La historia del Lindano es la consecuencia de los excesos de una economía que desconoce cualquier ética. Se casó con una ciencia ciega, infantil, bruta, incapaz de autocontrolarse y de medir las consecuencias de sus propios actos. Siendo honestos, la sociedad entera quiso ser ingenua, eligiendo el camino más fácil. Hoy todos pagamos las consecuencias de nuestra propia irresponsabilidad.
En este breve escrito recorreremos juntos las etapas fundamentales de la historia del Lindano, con especial atención a Europa y España. Hablaremos de las empresas, de los ingenieros y de los lugares que la protagonizaron. Escribimos este artículo por razones éticas: nuestro punto de vista queda claro con esta breve introducción. Buena lectura.
TABLA DE CONTENIDO
- Introducción: Monocultivo, plaga e insecticida
- Lindano en sintesis
- El descubrimiento del Lindano y de sus efectos como insecticidas
- La producción masiva de Lindano en Europa
- La imagen del Lindano: progreso frente a toxicidad
- La prohibición
- Expansión industrial del lindano en España
- Condor S.A.
- Bilbao Chemicals y Nexana
- El gobierno de Euskadi se vendió por poco
- Los otros centros de producción en España
- Residuos tóxicos y contaminación por lindano
- Cronología de la producción de lindano en España
- Conclusión
Introducción: Monocultivo, plaga e insecticida
Monocultivo, plaga e insecticida son un trinomio inescindible. Ya desde épocas remotas, se impuso, por conveniencia productiva, el modelo del monocultivo. Como dice la palabra, se trata de criar en un área una sola especie vegetal. La presencia de una sola planta genera automáticamente plagas: la llegada en masa de insectos que se ceban de esta especie vegetal. Cabe destacar que el concepto de plaga es profundamente humano: en la naturaleza no existen plagas. Los agricultores entonces, en lugar de cambiar de modelo de cultivo, han intentado a toda costa de eliminar a los insectos.
A partir del XIX la agricultura tuvo dos potentes aliados: una ciencia más experta en el manejo de la química y una industria capaz de producir a bajo coste los inventos de químicos e ingenieros. Dentro de este marco económico y cultural, homínidas en traje y corbata comenzaron a desarrollar sustancias tóxicas capaces de matar a los insectos y poner fin a las plagas. En ningún momento hubo preocupación real por las consecuencias de utilizar de forma masiva sustancias tóxicas. En ningún momento los seres humanos hemos reflexionado que si nuestro que hacer crea un problema, las plagas, quizás hubiésemos tenido que corregir nuestro actuar en lugar de tomar la vía del exterminio y del veneno. Pero faltamos de sabiduría y fuimos bastante canallas: hoy pagamos con nuestros cuerpos las consecuencias de aquella elección.
Lindano en sintesis
El Lindano es un compuesto derivado del hexaclorociclohexano (HCH). Pertenece a la familia de los orgánoclorados. Todas estas sustancias son excelentes insecticidas, de bajo coste y se producen a partir de sustancias fáciles de encontrar en el mercado. Entre sus otras propiedades se encuentran:
- Alta movilidad: se desplazan rápidamente en el medioambiente a largas distancias (encontraron organoclorados en la grasa de los pingüinos de Antártida)
- Alta capacidad de bioacumulan: Se acumula fácilmente en los tejidos grasos de los seres vivos, remontando la cadena alimentaria hasta el ser humano
- Alta persistencia: se degradan muy lentamente
- Alta toxicidad: tienen efectos altamente tóxicos.
Los efectos tóxicos del Lindano sobre el ser humano son, entre otros:
- Alteraciones en el sistema inmunológico
- Efectos sobre la reproducción y el desarrollo
- Malformaciones en el tracto urogenital en niños expuestos en el útero
- Problemas de fertilidad masculina
A los problemas de Lindano se suma lo de los desechos de su producción, todos compuestos altamente tóxicos. Sí quiere saber más sobre el Lindano y sus características te aconsejo este artículo. Ahora que tenemos clara la sustancia, su razón de ser y sus efectos podemos relatar su historia.
