Pensamiento Nómada: Niños jugando a pilla pilla en la orilla del mar, representando la acción, el movimiento y la experiencia libre del conocimiento
El juego y el movimiento, pilares de la filosofía nómada (Chase, de Eric Vondy, publicada en Flickr)

Pensamiento Nómada: filosofía del cuerpo y ética de la libertad

Creemos en la libertad. En la libertad fundamentamos nuestra experiencia. No se trata solo de una condición del espíritu, es un sentimiento que fluye con la sangre: queremos despojarnos del exceso intelectual y volver al animal que actúa con la certeza de sí mismo y del mundo.

Llamamos Pensamiento Nómada al modo de pensar que nace del cuerpo y de la experiencia, una forma de conciencia libre que se desplaza con la vida sin someterse a sistemas ni dogmas. Su validación es la realidad física. Sus antítesis son el pensamiento puro y el pensamiento sedentario.

En este artículo, que disciplina la pasión para alcanzar una prosa clara y lúcida, abordaremos el Pensamiento Nómada en su totalidad: sus formas, características y consecuencias.

Estás leyendo un manifiesto del espíritu, una forma nueva de entender la experiencia humana: bienvenido/a a Viaje a Edén.

TABLA DE CONTENIDO

  1. Raíces del Pensamiento Nómada
  2. Dualismo y critica al sistema
  3. Vivir el Pensamiento Nómada

I Raíces del Pensamiento Nómada

Un pensamiento que no se detiene

El Pensamiento Nómada, entendido en un sentido propio, distinto de Deleuze, se mueve desde un principio sencillo, de naturaleza más orgánica que abstracta:

La realidad fluye constantemente, el sujeto siempre cambia: la verdad solo puede ser transitoria. Para alcanzarla, el pensamiento deberá ser ligero, fluido, en perpetuo movimiento.

De esta sencilla premisa derivan las características del Pensamiento Nómada:

  • La realidad es lugar, medida y validación del pensamiento: rehuye toda abstracción que no regresa a la experiencia.
  • La naturaleza experiencial convierte el pensamiento en un proceso abierto, inseparable de la vida y de la acción: pensar, conocer, sentir y actuar son una misma continuidad vital.
  • El pensamiento es parte del ser biológico, tal como el sujeto es parte del entorno: no existen sin el otro.
  • Libre: es un pensamiento que no formula postulados ni acepta dogmas o axiomas: nada es incuestionable.
  • Niega la existencia de verdades absolutas: la verdad es relativa al contexto.
  • No crea jerarquías.
  • Coexiste en armonía con imaginación, emoción e instinto. El pensamiento no es puramente lógico ni libre de incoherencias: refleja la maravillosa complejidad del individuo.

La realidad y el pensamiento.

El pensamiento es una función vital del individuo. Se origina y desarrolla en un organismo, como parte de las relaciones del ecosistema que lo contiene: separarlo de su contexto —el cuerpo y el medio— le impide funcionar.

Durante siglos ahogamos mujeres para probar que eran brujas y quemamos hombres por haber tratado con el diablo, convencidos de actuar sensatamente. Fue posible porque el pensamiento no buscó validación en la realidad.

Cuando se separa del mundo físico que lo genera y le da sentido, el pensamiento se convierte en especulación. Deja de tener un criterio externo que lo obligue a corregirse: se vuelve autosuficiente, circular, autovalidado, y se explica, se confirma y se justifica a sí mismo. En este aislamiento puede llegar a justificar cualquier cosa porque ya no responde a nada fuera de sí mismo.

No se trata solo de encontrar un proceso de conocimiento válido: la realidad y la presencia del cuerpo nos defienden de los excesos, de las distorsiones que nacen cuando el sujeto se pierde en el laberinto de su propia mente. El pensamiento, como toda experiencia humana, solo puede ser pleno cuando se desarrolla dentro de sus límites naturales.

La verdad es un ademán

La palabra es fácil, el pensamiento puro no conlleva ni riesgo ni sudor. Con la filosofía puedo levantar las más bellas ilusiones y con las palabras decir todo y el contrario de todo: mentir es fácil. La acción no admite mentira, conlleva riesgos, dolor, sudor: la verdad es un ademán.

