El aprovisionamiento y transporte de agua es una de las tareas más importantes en un viaje, una acampada, una excursión por el monte o una salida de bushcraft. El agua no es solo indispensable para beber: también la necesitamos para cocinar, mantener la higiene y preparar remedios. Sin embargo, su peso nos limita; resulta imposible cargar con suficiente cantidad para varios días, obligándonos a buscar nuevas fuentes de agua durante el camino. En esta entrada veremos cómo y dónde encontrar agua en la naturaleza, potable o por potabilizar. Buena lectura, y sobre todo buen viaje.
TABLA DE CONTENIDO
- Introducción: algunos consejos para que la búsqueda de agua se eféctiva
- Huecos en ramas y troncos de árboles
- Huecos en la piedra y cavidades después de la lluvia
- Goteos en cuevas y acantilados
- Rocío
- Condensación de la tienda de campaña
- Subsuelo
- Tuberías para el ganado y abrevaderos
- Plantas
- Fuentes y manantiales
- Ríos y arroyos
- Lagos y embalses
- Recolectar agua de lluvia
- Neveros
- Conclusión : una mentalidad y un actitud más que una habilidad
Introducción: algunos consejos para que la búsqueda de agua sea efectiva
El tiempo que el cuerpo humano puede resistir sin agua, o la cantidad necesaria antes de sentir los efectos de la deshidratación, depende de muchas variables: temperatura externa, estado de hidratación previo y el esfuerzo físico. Este tiempo será lo que tendremos a disposición para encontrar agua. Como veremos, más allá de fuentes y ríos, la naturaleza ofrece muchas formas de obtener agua, pero encontrarla requiere tiempo y esfuerzo, porque implica desplazamiento en una condición de baja hidratación e incertidumbre. Por esto será de fundamental importancia enfocar la búsqueda en lugar de moverse al azar, gastando tiempo precioso y energía: de nada vale buscar agua en los huecos de un encinar si es evidente, por el estado del terreno, que no llueve desde hace semanas.
Para que la búsqueda sea efectiva, es importante tener conciencia del entorno y saber observarlo. No se trata solo de leer los señales de la naturaleza que traicionan la presencia de una fuente de agua. Cada entorno geográfico tiene sus propias características y patrones. Cuando nos movemos deberíamos observar constantemente el entorno, recabar informaciones, sumarlas y adquirir progresivamente un mayor conocimiento del ambiente que exploramos. Este conocimiento será de fundamental importancia para tomar la elección correcta en el momento en que necesitamos buscar agua.
Es imprescindible tener constantemente en cuenta nuestro estado físico y mental: cansancio, poca alimentación, un principio de deshidratación, tensión, miedo, soledad, son todos factores que alteran nuestra toma de decisiones. También recuerda que el agua, a menudo, después de localizarla, tenemos que extraerla o alcanzarla, a veces filtrarla y potabilizarla. ¿Un ejemplo? Podría ser fácil detectar la presencia de un arroyo, pero podría estar separado de nosotros por una caída de unos metros; la presencia de cañas de río traiciona agua en el suelo, pero habrá que escarbar, probablemente sin herramientas muy efectivas.
Encontrar agua no siempre es fácil y el riesgo es alto si la búsqueda falla. Cuando viajamos una buena gestión del agua, junto a una buena planificación de la ruta, reduce drásticamente la probabilidad de acabar en una situación de verdadero peligro.
Cuando viajamos estamos sujeto a muchas variables: cada situación y momento son diferentes y tendremos que afrontarlos de forma diferente. Toma este artículo sobre la búsqueda de agua como un punto de partida: tu experiencia te enseñará como proceder en una situación real.
Te aconsejo también de practicar de forma segura y adquirir así un poco de experiencia: échate al monte con una buena cantidad de agua y ponte a buscar en el entorno una forma de abastecerte, si fallas tendrás tu cantimplora llena para consolarte.
¡Qué disfrutes!
Huecos en ramas y troncos de árboles
En bosques húmedos, sobre todo en hayedos, es frecuente encontrar agua acumulada en huecos de troncos y ramas. Estos pequeños “depósitos” naturales se llenan con la lluvia y se mantienen por varios días. Pueden aportar una buena cantidad de líquido en caso de necesidad. Es importante filtrar y potabilizar esta agua antes de consumirla, ya que contiene restos vegetales, insectos o microorganismos.
Huecos en la piedra y cavidades después de la lluvia
El agua de lluvia queda retenida en pequeñas cavidades naturales y huecos de roca (especialmente frecuente en la caliza), ofrecen otra posibilidad cuando no hay cursos de agua cerca. Según la época del año, el clima y el tipo de piedra, el agua puede estar disponible durante unos días o pocas horas. En cavidades sombreadas, es más fácil que el agua se conserve durante más tiempo. Junto con el agua, probablemente recogeremos sedimentos: tendremos que filtrar y potabilizar el agua antes de beber.

