Casa antigua por restaurar con un cartel "se vende" a lado de una casa vacacional en el pueblo de Bárcena Pie de Concha
Casa en Venta, Bárcena Pie de Concha, Cantabria (Autor: Viaje a Edén)

La compra de una segunda vivienda: otra forma de despoblar el mundo rural

Hace unos años, especialmente desde el COVID, parece imponerse cada vez más, en la llamada “clase media” o pequeña burguesía, la compra de una segunda vivienda vacacional como un complemento si no imprescindible, muy deseable .

Al difundirse esta nueva exigencia que, en parte, ya es estatus, se suma la fuerte presencia de compradores extranjeros de mayor poder adquisitivo, que encuentran el cumplimiento de su sueño de sol y relax en la compra de una vivienda en territorio ibérico; y el creciente turismo, interno e internacional. Recordamos que España es el segundo destino a nivel mundial después de Francia por número de llegadas: 93 millones en 2024 según el INE.

La consecuencia es un progresivo aumento del coste de la vivienda que, en pueblos de poca o nula economía, poca vida social, y donde emprender un negocio o una vida es especialmente dificultoso, tiene un impacto especialmente alto.

Hasta hace poco, era el arco mediterráneo y el Atlántico andaluz a ser el blanco preferido por los compradores, junto a zonas “verdes” cercanas de las grandes capitales como puede ser Guadarrama. Pero la gran demanda, la saturación y el despropositado coste de compra de los viejos destino han redireccionado el mercado hacia zonas hace poco desconocidas, como el Valle del Besaya o del Saja en Cantabria o pueblos el Litoral Asturiano tan poco conocidos como Pimiango o Andrín en Asturias.

Los jóvenes locales, o todas aquellas personas que podrían plantearse mudarse a un pueblo y contribuir a su repoblación, no solo se encuentran con las viejas dificultades, sino con el problema añadido de la vivienda, que era, hace poco, fácilmente asequible. Tanto para los jóvenes locales, como para los potenciales nuevos vecinos, la vivienda era la única facilidad económica ofrecida por pueblos y aldeas. Ahora será aun más difícil mantener a los jóvenes en un pueblo u atraer a nuevos pobladores. Una vivienda cara en un entorno de baja economía hace demasiado duros los primeros pasos.

La compra de una segunda vivienda para uso vacacional, no está solo cambiando el mercado inmobiliario de los pueblos: tiene un impacto social y cultural que se podría definir como una forma de nueva colonización del campo por parte de la ciudad y una nueva forma de contribuir a la despoblación del mundo rural.

Cada vez más se cruzan pueblos donde los vecinos disminuyen y aumentan progresivamente nuevos pobladores que no tienen vida en el pueblo, sino lo utilizan como lugar de esparcimiento y ocio. Las calles desiertas se animan al pulso de las vacaciones y de los fines de semana, transformando pueblos con historia, tradiciones y culturas, en urbanizaciones vacacionales, lugares fantasmas cuya única razón de existir es el deseo de evasión del espacio de la vida cotidiana que parecen sentir muchos habitantes de las áreas urbanas.

Escrito por Gabriele Burchielli

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