Las probabilidades de cosechar productos silvestres no solo dependen de nuestras habilidades y de la suerte, sino también de factores objetivos relacionados con el medio ambiente. Uno de ellos es el hábitat: no todas las especies silvestres crecen en todos los entornos. El otro factor clave, que abordamos en esta entrada, es la temporada de recolección y como el clima influencia la recolección de plantas silvestres comestibles. No se trata solo de que una especie florezca o brote en ciertas épocas del año, sino de que las plantas se adaptan al clima local aplicando distintas estrategias de supervivencia dentro de la misma temporada y de la misma área geográfica. Para quienes recolectamos plantas silvestres comestibles, esto se traduce en encontrar disponible, o no, la parte de la planta que necesitamos.
Tabla de contenido
- El ciclo de vida de las plantas
- Temporadas y comportamiento de las plantas silvestres
- Las variaciones dentro de la temporada
- Conclusión
El ciclo de vida de las plantas
Las especies vegetales tienen ciclos de vida diferentes, que hemos abordado en “El tiempo verde: plantas anuales, bianuales y perennes”. Aquí solo recordamos brevemente que las plantas pueden ser:
- Anuales: nacen, crecen, se reproducen y mueren en un periodo de tiempo inferior al año.
- Bianuales: su ciclo de vida dura dos años.
- Perennes o vivaces: viven durante varios años.
Como siempre, la variedad de la naturaleza no se deja encerrar en las categorías humanas, por lo que existen especies que pueden ser, según el caso, una de las tres. En este sentido, nos gusta recordar que las plantas son seres vivos, que aplican estrategias de supervivencia concretas y que, al igual que los animales, se adaptan a las condiciones específicas del entorno. Quienes recolectamos plantas silvestres comestibles debemos tener en cuenta estos ciclos para reconocer el mejor momento de recolección.
Las temporadas
Como vemos todos los años, las plantas aparecen y desaparecen según la temporada o, simplemente, cambian su aspecto con ella. El hinojo se seca por completo, quedando vivo y verde solo el bulbo escondido bajo tierra. Los plátanos de sombra pierden sus hojas en invierno, mientras que el algarrobo se conserva verde durante todo el año. Cada año, ignorando el calendario humano, las temporadas empiezan o terminan en momentos diferentes. Es decir, las temperaturas, el régimen de lluvias y la aparición de los polinizadores varían de un año a otro, y las plantas se ven obligadas a adaptarse a estos cambios. Esto afecta directamente a la temporada de recolección de cada planta silvestre, y es algo que tenemos que tener en cuenta si queremos saber cuándo recolectar.
Hasta aquí, nada nuevo, todo esto resulta bastante obvio. Pero existe otra variable que a menudo pasa desapercibida, sobre todo para los recolectores que suelen frecuentar los mismos lugares: el comportamiento de las plantas ante las variaciones dentro de una misma temporada, un detalle de gran importancia para quienes recolectamos plantas silvestres comestibles, ya que estas diferencias microclimáticas pueden adelantar o retrasar su disponibilidad.
Las variaciones dentro de la temporada
Sabemos todos que las temporadas no son iguales en todas las regiones de España; estas diferencias son de capital importancia para el recolector. En Andalucía o Murcia, la primavera llega pronto, con una decidida subida de las temperaturas, una progresiva reducción de las precipitaciones y una incidencia solar especialmente alta. Esto significa que, ya en abril o mayo, en algunos años, las plantas se encuentran en una situación ambiental más parecida al pleno verano de otras comunidades. Quienes recolectamos plantas silvestres comestibles por aquí, notamos que muchas especies, que necesitan cierta humedad, como la lechuguilla, la cerraja o el crepis, se desarrollan y florecen no solo muy pronto, sino también muy rápido. Aprovechan un breve periodo de condiciones favorables para completar su ciclo reproductivo antes de que el clima se vuelva demasiado seco. En junio, si caminas por aquí, no será nada fácil encontrar estas especies, a no ser que, por un capricho de la suerte, hayan nacido en un lugar sombreado o con un aporte adicional de humedad, como la orilla de un río o los alrededores de una fuente. Mientras tanto, encontrarás esas mismas plantas brotando felices y verdes en Galicia o Asturias durante todo el verano.
La presencia de una fuente o un río, un muro o árboles que crean una sombra constante, un terreno que conserva o no humedad, la altitud, pueden cambiar por completo temperatura, humedad y exposición solar sin que haga falta cambiar de comarca o temporada. Las plantas responden a estos factores ajustando su ciclo reproductivo o, en algunos casos, creciendo o no.
Es una forma de invitar el recolector de plantas silvestres a no pensar tanto en términos de temporada, cuanto en términos de condición ambiental favorable, condición que, según la situación local, podrías dares en un momento u otro dentro del mismo periodo que los humanos llamamos temporadas.
Estos comportamientos son especialmente importantes en el caso de especies como el crepis o la lechuguilla, que, en un estado avanzado de crecimiento, resultan demasiado amargas para ser consumidas con placer, o la borraja, que durante la floración endurece sus tallos hasta volverlos incomestibles.
Conclusión
El argumento de esta entrada puede parecer secundario en lo que respecta a la recolección de plantas silvestres comestibles, pero, en realidad, nos ayuda a preparar nuestro propio “calendario” de cosecha, teniendo en cuenta la temporada de recolección de cada planta silvestre y las variaciones del clima local. Así aumentan las oportunidades de disponer de plantas frescas y recién recolectadas durante gran parte del año.
Esto conlleva una menor dependencia de las cadenas de producción y distribución, y nos hace más independientes tanto desde un punto de vista económico como, más importante aún, desde el punto de vista del abastecimiento. Al mismo tiempo, contribuye a mejorar nuestra salud y calidad de vida, no solo por la calidad de los alimentos silvestres, sino también porque nos anima a salir al campo, a pasear, pero no solo para observar la naturaleza, sino para formar parte de ella, tal como hacen los demás animales que se mueven por su entorno en busca de sustento.
Espero que esta lectura te haya sido útil. Para cualquier duda, tienes un formulario de comentarios al final de la página.
Un saludo desde Viaje a Edén.
Escrito por Gabriele Burchielli



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