El descubrimiento del Lindano y de sus efectos como insecticidas
El Lindano fue sintetizado por primera vez en 1825 por el premio nobel Michael Faraday. Pero no fue hasta 1912 que el químico neerlandés Teunis van der Linden aisló y describió el isómero γ-hexaclorociclohexano, principio activo del compuesto.
En 1942, investigadores de Imperial Chemical Industries (ICI) en Reino Unido identificaron su potente efecto insecticida durante la Segunda Guerra Mundial, ante la escasez de rotenona por la ocupación japonesa de Malasia. En este enlace encontrarás la historia en Inglés de la empresa, es especialmente interesante porque la ICI acabó para confluir en la que hoy día es AstraZeneca, una de las mayores farmacéutica del mundo.
En 1943, ensayos demostraron que el Lindano quintuplicaba el rendimiento de cultivos como avena y trigo. ICI lo comercializó en 1949 como tratamiento de semillas bajo el nombre Mergamma A.
Inicialmente se aplicó el HCH en mezcla, pero pronto se descubrió que los cultivos tratados eran incomestibles debido al mal olor y sabor de algunos isómeros. En los años 50, las empresas comenzaron a aislar el isómero γ, sin olor ni sabor, y lo comercializaron como Lindano.
La producción masiva de Lindano
El rápido recuperarse de la economía Europea llevó a una producción masiva de Lindano. Durante décadas se usó ampliamente en agricultura, silvicultura, ganadería y como insecticida doméstico, además de aplicaciones farmacéuticas contra piojos y sarna. Hasta se produjeron champú que se utilizaban con niños para erradicar los piojos.
Entre 1950 y 2000 se produjeron unas 600.000 toneladas a nivel mundial; en Europa se alcanzó el pico de producción en los años ´60 y ´70.
La producción de lindano, tóxico de por sí, dejó como subproducto enormes cantidades de otros isómeros, considerados residuos peligrosos. Por cada tonelada de lindano se generaban entre 8 y 12 toneladas de desechos. Se estima que entre 1,6 y 4,8 millones de toneladas de residuos HCH han sido almacenadas o vertidas en el mundo, muchas veces sin control, como en las llamadas “montañas blancas” expuestas al viento.
Algunos intentos de reciclar estos residuos produjeron compuestos altamente tóxicos como las dioxinas, llevando incluso al cierre de plantas químicas.

La imagen del Lindano: progreso frente a toxicidad
Durante los años de auge del Lindano, la imagen pública del producto fue cuidadosamente construida. La publicidad mostraba envases modernos y mensajes de eficacia inmediata, presentando al Lindano como un aliado del bienestar familiar y del progreso agrícola.
El giro comenzó lentamente a partir de los años sesenta, con la evidencia científica internacional sobre los efectos de los insecticidas clorados. La publicación de Primavera silenciosa de Rachel Carson en 1962 abrió un debate global sobre los impactos de los pesticidas, que también afectó a España, aunque la industria y la política tardaron demasiado en reconocer los riesgos.

La prohibición
En su momento, por ingenuidad o intereses, se quiso desconocer el impacto ambiental del Lindano y de sus desechos, que hoy se clasifican como contaminantes orgánicos persistentes (COP). Sería lógico pensar que si echa un veneno en el medio ambiente de forma masiva algo tendrá que pasar… A este respeto hasta existe un refrán: quién siembra viento cosecha tormenta. Pero somos humanos, la lógica no tiene mucho a que ver con nosotros: la historia de la prohibición del Lindano lo confirma.
Como vimos la inocuidad del Lindano comenzó a cuestionarse entre los años `60 y ´70. En 1962 la zoóloga marina Rachel Carlson publica “La primavera silenciosa” que pronto se convierte en un best seller. En el libro Carlson cuestionaba el uso de pesticidas y los intereses de económico de los grandes agricultores. Muchos consideran la obra de la autora un hito en la toma de conciencia de la sociedad sobre los riesgos que implica el uso de pesticidas.