La naturaleza experiencial del Pensamiento Nómada

Todos los seres existen como relación dinámica, como parte de un ecosistema en continuo movimiento; un ecosistema es, a su vez, un entramado de relaciones y procesos. No podemos separarnos del mundo, arrancarnos de la realidad y mirarnos a nosotros mismos como si fuésemos un fenómeno aislado, independiente, puramente yo: somos relación, somos nosotros.

El pensamiento entonces, al igual que todo lo inherente al humano, existe solo en cuanto relación entre el sujeto y el entorno. El entorno, tanto interior (el ser biológico) como exterior (el ecosistema), despierta el pensamiento; el pensamiento elabora y se convierte en decisiones; nuestras decisiones afectan al entorno, en un flujo multidireccional de retroalimentación continua. En este flujo de acontecimientos y emociones, que alimenta la realidad y es, en definitiva, la vida, somos al mismo tiempo causa y efecto, origen y destino.

Cuando esa relación dinámica entre los seres vivos y su entorno sedimenta en la memoria, la llamamos experiencia. La experiencia es parte esencial de los procesos cognitivos y de la toma de decisiones, que se expresan en acción. La acción está en la base de la identidad humana: somos lo que hacemos y lo que nos hacen.

Esto es lo que entendemos cuando reconocemos al Pensamiento Nómada una naturaleza experiencial: pensar, conocer, sentir y actuar son expresiones de una misma continuidad vital.

Cuando el pensamiento es una expresión de libertad: sin dogmas ni axiomas.

La realidad es un flujo de cambios; entorno y sujeto son contingentes. La verdad lo será solo mientras perduren las circunstancias. La vida nos impide alcanzar verdades absolutas, válidas en cualquier contexto en que se mueva el espíritu: asumimos la belleza de la contingencia del ser y del pensamiento, del movimiento y de la transformación.

El Pensamiento Nómada no asume postulados, axiomas ni dogmas: cualquier verdad está sujeta a un proceso de cambio que la transforma o la vuelve inerte. Nos movemos en un espacio abierto, atravesamos sin miedo las fronteras de la moral, llevamos luz donde el dogma ha puesto sombra y prohibición.

El movimiento de la mente comienza en un constante Punto 0: el pensamiento nace y se define en el acto mismo de pensar.

El Pensamiento Nómada opera sin un centro: crea conexiones fluidas y múltiples que se estructuran en jerarquías contingentes, funcionales a la situación, y que se deshacen enseguida para recomponerse en nuevas, ligeras estructuras. Los nómadas vamos: cada llegada es un nuevo punto de partida. Traemos con nosotros solo lo necesario. No queremos herramientas pesadas, montamos y desmontamos sencillas tiendas de piel.

Somos libertad del espíritu: solo aceptaremos los límites impuestos por la naturaleza.

La unidad del ser: emoción, instinto e pensamiento

Somos una unidad viva, coherente y funcional. El ser humano no puede subdividirse en funciones o partes. Cada vez que respiro, es mi ser entero el que se abre al mundo.

El instinto (programación biológica), la emoción, el sentimiento y el espíritu, laten juntos al pensamiento: cada uno influye y decide sobre los otros, en este complejo e inexplicable misterio que llamamos vida.


II Dualismo y critica al sistema

Dualismo entre Pensamiento Nómada y Pensamiento sedentario

El Pensamiento Sedentario nace de la aceptación de verdades absolutas —dogmas, postulados, axiomas— asumidas como incuestionables. Estas verdades se ordenan en una estructura rígida que el pensamiento utiliza para desarrollarse. A partir de ahora, cada idea, cada conocimiento nuevo, se amolda a esa arquitectura inicial: cualquier incoherencia con la estructura será interpretada como una prueba de falsedad.

Con el tiempo, el pensador no puede ni quiere cuestionar. No puede, porque su mente ha aprendido a moverse hábilmente dentro de esos límites; no quiere, porque hacerlo implicaría derribar su propio edificio, negarse a sí mismo, volver a empezar: renacer.

El Pensador sedentario queda anclado a “territorios” bien definidos del espíritu: solo es capaz de recorrer las distancias permitidas por sus ataduras. Su espíritu ha quedado encerrado entre fronteras, a veces terribles como la moral. La maravillosa variedad de la vida y de la naturaleza se enfrenta a una mente ciega, ensimismada en sus propios razonamientos, perdida en una abstracción que la separa de la vida y del devenir de la realidad. No importa qué estímulo le envíe el ecosistema: la mente, atrincherada en sí misma, no oirá.