Goteos en cuevas y acantilados
En muchas cuevas y acantilados es común encontrar filtraciones de agua que caen gota a gota desde el techo o las paredes. Este goteo suele proceder de la filtración natural de la lluvia a través de la roca, por eso es una fuente limpia que no necesita potabilización. Ármate de paciencia, y si el suelo no te permite apoyar la cantimplora… O te inventas algo o más paciencia necesitarás. La pequeña playa de Porto Katsiki, literalmente puerto de las cabras, en la Isla de Lefkada, está encajonada entre una esplendida pared de roca blanca como nieve y el más brillante Mediterráneo. Pasé una noche acampando en una de sus cuevas. La mañana siguiente descubrí un diminuto goteo de agua. Por suerte pude apoyar la botella entre los cantos rodados de la playa y tomar el sol después de un frío baño invernal. Tardé dos horas para medio litro…
Rocío
Debido a la diferencia de temperatura entre la noche y el día, las plantas, la hierba y cualquier superficie impermeable acumulan gotas de rocío al amanecer. Puede recogerse pasando un paño (cuanto más pequeño y fino mejor) y exprimiéndolo luego o, si se trata de higiene personal, puede revolcarte directamente en la hierba o pasarte por encima el paño mojado. A veces, sacudiendo una planta de buen porte, o pasando por encima del tallo o las hojas el hueco de la mano, se recolectan gotas de agua. Nadie te impide de lamer la hierba. Personalmente, más que para beber, suelo utilizar este método para la higiene, sobre todo de los pies: andar descalzo entre la hierba mojada de rocío quita suciedad y mal olor.
Condensación en la tienda de campaña
Durante la noche, la humedad del aire se condensa sobre las paredes de la tienda de campaña y sobre el interior de la lona. Esta agua, aunque en pequeñas cantidades, puede recogerse con un paño, como antes, cuanto más chico mejor, y exprimirla en un recipiente para beber o lamerla directamente de la tienda, o utilizar el paño mojado para lavarnos.
El método es especialmente útil en entornos donde no hay fuentes inmediatas y la humedad relativa es alta o las noches especialmente frías. Puede hasta optar para montar la tienda de campaña para reducir al mínimo la circulación de aire, esto aumentará la condensación, por ende el agua que encontrarás al despertarte. A veces, sobre todo en tiendas de campaña de un solo techo, se encuentran hermosas pozitas de agua en las cuatros esquinas de la tienda.
Debido a los químicos presentes en los tejidos de la tienda de campaña, no es una opción más saludable.
Subsuelo
El agua del subsuelo es una buena alternativa cuando no disponemos de agua superficial. En muchas culturas, encontrar este recurso era una práctica ancestral, aceptada y respetada, llamada rabdomancia. Personalmente desconozco este arte y me limito a observar el entorno.
Cañas, juncos y otra vegetación propia de zonas encharcadas indican la presencia de agua. También puede delatarla una mancha de hierba muy verde y bien crecida en un entorno más seco. Después de detectarla tendremos que alcanzarla.
La distancia del agua a la superficie puede ser de pocos centímetros o medirse en metros: excavar con una piedra o un palo no es tarea liviana ni rápida. Una vez alcanzada, con un agujero lo bastante cómodo para meter dentro la cantimplora, tendremos que esperar un poco a que la tierra removida se deposite y el hueco se llene de agua.
A veces tenemos suerte y el agua, aunque no brota ni forma un río, encharca el estrato superficial de la tierra, y en este caso tendremos que excavar solo unos pocos centímetros.
El agua obtenida debe filtrarse y potabilizarse antes de beber.

