Una de las dudas más comunes entre quienes se inician en el arte de recolectar plantas silvestres comestibles, son las diferencias que permiten distinguir la Cerraja del Diente de león. Esto se debe a que estas plantas, tanto por sus propiedades nutritivas cuanto por su buen sabor y facilidad de identificación, se nombran constantemente en guías de campo y páginas de internet.
Realmente es imposible confundir las plantas adultas, sobre todo observando tallo y hojas. Las dudas podrían surgir cuando se intenta identificar ejemplares jóvenes, antes de que las plantas hayan desarrollado el tallo; pero si se miran detenidamente, se notarán muchos detalles que permiten evitar cualquier confusión.
TABLA DE CONTENIDO
- Hábitat: dónde encontrar la cerraja y el diente de león
- La etapa de madurez: imposible confundirse
- ¿Entonces cuándo podríamos confundir la cerraja con el diente de león?
- ¿Un último consejo para aprender a diferenciarlas antes de salir al campo?
- Tabla comparativa
- Conclusión
Hábitat: dónde encontrar la cerraja y el diente de león
La Cerraja y el diente de león a menudo comparten hábitat. Ambas son plantas que se adaptan bien a una gran variedad de terrenos y climas: hasta 1700 metros la cerraja, hasta más de 2000 el diente de león. Para quienes os estáis iniciando es una muy buena noticia: tenéis la posibilidad de ver ambas especies al mismo tiempo y de estudiar su desarrollo en detalle; así será más fácil aprender a distinguirlas.
Cabe destacar que la Cerraja, respecto al Diente de león, es una planta más dura, de menos requerimientos, que se adapta bien a terrenos con menos materia orgánica y más secos. Nosotros la recolectamos varias veces al borde de las marismas del Guadiana o de los esteros del Algarve, donde crece abundantemente a pocos metros de las zonas de influencia de las mareas, en un entorno dificultado por el salitre.
El Diente de León, por contra, necesita un mínimo de humedad y un terreno ligeramente más rico. Por esta razón, si vives en el sur, desde el final de primavera hasta octubre encontrarás el diente de león solo en lugares donde se conserva la humedad, por ejemplo, alrededor de una fuente, en parterres y jardines que reciben riegos o en zonas especialmente sombreadas y que conservan algo de humedad.
La etapa de madurez: imposible confundirse
Cuando los ejemplares de Cerraja y el Diente de León alcanzan la madurez y aparecen los tallos es simplemente imposible confundirse, porque las dos especies presentan morfologías y tamaños completamente diferentes.
La Cerraja es una planta de buen porte, que llega a medir metro y medio, mientras que el Diente de León crece a ras de suelo y normalmente no supera los 40 centímetros.
La Cerraja tiene varios tallos poco o muy ramificados, lisos, recorridos por unos surcos bien visibles sobre todo en la base; presentan diferentes tonalidades de verde y frecuentemente mechas de color remolacha. El Diente de León tiene un solo tallo, liso, sin surcos ni ramas, de un color verde uniforme, más raramente puede presentar partes remolacha; es más flexible que el tallo de la cerraja, que con el tiempo, sobre todo en la base, tiende a endurecerse. Las únicas similitudes son que ambos son huecos y al partirlo sale látex.
La Cerraja adulta desarrolla ramas, de pocas a muchas según los ejemplares. Sencillamente, el Diente de León no tiene ramas.
La Cerraja nos presenta unas bellas y grandes hojas caulinares (hojas que crecen del tallo) con largos peciolos (imagina una ramita que conecta la hoja con el tallo o la rama) y formas llamativas. El Diente de León no tiene hojas caulinares.


El último aspecto llamativo que nos ayuda a diferenciar la cerraja y el diente de león son las flores. La Cerraja desarrolla varias flores que crecen solitarias o en grupo en las extremidades de las ramas. Como dijimos el Diente de León no tiene rama y presenta un solo tallo, desnudo y solitario con una sola bella flor, con la puntas de las brácteas que suelen torcerse hacia abajo. Por esto, en época de floración, es imposible confundir las dos plantas.
Al término de su ciclo vital, tanto la flor de la Cerraja como la del Diente de León desarrollan aquel hermoso pompón que, sobre todo los niños, suelen soplar durante sus juegos. Este pompón está formado por los vilanos, estructuras ligeras que permiten al aquenio, o sea el involucro que contiene la semilla, esparcirse por los campos al mínimo soplar del viento.


¿Entonces cuándo podríamos confundir la cerraja con el diente de león?
Cuando los ejemplares son todavía jóvenes, sin tallo, y se nos presentan como una roseta de hojas basales. Es especialmente importante aprender las diferencias entre la Cerraja y el Diente de León en esta etapa, porque es el momento perfecto para recolectarlas: las hojas son tiernas y no tan amargas como las de ejemplares más viejos.
Solo tenemos dos elementos para diferenciar unos ejemplares jóvenes de cerraja y diente de león: hojas y raíces.
La raíz de la Cerraja presenta muchas ramificaciones; por lo contrario, la raíz del Diente de León es gruesa, en forma de pivote, con pocas ramificaciones. Pero, si no quieres excavar y sobre todo prefieres dejar la raíz tranquila para que la planta vuelva a brotar después del corte, deberás concentrarte en las hojas.