Pero, a pesar de las evidencias científicas y del amplio debate, en Europa se prohibió su uso en la agricultura solo en el año 2000; quedando permitido su uso en alguna aplicación médica. Tuvimos que esperar el 2009 para que el Convenio de Estocolmo prohibiese globalmente su uso, dejando otro 5 años como margen en aplicaciones médicas.
Muchas fábrica, como Inquinosa S.A., mientras tanto habían cerrado, abandonando sustancia tóxicas en las plantas de producción y desechos sin tratar en vertederos sin garantías. El problema, desde ahora en adelante, sería solo de la población y del estado, que tendrán que soportar los costes y los daños.
Se demuestre que no fueron los intereses económicos frente a la salud humana y al entorno a justificar tan tamaña demora en la prohibición, la ineptitud en la gestión de los vertidos y tanta impunidad.
Actualmente, la Unión Europea desarrolla proyectos de identificación y gestión sostenible de sitios contaminados por HCH, así que el negocio continua con la descontaminación. Pocos países, como India aún producen lindano en cantidades limitadas.
Expansión industrial del Lindano en España
La producción de lindano en España arrancó en los años cuarenta, en un contexto de autarquía y reconstrucción tras la Guerra Civil. El Estado buscaba garantizar el suministro de insecticidas para el campo y para la lucha contra plagas urbanas. El hexaclorociclohexano técnico (HCH) comenzó a fabricarse en 1944; apenas cuatro años más tarde, en 1948, ya se obtenía Lindano bajo licencia extranjera.
Durante los años cincuenta y sesenta, la producción de Lindano en España se consolidó y alcanzó una escala nacional. La demanda era creciente: se usaba en agricultura, en campañas de sanidad pública y en el control doméstico de insectos. El Lindano se ofrecía como un símbolo de progreso en un país que quería modernizar su agricultura y su industria química, y de la capacidad de la industria química española para competir con los grandes productores europeos.
Como ha señalado la investigadora María Luisa Andrés Turrión, la industria química de posguerra utilizó el Lindano como punta de lanza para consolidar su desarrollo, en un contexto de escasez de recursos y de fuerte intervención estatal. Solo años más tarde, cuando comenzaron a acumularse los residuos tóxicos y la evidencia científica internacional, se hizo visible el coste ambiental y sanitario de aquella expansión.
Condor S.A.
Entre finales de los años cuarenta y principios de los noventa del siglo XX, en España operaron ocho fábricas produciendo Lindano, su legado de contaminación aún persiste en algunos puntos críticos del país. La primera en establecerse fue Insecticidas Cóndor S.A., constituida en 1944 en Barakaldo (Bizkaia), con el objetivo específico de fabricar HCH y sus formulaciones insecticidas.
La empresa nació a partir de las investigaciones del químico José María Gomeza Ozamiz sobre los derivados clorados del benceno, quien, en 1943, sintetizó de forma independiente el HCH en España, casi al mismo tiempo que Dupire lo hacía en Francia (1940) y Slade en Reino Unido (1941). Gomeza pasó a ser el director técnico de Insecticidas Cóndor, dando inicio así a la producción nacional de este compuesto.
En 1960, la empresa se dividió en dos: una mantuvo el nombre original y trasladó su actividad a Amorebieta en 1966, donde siguió funcionando hasta 1985. La otra, rebautizada como Standard Química S.A., permaneció en Barakaldo hasta que, tras dificultades financieras, fue absorbida en 1983 por Cielmar España, que dos años después adoptó el nombre de Bilbao Chemicals. La empresa produjo insecticidas como CUCHOL, EXACAROL, EXALO y HEXA.
Bilbao Chemicals S.A. y Nexana
Bilbao Chemicals S.A. fue filial de la multinacional farmacéutica Boehringer Ingelheim, una de las mayores farmacéutica a nivel global, con sede en Alemania y más de 50.000 empleados en 78 países. La brillante trayectoria de esta empresa incluye la contratación en 1954 del médico nazi Fritz Fischer, condenado por crímenes contra la humanidad tras realizar experimentos con prisioneras del campo de concentración de Ravensbrück.
