Foto en colores de las ruinas del faro romano de Dover, Reino Unido
Ruinas del faro romano de Dover, Reino Unido (© Gareth Williams)

Faros en época romana: historia de luces al margen del tiempo

Los antiguos romano levantaron un gran número de faros a lo largo del Mediterráneo y de la costa atlántica de Europa; era un reflejo de la intensa navegación que cruzaba sus aguas y parte fundamental de un vasto y complejo sistema de comunicación que unía tierra y mar. En este artículo, exploramos los aspectos más relevantes de los faros en época romana, desde su arquitectura hasta la naturaleza de su señal luminosa, sin olvidar lo más importante: la vida de quienes los operaban, los fareros. Dedicamos este escrito a quienes aman el mar y los viajes, también a través del tiempo y la historia. Buena lectura.

Tabla de contenido

Introducción: los Faros y el sistema de comunicaciones romano

En Europa, junto a un legado cultural de enormes consecuencias, de los romanos ha sobrevivido parte de un imponente sistema de comunicación que entrelazaba la tierra con el mar, conectando los polos opuestos de un imperio que se desparramaba sobre tres continentes y unos cuantos mares (más detalle en este pdf de la Universidad de Cantabria). Fue precisamente esto, la gran extensión del imperio, que impulsó al desarrollo de este sistema: territorios muy lejanos necesitaban ser gestionados como un conjunto desde un punto de vista político, cultural, administrativo, militar y económico.

El sistema de comunicación romano estaba conformado por dos partes profundamente integradas que dependían una de la otra. Un sistema de carreteras de tipo jerárquico dotadas de infraestructuras cómo puentes, muros de contención, piedras millares y estaciones de posta, y un sistema de transporte fluvial y marítimo. Ahora, sobre la importancia y eficiencia del agua como medio de comunicación hemos hablado en el artículo sobre el origen de los faros; recuerdo aquí que un barco, saliendo de Cádiz y encontrando buenas condiciones de navegación, podía alcanzar Ostia, el puerto de Roma en un par de semanas, llevando consigo toneladas de bienes, unas cuantas personas y algunos animales. Por tierra el mismo viaje podía durar tres meses, en cima, sobre un carro, cabían menos personas y menos mercancías. Las infraestructuras que sostenían el sistema de navegación no eran menos complejas que las de tierra. Su corazón eran los puertos, que estaban dotados de rompeolas, muelles y astilleros. A la salida del puerto el sistema viario permitía conectar el mar con la tierra, tal y que, al bajar de un barco, se podía seguir a pie o a lomo de mula hacia cualquier destino de interior, también a la inversa, se podía bajar a pie del monte y montarse en un barco.

Los puertos pronto se dotaron también de una gran señal luminosa que tenía la función de señalar a los marinos la presencia del puerto guiando su camino hacia un anclaje seguro: los Faros. Como es bien sabido, el primer Faro de la historia fue el famoso Faro de Alejandría, construido por Sostrato de Cnido entre el 280 y el 247 a.e.c. Los romanos, y no solo, recogieron la idea creando un sistema de señales marítimas que iba del Mar Negro al mar del Norte, pasando por Mediterráneo y el Atlántico. Por desgracia no han quedado muchos faros romanos, y de todos ellos solo uno sigue en funcionamiento, está en España y es el Faro Brigantium, o decir, el Faro de A Coruña.

Escasez de testigos arqueológicos y fuentes escritas lagunosas son los dos problemas principales con los que topan quienes quieren adentrarse en este hermoso viaje, nocturno y marino, que es la historia de los faros de época romana. Como siempre, a pesar de los problemas, constancia e inteligencia humana han logrado desvelar parte de aquel misterio que solo el mar todavía conoce.

Arquitectura de los Faros romanos

Los Faros Romanos eran torre altas, de uno o más cuerpos, a menudo de carácter monumental; se localizaban en la entrada de los puertos, utilizando un resalto natural de la costa, un islote o a veces sobre un dique artificial, como ha sido documentado en Ostia Antigua. A veces el Faro señalaba, en lugar de un puerto, un peligro para los barcos, como arenales o rocas aflorantes. Cual que fuese la elección, el sitio elegido tenía que ser bien visible desde el mar; en este sentido, el sitio elegido podía ser un un punto de referencia natural ya utilizado por los marineros.

Por su propia naturaleza de torres sustentando una señal luminosa, todos los Faros presentaban escaleras de acceso,externa o interna, y rampas para permitir el paso de animales de carga para llevar hasta la cima el combustible necesario. Las cámaras construidas en el interior del faro, o alguna estructura anexa, estarían dedicada a almacenes y a las estancias del personal; quizás había caballerizas; puede ser que algunos hiciesen en las cercanías una huerta o un gallinero, en aquel entonces no se cogía un bus para ir a comprar al pueblo. Con esto quiero decir que el Faro tuvo que tener a mano todo lo necesario para su funcionamiento, junto al personal que lo hiciese funcionar.