La debilidad de este sistema es evidente: bastará con demostrar falsa una de las verdades incuestionables para que la entera arquitectura colapse. La energía del pensador se pierden en un intento de buscar coherencia absoluta a cada una de las partes

A la estasis del Pensamiento Sedentario, el Pensamiento Nómada opone evolución; a la rigidez, adaptabilidad; a la clausura, la apertura sin límite a las corrientes del mundo; a lo abstracto que traiciona al cuerpo y al entorno, una carnalidad apasionada y fiel a la vida.

El estado, negación del nómada y expresión del sedentario

El Pensamiento Sedentario encuentra su expresión política en el Estado. La jerarquía se apodera del conocimiento: solo quienes han sido autorizados pueden imponer ideas, instruir al prójimo y decidir qué merece difusión. Escuelas, universidades, medios, instituciones públicas e incluso algunos espacios de la red quedan, en mayor o menor medida, sujetos al control del estado.

La cultura y el conocimiento se convierten en una maquinaria burocrática, una herramienta de sumisión e incautación del libre pensamiento. Títulos, certificados, premios, cargos públicos, pesan más que el valor de las ideas mismas: es la autoridad otorgada o reconocida por el sistema que hace la diferencia.

Al mismo tiempo, se deslegitima cualquier forma de cultura no institucional, libre, espontánea, ajerárquica, como históricamente se hizo con la cultura popular, desplazada por normas y dogmas impuestos por la jerarquía.

La aceptación de un dogma implica una total inversión: el sujeto deja de ser creador de verdades para someterse y amoldarse a una idea. Es el patrón típico de la religión y del estado: acata y calla. Esta sumisión mental se refleja en la sumisión política. El individuo acepta y normaliza su inferioridad frente al poder: la sumisión voluntaria del ciudadano al Estado, es un elemento indispensable para el funcionamiento de nuestro sistema.

Cualquier intento de alterar la jerarquía sobre la que se funda el Estado será perseguido como sedición; cualquier gesto de verdadera rebelión, o en contra de la moral establecida, será reprimido: el Estado puede recurrir a los medios coercitivos que considere oportunos, reservándose el derecho a la violencia y a la privación de la libertad. Al ciudadano solo le queda la débil lucha pacífica.

El Pensamiento Nómada en la Era Digital: Política del Movimiento

Cualquier estructura compleja como un estado o una ciudad necesita jerarquías. Rechazamos cualquier jerarquía que no sea temporal y funcional a una contingencia determinada. Queda claro: deseamos la completa desestructuración de los procesos productivos, de los entornos humanos y de las estructuras sociales. Buscamos en la historia el punto 0 que deseamos en el espíritu.

No se trata de cambiar dirección: queremos destruirlo todo. Luego, con calma, entre los escombros de lo que ha sido nuestra vida, para transformar los fallos en experiencia y recomenzar. ¿Cómo? No pretendo darte una respuesta, no quiero construir otra utopía: el mundo nuevo no quiero soñarlo, quiero construirlo contigo. Te buscaré, sin parar, te buscaré hasta encontrarte, entenderte, y encontrar juntos el camino.

Lo haré en mi barrio, en las calles de mi pueblo, a través de mi propia carne, y con mi voz por las líquidas sendas de la red, a través de las páginas que estás leyendo. Escenario y problemas son globales, las soluciones tendrán que serlo, a través de la red quizás consigamos unirnos.

III Vivir el Pensamiento Nómada

La mente cómo un río: el fluido proceder del Pensamiento Nómada

Tanteamos, como quienes avanzan en un territorio desconocido. No trazamos secuencias lineales, somos impulsos, giros, intuiciones, retrocesos, desvíos y retornos. Toco, observo, miro, escucho: siento. Pienso desde la piel. Busco similitudes, patrones, diferencias. Es como si el conocimiento fuese una resonancia, una vibración, un movimiento de la materia o el rastro de una presa.

No acumulo nada, no quiero acumular nada. Busco aligerarme, liberar el pensamiento, pulirlo, afilarlo, hasta confundirlo con el instinto: me gustaría que no hubiese nada que mediara entre ademán y entorno. A veces pienso que quiero ser un animal y olvidarme de todo lenguaje que no sea morder, correr, buscar aniquilarme en una hembra.