Bilbao Chemicals cesó su actividad en 1987, tras años de presión de colectivos ecologistas y de la propia administración por sus vertidos tóxicos continuados. No obstante, el gobierno vasco tuvo tanta cara como para sellar un acuerdo con quienes envenenaron a su tierra y a su gente.
Nexana S.A., se instaló en Erandio (Bizkaia) en 1952; operó hasta 1982. En la misma provincia, estos dos casos ―Barakaldo y Erandio― son todavía hoy focos activos de contaminación por HCH.
El cese de actividad, sin embargo, no puso fin al problema. Años después, la historia daría un giro que demostró la connivencia de las administraciones con las grandes corporaciones.
El gobierno de Euskadi se vendió por poco
A veces el tamaño de la estupidez humana me abruma más que pensar en las honduras del universo. Estúpidos, inútiles, tristemente vacíos, colean detrás de los poderosos y venderían a su propia esposa.
El 17 de octubre de 1994, el Gobierno Vasco, representado por el consejero Francisco José Antonio Maturana Plaza, firmó un convenio con las farmacéuticas Boehringer Ingelheim, Merck y Sandoz, mediante el cual, a cambio de 650 millones de pesetas, se archivaron expedientes sancionadores por la contaminación con Lindano en Loiu y el aeropuerto de Sondika.
El acuerdo eximía a estas empresas de toda responsabilidad, presente o futura, pese a que la legislación ambiental ya estaba vigente y los delitos contra el medio ambiente no prescriben mientras persistan los residuos tóxicos, como en este caso. El documento oficial afirma que las empresas “no tienen responsabilidad legal alguna”, justificando la inacción por supuesta falta de normativa aplicable en el momento de los vertidos, una falsedad desmontada por normas como el RAMINP (1961), la Ley 42/1975 y la Directiva 78/319/CEE.
Mientras se firmaba la impunidad, zonas contaminadas como el hospital de Cruces mostraban altos niveles de HCH en filtros de aire, y vertederos ilegales surgían a pocos metros de núcleos urbanos. El convenio, además, blindaba a las empresas contra futuras reclamaciones y comprometía al Gobierno Vasco a resolver cualquier denuncia y restaurar el medio ambiente con fondos públicos.
En 1996, el Tribunal de Cuentas reveló que las farmacéuticas solo habían pagado una parte del monto acordado. El coste real del vertedero en el aeropuerto de Bilbao superó los 1.800 millones de pesetas, frente a los 300 millones que costó uno similar en Sallent de Gállego, ejecutado según normativa. A pesar de la gravedad del caso, nunca se indemnizó a la población ni se realizaron estudios médicos a los afectados. Lo que debía ser una solución terminó siendo un caso ejemplar de irresponsabilidad institucional, posible prevaricación y contaminación impune.
NOTA: La sección que acabas de leer es un resumen de un hermoso artículo de la periodista Consuelo Elosua Díaz disponible a este enlace
Los otros centros de producción
También en Vizcaya, Standard Química y posteriormente Cielmar (1960-1983) continuaron la cadena de producción iniciada por Cóndor. En Cataluña operaron Cruz Verde S.A. (Barcelona, fundada en 1950) y Fabricación Nacional de Colorantes y Explosivos S.A. (Barcelona, 1953-años 80); Electroquímica de Flix S.A. (Tarragona 1960).
Uno de los casos más significativos fue el de Zeltia, en O Porriño (Vigo), que fabricó lindano entre 1950 y 1964 en colaboración con la británica ICI. Décadas después, este enclave se convertiría en sinónimo de contaminación y residuos tóxicos.
En Madrid, la firma DIM inició producción en 1963, reforzando la red nacional de fabricantes. Finalmente, a mediados de los setenta, INQUINOSA instaló en Sabiñánigo (Huesca) la que sería la última y más polémica planta productora de Lindano en España (1975-1989). Derivada de Bilbao Chemicals, bajo la dirección de Antonio Cornadó, INQUINOSA fabricó Lindano dejando tras de sí uno de los mayores problemas de contaminación del país.