Respeto a los materiales, los faros estaban construidos principalmente en piedra, pero se utilizaron también madera, ladrillo u hormigón, según el habitual pragmatismo romano que elegía los materiales según exigencia y conveniencia. También las técnicas constructivas variaban en función de adaptarse a las diferentes situaciones. Los cimientos, por ejemplo, podían asentarse sobre roca o ser sustentados por fuertes pilares; el remate presentaba la misma variabilidad, pudiendo ser piramidal, plano, cúpula y tener estilo y dimensión totalmente diferentes.

El arqueólogo Julio Martínez Maganto, plantea que las diferentes estéticas fuesen una forma de diferenciar un faro de otro cercano, un poco como hoy la señal luminosa. No sabemos si de noche las diferencias pudiesen apreciarse a una distancia útil para no cometer fallos.

Como se anidaría el fuego, si hubiese y cuales sistemas de seguridad o precauciones a tomar, como se encendía o cuando, queda un misterio. Sería bonito preguntar su opinión a uno de los últimos fareros que tenemos, quizás ellos sabrían poner a los historiadores en el justo camino.

Cuanto a España, de estos antiguos faros romanos, el único que ha quedado de pie está en Galicia, es la Torre de Hércules, el antiguo Pharum Bringantium, el hoy día faro de A Coruña; de los demás tenemos testigos literarios y, como en el caso de Huelva, unos pocos restos arqueológicos que se sospecha sean restos de un faro. Queremos remarcar la excepcionalidad de la Torre de Hércules, en cuanto es el Faro más antiguo del mundo todavía de pie, es el único faro romano en el mundo todavía en uso y, de paso, el mejor conservado.

Foto en blanco y negro. Vista general de la Torre de Hercules o Farum Brigantium, único de todos los faros de época romana todavía en uso
Torre de Hércules, antiguo Farum Brigantium, A Coruña (Autor: Javier Pais)

Decoraciones

Según los numerosos dibujos y representaciones sobrevividos hasta nuestros días, los faros estaban embellecidos por representaciones escultóricas, como estatuas o bajorrelieves. Más allá de responder a criterios estéticos y a la natural tendencia humana en darle hermosura a su propia obra, el arte tenía un valor propagandístico y político acusado, siendo instrumento de legitimación del poder. En el caso de los faros, se ha planteado una tercera función para cuanto concierne a las esculturas: emitir señales sonoras cuando la escasa visibilidad impedía el uso del fuego u otras señales visuales como el humo. A este respecto, reportamos un breve extracto de Los Faros en la Antigüedad. Elementos de estudio indirecto de la arqueología subacuaticade J. M. Maganto:

“Para algunos investigadores (Picard, 1952, 76; Bedon, 1988, 63), las estatuas de tritones soplando caracolas marinas que coronaban el Faro de Alejandría son testimonios de esta función y no un simple detalle ornamental. Esta posibilidad sería utilizada en los momentos en que las adversas condiciones climáticas (bruma o niebla) impidieran utilizar señales visuales, como el humo o el fuego. Desde el punto de vista técnico, algunas fuentes, como el tratado sobre la Pneumática de Herón de Alejandría, contiene interesantes referencias sobre el uso de ingenios mecánicos válidos para la emisión de sonidos. Quizá esta hipótesis pudiera explicar las “terribles voces” que, según las fuentes árabes, surgían del edificio del Faro de Alejandría”

Combustible

Cuanto a la tecnología, en época romana el fuego seguía siendo la única forma de crear una señal luminosa. El combustible más utilizado pudo ser la madera, pero, no extraña que se eligiese el combustible más rentable entre los disponibles. Coste, falta de abastecimiento u otras razones, conllevarían elecciones diferentes según momento, exigencias y disponibilidad económica. Como dijimos, algunas de las cámaras interiores se utilizaban como depósitos y reservas de combustible o para el material necesario para el mantenimiento. Como se reglaba el abastecimiento no sabemos, ni como se intentaba paliar la falta o escasez de combustible debidos a la interrupción de las líneas comerciales por guerra, situación persistente de mal tiempo, o un general momento de crisis y paralización de las estructuras productivas o de distribución. Estas reflexiones nos hacen plantear que la capacidad de almacenamiento fuese un factor importante en la redacción de los proyectos.