No me importa llegar, ni siquiera realmente comprender. El calor del sol sobre mi piel es la consecuencia de una estrella, vale, ¿pero qué? ¿Esta conciencia realmente cuenta más que este calorcito tan tierno, sobre todo ahora, que el invierno se acerca? Quizás solo quiero orientarme. Si fuese más valiente, la única verdad que me interesaría sería el agua cuando tengo sed. ¿Qué quiero comprender? ¿Si de pronto me fuesen revelados todos los misterios del mundo, acaso no moriría? ¿Acaso no tendría que comer, cagar, dormir, buscar otro cuerpo para quitarme el fuego de la cadera?

En todos los lugares que el ser humano no ha arruinado, veo una belleza más grande que mis deseos. ¿Por qué no me quedo contento? ¿Por qué la vida no me basta? Cuando pienso, dibujo círculos que solo el ademán consigue romper, devolviéndome por fin a la vida.

Me gustaría decirte algo más, pero solo pienso que nada sé cuando pienso.

Ética y Práctica del Pensamiento Nómada

No busco en tu vida la coherencia que no tengo en la mía. Contradicción y paradoja son la prueba del límite del pensamiento: la realidad es demasiado grande para que la lógica la encierre en sus pautas. Quizás todo lo perfectamente explicado es falso. No veo modelos, solo contingencias de un universo maravillosamente fuera de nuestro alcance.

Intuición, pensamiento, ademán: sueño con ser un instante donde todo coincida. Sueño con ser yo en este momento, dentro de este lugar. El bien y el mal son un binomio demasiado binario para que puedan significar realmente algo.

Me acerco al problema del conocimiento consciente de ser un mamífero que morirá en pocas décadas. En Viaje a Edén no tratamos de juguetear con la idea infantil de lo eterno: queremos vivir sin llegar a nuestro propio genocidio. Por esto no obedeceré a nadie, no me someteré a ninguna disciplina moral, no llegaré a construir ningún sistema: ¿cómo evitaré la guerra? Quizás la ética no tiene nada que ver con el pensamiento; quizás es, como la libertad, un sentimiento.

Quiero ser sincero, eliminar los filtros entre mí y el sabor de un fruto maduro. No quiero ver símbolos en las cosas; me encantaría no necesitar palabras, o por lo menos olvidar cómo escribir.

No quiero entender la realidad: quiero vivirla con la plenitud de un pájaro y la conciencia de un hombre. Quiero darnos un sueño: el Edén, pero no como dueño, sino como un animal más, que puede pintar y hacer cuentas sin necesidad de romper el vientre de una montaña para construir un lápiz o un tenedor: la tecnología nos arrancó del mundo, hasta el fluir del tiempo se ha convertido en fracturas.

Te planteo que la grandeza de una acción se mide por su armonía. Pensar y actuar: se trata de lo mismo. Se trata del mundo y yo. Las leyes contradicen la vida; yo quiero obedecer a la vida: mi desobediencia es la búsqueda desesperada de agua limpia.

Mi identidad es tan clara como la de cualquier otro ser, pero te necesito, y necesito a los árboles y a los peces, y al sol y al viento: ¿quizás ellos necesitan de mí? Al fin y al cabo, todos existimos dentro del mismo ecosistema. Al fin y al cabo, se cae siempre en la trampa de la filosofía: somos relaciones.

¿Somos? ¿De veras esperas una respuesta de un mamífero atado al acto de defecar? ¿De veras esperas respuesta de quien no la busca? Las palabras no cuestan nada, no se suda solo por hablar: la verdad es un ademán.

P.D.
El Pensamiento Nómada es el corazón filosófico y cognitivo de Viaje a Edén. Si deseas comprenderlo en su contexto natural, puedes recorrer el entramado del proyecto a través de nuestro HUB: viajeaeden.es/arquitectura-sistema/. Allí verás cómo estas ideas se despliegan, actúan y se transforman al contacto con otras página del viaje.
Recuerda también que la estructura que aquí presentamos no pretende fijar un sistema: es solo una aproximación a un fenómeno vivo, móvil, que nunca termina de cerrarse.

Escrito por Gabriele Burchielli y Carmen Ruz Rábade

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