólito
Cuanto al topónimo, el lector atento habrá notado algo insólito. Es resabido que los faros toman nombre del lugar donde se erigen, pero nuestro Faro lleva el nombre de Punta Camarinal a pesar de que se asienta en Cabo de Gracia. La razón es sencilla. Por estos parajes, el punto más prominente de la costa y referencia para la navegación es Punta Camarinal, una breve y baja raya de arena y roca que se mete en el mar cerrando la Ensenada de Bolonia del lado noroeste. Pero, a la hora de instalar un faro, se eligió el cercano Cabo de Gracia en razón de su altura y de la presencia de la torre almenara que facilitaría los trabajos. Por esto el Faro de Camarinal tiene este nombre a pesar de situarse en Cabo de Gracia. Por cierto, Punta Camarinal debe su nombre a la camarina, humilde planta silvestre de bayas blancas y comestibles que se ve en la zona.
Impresiones de viaje
Es de noche, el Faro de Camarinal brilla tenaz enseñando a los marinos un camino hacia casa. No hay nadie, nadie altera la perfecta quietud del lugar. El sonido del mar sube hacia el acantilado y se pierde en la vasta llanura del Océano. Acunado por las estrellas, el Estrecho de Gibraltar sueña en la mórbida claridad de la noche. A nuestra izquierda, casi de frente, la línea de costa es un alternarse rítmico de breves y recortadas serranías que corren libres hacia el Océano, intercaladas por largas bandas de arena clara; pocas la luces humanas en la quietud de los bosques, la más bella es el Faro de Tarifa, y detrás, como el destello oscuro de una promesa todavía por cumplir, nace, silencioso, el misterio Africano. Pasaremos aquí lo que queda de la noche, a los pies del Faro de Camarinal, acunados por su luz, por la mar, por el viento y las estrellas, hasta que nos despierte el Sol y de comienzo a otro día de un viaje que esperamos que nunca acabe.

Escrito por Gabriele Burchielli
Foto de Carmen Ruz Rábade



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