Como dijimos, durante sus primeras fases de crecimiento, la Cerraja y el Diente de León presentan solo una roseta de hojas basales de aspecto general parecido, formadas por lóbulos, o sea, por segmentos que crecen de forma especular a los lados del nervio.
Los lóbulos de las hojas basales de la Cerraja son más o menos aserrados (presentan en los bordes unos dientecitos que los hacen asemejar a una sierra para cortar madera), raramente lisos; casi siempre se levantan un poco respecto al nervio y a veces las “orejitas” de los lóbulos abrazan al nervio. Tienen formas muy variadas: a veces son redondeados, a veces más angulosos, en otros casos recuerdan un poco las aletas de un pez y, a menudo, presentan cierta irregularidad.

Los lóbulos de las hojas de Diente de León son bastante diferentes de los de la Cerraja. Presentan casi siempre los bordes lisos y están planos, al mismo nivel del nervio, a pesar de que en algunas ocasiones las puntas de los lóbulos se doblan un poco hacia arriba. En cuanto a las formas, son anchos y cortos, recuerdan al diente de un animal (de ahí el nombre); la punta del diente está siempre orientada hacia abajo. Este último detalle es quizás el más importante, no solo para distinguir el Diente de León de la Cerraja, sino también para distinguirlo de otras asteráceas como la achicoria.

Las hojas de ambas plantas tienen peciolo: más largo, consistente y casi siempre acompañado por una membrana en la cerraja; más corto y a menudo sin membrana el del diente de león. En comparación con las hojas de diente de león, las hojas de la cerraja son más consistentes y generalmente menos amargas.
Es importante aclarar que en la primera fase de brote las hojas de ambas especies no tienen lóbulos, pero tampoco nos tiene que importar: se trata de ejemplares tan chicos que no merece la pena recolectarlos.

¿Un último consejo para aprender a diferenciarlas antes de salir al campo?
Sí: comienza con los ejemplares adultos. Como vimos, es muy difícil confundirlos no solo entre ellos, sino con cualquier otra especie vegetal. Una vez que te hayas familiarizado con los ejemplares adultos, sobre todo en la forma, textura y color de las hojas, será muy fácil distinguir los ejemplares jóvenes y recolectarlos.
Proceder de esta forma te dará también una buena base de partida para conocer y reconocer otros ejemplares de la familia de las asteráceas, donde muchas especies presentan similitudes, tanto de sabor como de morfología, solo en la primera fase de desarrollo.
Como curiosidad, en mi pueblo de origen, realmente una aldea de la ciudad de Tivoli, en Italia, la gente suele llamar achicoria a todas las variedades comestibles de asteráceas que se recolectan cuando solo presentan las hojas de rosetas basales. Los recolectores saben que realmente están recolectando especies diferentes, pero las mezclan constantemente en la preparación de ensaladas y otras comidas, así que en lugar de proveer un elenco científicamente exacto de las especies simplemente dicen: “fui al campo a recoger achicoria”. Que es lo que nos queda por hacer.
Tabla Comparativa: Cerraja (Sonchus spp.) con Diente de León (Taraxacum officinale)
| Característica | Cerraja (Sonchus) | Diente de León (Taraxacum) |
|---|---|---|
| Hábitat | Terrenos más secos y pobres; tolera cierta salinidad. Hasta 1700 m. | Requiere mayor humedad y suelos ricos. Hasta >2000 m. |
| Tallo (Madurez) | Ramificado, con surcos, tonos verdes. | Único y simple, liso, sin ramas ni surcos. Verde uniforme. |
| Hojas Caulinares | Presentes. Crecen a lo largo del tallo y de las ramas. | Ausentes. Todas las hojas parten de la base. |
| Flores | Múltiples flores en las extremidades de las ramas. | Una sola flor solitaria al final de un único tallo desnudo. |
| Lóbulos (Hojas) | Bordes aserrados e irregulares. Se elevan del nervio. Más variedad de formas | Bordes lisos. Forma de diente orientado hacia abajo. Planos. |
| Peciolo | Más largo, consistente y generalmente membranoso. | Más corto y habitualmente sin membrana. |
| Raíz | Ramificada en múltiples fibras finas. | Gruesa, tipo pivote (axonomorfa). |
| Textura y Sabor | Hojas consistentes y generalmente menos amargas. | Hojas más tiernas pero con un amargor más pronunciado. |
Conclusión
Distinguir la Cerraja del Diente de León es sencillo una vez que se observan con atención. En ejemplares adultos, la presencia o ausencia de ramas, las hojas caulinares y el número de flores eliminan cualquier posibilidad de confusión. En ejemplares jóvenes, tendremos que concentrarnos en la forma de los lóbulos y en la textura general de las hojas.
Comenzar con reconocer los ejemplares adultos nos permitirá adquirir rápidamente confianza e identificar fácilmente las plantas jóvenes que solo nos presentan una roseta de hojas basales.
Tanto la Cerraja y el Diente de León Además, son una optima puerta de entrada para familiarizarse con otras especies comestibles de la familia de las asteráceas, como la Achicoria, muchas de las cuales presentan similitudes durante las primeras fases de crecimiento.
Si estás comenzando tu aprendizaje, te aconsejo la lectura de nuestra breve guía para “Aprender a reconocer plantas silvestres comestibles” te ayudará mucho en adquirir rápidamente las herramientas básica de esta hermosa disciplina.
Escrito por Gabriele Burchielli
Foto de Carmen Ruz Rábade



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