Residuos tóxicos y contaminación por lindano
La producción de lindano en España dejó tras de sí un volumen de residuos difícil de dimensionar. Por cada tonelada de lindano obtenida se generaban entre 8 y 10 toneladas de desechos, compuestos principalmente por isómeros alfa y beta del HCH, sin valor comercial y de alta toxicidad. Durante décadas, estas sustancias se acumularon sin tratamiento adecuado en vertederos, escombreras o incluso a cielo abierto.
Como vimos el Lindano formaba parte de la familia de los insecticidas clorados, productos persistentes que permanecen en el suelo y en el agua durante décadas. Lo que en los años cincuenta se presentaba como una herramienta indispensable para la agricultura moderna, se convirtió con el tiempo en un problema ambiental de primera magnitud. Especialmente sonados fueronon los casos de O Porriño y Sabiñánigo
En O Porriño, la producción llevada a cabo por Zeltia entre 1950 y 1964 dejó enterrados miles de toneladas de residuos en suelos sin control ambiental. Décadas después, aquellos depósitos salieron a la luz como un foco de contaminación persistente. En Sabiñánigo, la planta de INQUINOSA fabricó lindano desde 1975 hasta 1989. Allí los residuos se acumularon en vertederos cercanos y acabaron filtrándose en el entorno, contaminando suelos y acuíferos del Pirineo aragonés.

Cronología de la producción de lindano en España
- 1944: Fundación de Insecticidas Cóndor S.A. en Zorroza (Vizcaya) y comienzo de fabricación de HCH técnico. En mismo año se funda : Nexana (Asúa, Vizcaya)
- 1948: Producción del primer lindano purificado bajo licencia extranjera.
- 1950: Cruz Verde (Barcelona), fundada en 1950, cierre desconocido exacto.
- 1953: FNCE (Fábrica Nacional de Colorantes y Explosivos), Barcelona, cierre a mediados de los 80.
- 1950-1964: Producción de lindano en O Porriño (Vigo) por Zeltia, fundada en los años 50, cesa en 1964.
- 1960: Traslado de Condor S.A. a Amorebieta; creación de Cielmar (Vizcaya, 1960‑ 1983) y continuidad de Standard Química (Vizcaya) hasta 1985. Inicio de Electroquímica de Flix (Tarragona, fundada 1960, cierre desconocido exacto).
- 1963: Inicio de producción en DIM, Madrid, fundada en 1963; cierre desconocido.
- 1975-1989: Operación de INQUINOSA, Sabiñánigo (Huesca), fundada 1975, cerrada en 1989; última productora de lindano en España.
- 1982-1987: Cierre progresivo de fábricas en Vizcaya y Cataluña; inicio de planes de gestión de residuos y desmantelamiento de instalaciones químicas.
- 2025: La contaminación por Lindano persiste sin que de momento se haya encontrado una solución definitiva.
Conclusión
Creo que la historia del Lindano debería por fin enseñarnos a cuestionar con más fuerza el sistema y la ética que los sustenta. Nuestras propias vidas dependerán de la fuerza con que la sociedad conseguirá dominar las leyes de la economía y reconducir en el cauce del bienestar común una ciencia en mano a la financiación de empresas privadas que no para de acumular desastres.
Los que cometieron los hechos, empresarios, políticos, ingenieros, tienen la culpa material pero, nosotros el pueblo, tenemos la culpa de la pasividad y el compartir la misma ética. No solo agricultores vertieron Lindano en los campos, las familias utilizaron el mismo camino del veneno, el mismo patrón mental que nunca cuestionó la forma ni se preguntó realmente del porque de una plaga y la consecuencia de utilizar sustancias tóxicas en los lugares de vida diaria y donde se produce comida.
En este sentido hace siglos que voces sabias se levantan en contra de la destrucción del medio ambiente, de los bosques, de los ríos, de la explotación insensata de los recurso. Todo es demasiado evidente para que podamos excusarnos por no saber. Tenemos que saber que verter veneno en la tierra es envenenar a la tierra. Envenenar a la tierra es envenenarnos.
Es tiempo de abrir los ojos y tomarnos nuestra responsabilidad, como sociedad y sobre todo como individuos.

Escrito por Gabriele Burchielli
Foto de Gabriele Burchielli



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