Tuberías para el ganado y abrevaderos
Es común, en zonas de pasto, que los ganaderos instalen conductos de agua destinadas a abrevaderos o depósitos para el ganado. Suelen partir de manantiales o pequeños riachuelos y discurrir por tuberías de plástico negro, a veces semienterradas y a veces a cielo abierto.
Cuando se alcanza la tubería, puede seguirse monte arriba, donde probablemente estará la fuente, o monte abajo, donde se encontrará el abrevadero. Puede que las fuentes y los abrevaderos estén a unos kilómetros de distancia.
En general, donde hay ganado habrá agua, ya sea de forma natural, por la presencia relativamente cercana (desde un punto de vista animal) de una fuente o un río, o bien por tanques y abrevaderos que los ganaderos o pastores llenan periódicamente. Creo que todos hemos visto estas insólitas “bañeras” llenas de agua en medio de un campo. El agua de abrevadero que queda estancada, o sea que no tiene un flujo continuo de agua, necesita ser potabilizada.
Una nota, se que probablemente te saldrá de cortar la tubería para beber en lugar de seguirla, no hacerlo, le va a crear un serio problema a alguien solo por no querer andar.
Plantas
Algunas plantas proporcionan agua directamente o ayudan a identificar su presencia en el entorno. Se puede extraer savia del abedul en primavera, utilizar el mucilago del nopal, o chupar directamente las ramítas del junquillo. Escribiremos un post a parte para abordar este tema.
Fuentes y manantiales
Las fuentes y manantiales son las fuentes más fiables de agua en la naturaleza y permiten abastecerse de forma constante, sin necesidad de excavar o recolectar lluvia. El agua que brota directamente del suelo suele ser fresca y limpia (a no ser que el ser humano la haya contaminado).
Cuando el agua es demasiado pura, es decir, que no ha mineralizado bastante, el cuerpo suele absorberla de forma reducida; por esto, muchos montañeros se llevan suplementos de minerales para añadirlos al agua y facilitar su absorción. A veces he puesto piedras en la cantimplora creyendo que podrían mineralizar el agua; hoy no sabría decir si tiene sentido o no.
Personalmente no conozco un método para localizar un manantial a distancia sin un mapa, a no ser que por el tamaño se vuelve muy pronto en río o lago.
Ten en cuenta que las fuentes marcadas en los mapas pueden estar secas según la temporada, y que los mapas también pueden contener errores… Saliendo de Pula, durante una travesía por la costa de los Balcanes, me detuve a mirar el mapa de la senda. Entre Pula y mi destino, justo a un par de horas de camino, el mapa marcaba, con el mismo símbolo utilizado para los pueblos, la localidad de “Cisterna”. Convencido de encontrar agua en el pueblo (en Italia es un topónimo relativamente común, y Pula tuvo población italiana) me puse en camino. Al llegar a Cisterna me di cuenta de que no era un pueblo, sino la ruina arqueológica de una cisterna romana…
Ríos y arroyos
Ríos y arroyos son una de las fuentes de agua más evidentes en la naturaleza, y las más fáciles de localizar. Como siempre nos ayuda una atenta observación del entorno. Un eje en la disposición se los valles que parecen confluir en la misma sinuosa línea, las huellas de la erosión y del trabajo del agua sobre la roca (pueden ser señales engañosas por haberse producido antiguamente) y sobre todo la vegetación son señales claras de la presencia de un rio o de un arroyo.
La vegetación, después del sonido, que pero no llega muy lejos, es quizás el elemento que más fácilmente nos permite detectar la presencia de un río, tanto por la disposición de las plantas, que traicionan la presencia de una “línea”, cuanto al tipo de vegetación, por la presencia de especies típicas de ribera o de humedales.
Localizarlos es solo el primer paso: tendremos que alcanzarlos salvando eventuales obstáculos, que en el caso de territorio abruptos podrían requerir cuerda o largos rodeos.

Lagos y embalses
Lagos y embalses son otra buena fuente de agua, normalmente para potabilizar. Para localizarlos aplicaremos la misma lectura del paisaje que nos lleva a fuentes y ríos.

Recolectar agua de lluvia
La lluvia es una de las formas más directas de abastecerse en la naturaleza. Recogerla es sencillo: utiliza una lona, una chaqueta impermeable, el toldo de la tienda de campaña, o cualquier recipiente como ollas, cazos, botellas cortadas.
La cantidad obtenida dependerá de la intensidad de la lluvia y de la superficie de recogida.
Neveros
Los neveros son otras fuentes de agua posible. En verano es relativamente común encontrar neveros o glaciares perenes en alta montaña, sobre todo en laderas sombreadas u orientada al Norte.
Tendremos que derretir la nieve para obtener agua. Si la temperatura ambiental es cercana a 0 o menor, como pasa a menudo en invierno, tendremos que utilizar un hornillo de acampada o una hoguera. Si la temperatura externa es relativamente alta, será bastante esperar un poco, situación que se da a menudo en verano en alta montaña.

Conclusión: una mentalidad más que una habilidad
Encontrar agua en la naturaleza exige una forma de pensar distinta. No se trata de conocer un listado de lugares posibles, que proporcionamos solo como fuente de inspiración: tenemos que recuperar la mirada instintiva de cualquier animal y observar y vivir el entorno natural como una fuente de sustento. Estudiar el paisaje, conocerlo, amarlo de alguna forma. Sobre todo romper la asociación automática de “necesito agua = necesito una fuente” y aplicar un poco de pensamiento lateral. Se trata de volver a “ser” dentro de la naturaleza, dentro del mundo. Buena vida y buen viaje.
Escrito por Gabriele Burchielli
Foto de Carmen Ruz Rábade y Gabriele Burchielli




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