El uso de templos y santuarios como faros

Los testigos literarios nos relatan el uso de templos y santuarios como Faros o ayuda a la navegación. Templos y santuarios eran estructuras monumentales, iluminadas, durante la noche, por hogueras o antorchas, mientras que en pleno día, su mismo tamaño, los hacía visibles desde millas de distancias. Eran lugares muy conocidos por los contemporáneos, y a menudo eran puntos de encuentro o terminales de rutas, emporios comerciales, o centro de la vida espiritual y cultural de puertos importantes, como el templo de Heracle-Melqart en Cádiz. Cuando se localizaban en promontorios, en la cercanía de un puerto, o en otro lugar visible desde los barcos, se imponían como puntos de referencia para la navegación; rol que de noche, debido a la iluminación, los convertían en Faros. Tenemos constancia de este hecho en la bella obra “Argonáutica”, en que Apolonio de Rodas, que fue director de la biblioteca de Alejandría, narra los periplos de Jasón en búsqueda del vellocino de oro:

“…Además para los Tindáridad, en lo alto de cabo Aqueronte fundaré un santuario elevado, que desde muy lejos, sobre el mar todos los navegantes verán y honrarán…”

Los Tindáridad eran dioses protectores de los navegantes; cuanto al Cabo Aqueronte, se identifica hoy día con Eregli, en la costa norte del Mar Negro, hoy dentro de las fronteras de Turquía.

Vista del puerto de Eregli, identificado con el antiguo Cabo Aqueronte, una región rica en historia y mitología antigua
Puerto de Eregli, identificado con el antiguo Cabo Aqueronte, Turquía (© Gizem Onay)

Los Fareros romanos

Los Faros no se encendían solos, ni el fuego se alimentaba solo. Sin los seres humanos, sin los Fareros, guardianes del fuego y de la torre, dura hubiese sido la vida de los navegantes, porqué ninguna luz los guiarías a puerto. Los fareros tuvieron que ser por lo menos dos, aunque solo para turnarse entre noche y día, pero creemos que la faena ocupaba a unos cuantos. Los fareros necesitaban también dormir y comer. Algunas de las cámaras de los faros tuvieron que reservarse por este uso, puede también que existiesen estructuras, anexas o cercanas, para el día a día del “personal”.

Ignoramos completamente la naturaleza de estos Fareros romanos; si fuesen libres o esclavos, respetados o ignorados, cultos o analfabetos no sabemos, pero es cierto que su puesto de trabajo conllevaba responsabilidades importantes. De la buena marcha de los Faros dependía la navegación, en aquel entonces pilar inamovible de la economía: estamos convencido de que tanta responsabilidad tuvo que conllevar cierta selección.

Poco más podemos decir de los fareros romanos, su vida quedará un misterio que solo la imaginación puede acariciar. Quizás como era, asomarse a un Faro, en una noche antigua, naufragada bajo el peso de miles de años: el cielo tenía tantas estrellas que parecía de flotar en el cielo nocturno.

Listado de Faros en época Romana

José M. de la Peña Oliva, en un interesante artículo titulado “Base para un inventario de Faros en la Antigüedad Occidental”, basándose en un exhaustivo análisis de las fuentes literarias clásicas o medioevales, reporta este listado de faros que existían en época romana, a los cuales vamos añadiendo otros a medida de que los vamos descubriendo:

  • Faro de Alejandría (Alejandría, Egipto)
  • Faro de Arqueronte (Eregli, Turquía)
  • Faro de Portus (Ostia, Italia)
  • Faro de Lilibeo (Marsala, Italia)
  • Faro de Palermo (Palermo, Italia)
  • Faro de Capri (Capri, Italia)
  • Faro de Regio (Regio Calabria, Italia)
  • Faro de Rávena (Rávena, Italia)
  • Templo de Artemisa en Denia (Denia, España)
  • Torre de Péloro (Mesina, Italia)
  • Torre de Dover (Dover, Reino Unido)
  • Faro de Chipiona (Chipiona, España)
  • Faro de Luz Incierta (Sanlúcar de Barrameda, España)
  • Faro de cabo Ceras (Estambul, Turquía)
  • Faro de Cesarea Marítima (Israel)
  • Faro de Timea (Bósforo, Estambul, Turquía)
  • Faro de Gergis (Zarzis, Túnez)
  • Faro de Lokri (Túnez)
  • Faro de Gadir (Cádiz, España)
  • Faro de Brigantium (La Coruña, España)
  • Faro Boulogne (Boulogne, Francia)

Conclusión

Nos emociona pensar como, resistiendo al tiempo, los faros, nacidos en una época tan lejana, han seguido iluminando las noches de occidente, protegiendo a los navegantes y encendiendo la imaginación de generaciones de viajeros, que recorren, junto a las infinitas sendas del mundo, las infinitas sendas del tiempo y de la historia: buen viaje desde Viaje a Edén.

Vista de Chipiona al atardecer, con el imponente faro moderno al fondo, destacando sobre el cielo teñido de colores cálidos
Vista de Chipiona y del Faro moderno, Cadiz (Autor: Viaje a Edén)

Escrito por Gabriele Burchielli

Aquí está nuestro Boletín de Viaje: cada mes te enviaremos un correo con las últimas entradas que hemos publicado. Buena lectura.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.

comenta

Aquí está nuestro Boletín de Viaje: cada mes te enviaremos un correo con las últimas entradas que hemos publicado. Buena lectura.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.