El Lindano es un potente insecticida y plaguicida químico que se usó durante décadas en la agricultura y en tratamientos médicos contra piojos y sarna. Pertenece a un grupo de sustancias llamadas organo-clorados, que son compuestos químicos derivados del cloro.
A partir de los años 70 se cuestionó su uso debido a su persistencia en el medio ambiente y a su elevada toxicidad. Finalmente la comunidad Europea prohibió su uso, pero, debido a su persistencia, la contaminación por Lindano continua minando la salud publica y el medio ambiente, sin que se haya encontrado una solución definitiva.
En este post explicamos de forma sencilla, dentro de lo que permite la química, el proceso de producción del Lindano. Pensamos esta entrada como complemento de “Lindano: características y efectos sobre salud humana y medioambiente“.
Tabla de contenido
- La obtención del HCH
- Composición típica del HCH técnico
- Enriquecimiento y purificación del isómero γ (lindano)
- Los desechos de la producción de Lindano y la contaminación
- Conclusión
La obtención del HCH
El Lindano no se producía de forma directa, primero se obtenía lo que se llama HCH técnico. HCH significa hexaclorociclohexano, un compuesto que resulta de añadir seis átomos de cloro a una molécula de ciclohexano (un anillo de seis carbonos con hidrógeno). Para fabricarlo, se realizaba una cloración radical de benceno: un proceso químico en el que, gracias a la acción de la luz, los átomos de cloro se vuelven muy reactivos y se enganchan al anillo del benceno. Este tipo de reacción, llamada foto-cloración, no es muy selectiva, por eso en lugar de salir una sola molécula aparecen varias parecidas entre sí.
El resultado es una mezcla de isómeros, es decir, moléculas que tienen los mismos átomos en el mismo número, pero colocados de forma distinta. Para entenderlo, piensa en las palabras amor y Roma: contienen exactamente las mismas letras, pero en distinto orden, y por eso tienen significados diferentes. En química pasa lo mismo: los átomos se ordenan de manera distinta y eso da lugar a sustancias con propiedades muy diferentes.
Este proceso es de adición y no de sustitución: en la adición, los átomos de cloro se “suman” al anillo de benceno, que se deforma para incorporarlos. En cambio, en una sustitución, un átomo del compuesto original sería reemplazado por otro. Como la reacción de cloración es poco controlada, se forman varios isómeros a la vez.
Composición típica del HCH técnico
Como vimos, el HCH técnico contenía distintos isómeros en proporciones variables:
- α-HCH: 60–70%
- β-HCH: 5–12%
- γ-HCH (lindano): 10–15%
- δ-HCH: 6–10%
- ε-HCH: 3–4%
Que unas formas sean más abundantes que otras se debe a cuestiones de estereoquímica, es decir, a cómo las moléculas pueden ordenarse en el espacio. Algunas configuraciones son más “estables” y fáciles de formar que otras, por esto aparecen con mayor frecuencia.
Enriquecimiento y purificación del isómero γ (lindano)
El lindano corresponde al isómero γ, pero como solo representa alrededor del 10% de la mezcla, era necesario enriquecerlo, es decir, separar y concentrar esa fracción para obtener un producto casi puro.
La industria lo lograba aprovechando que los isómeros no se disuelven igual en todos los líquidos. Se usaban disolventes polares (líquidos como el metanol o el ácido acético, que tienen una distribución desigual de cargas eléctricas y por eso pueden “atraer” más fácilmente ciertas moléculas que otras).
Luego se realizaban cristalizaciones fraccionadas: un proceso en el que se disuelve la mezcla, se deja enfriar lentamente y los diferentes isómeros van cristalizando en momentos distintos según su solubilidad. Repitiendo este procedimiento varias veces, se obtenía lindano con una pureza del 99–99,9%. Su aspecto era de un inocuo polvo blanco.
Los desechos de la producción de Lindano y la contaminación
Durante el siglo XX, la producción de lindano en la Unión Europea generó desechos masivos y altamente tóxicos. Como vimos en el proceso de producción de Lindano, solo el 10% de los isómeros son útiles. Esto conelleva que por cada kilo de Lindano se generan 9 kilos de desechos tóxicos. En toda Europa, se estiman más de 4 millones de toneladas de isómeros de HCH desperdicio, derivados de los residuos de fabricación, que constituyen contaminantes orgánicos persistentes (POP). Esto quiere decir que todo lo que se virtió al medio ambiente de forma descontrolada sigue contaminando y representando un riesgo serio para la salud pública y el medio ambiente. En la EU se han inventariado alrededor de 300 sitios contaminados por HCH en 22 países miembros, en el intento de una gestión más coordinada de la descontaminación.
En España ha sido emblemático el caso de la fábrica INQUINOSA en Sabiñánigo (Huesca): cerca de 115 000 toneladas de isómeros fueron depositadas en vertederos sin impermeabilización, contaminantes como lindano, benzol, clorobencenos y compuestos derivados. Estos residuos han contaminado suelos, acuíferos y alcanzado incluso el río Gállego, tributario del Ebro, poniendo en riesgo ecosistemas y abastecimiento hídrico local.

Conclusión
Estamos en el 2025, seguimos teniendo fe en nuestra inteligencia y en el alcance de nuestra ciencia cuando, es evidente, deberíamos darnos cuenta de que no somos bastante inteligentes, ni responsables para meter mano en los mecanismos más íntimos de la vida. Nuestra actividad está alterando la naturaleza sin que sepamos cuales serán las consecuencias a largo plazo de nuestra acción. Los químicos que vertimos al mundo están alterando códigos genéticos, generando enfermedades, destrozando aquellos equilibrios naturales que permiten el maravilloso brotar de la vida, con el riesgo que se queden en el código genético de las futuras generaciones. Es tiempo que demostremos realmente nuestra inteligencia, aceptando nuestros límites y volviendo a buscar armonía con el mundo que no dio la vida y que sabe como cuidarla.
Escrito por Gabriele Burchielli



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