Primer plano de una abeja polinizando una flor amarilla
Abeja polinizando una flor (Autor: Alberto Castillo en Flickr)

El aroma de las flores: lenguaje químico que sustenta ecosistemas

Las flores desde siempre han fascinado a la humanidad, por su belleza y por sus inconfundibles fragancias. Estos aromas, que tanto nos atraen, no son un simple adorno de la naturaleza, sino una herramienta indispensable que las plantas han desarrollado para la supervivencia de su propia especie. En este artículo, exploraremos con un lenguaje sencillo y directo, la razón biológica y el mecanismo de producción de los olores en la flor.

Tabla de contenido

¿Por qué las flores producen aromas?

A diferencia de los animales, las plantas son sésiles, es decir, no pueden moverse para defenderse ni para buscar pareja. Para sobrevivir y reproducirse, las plantas han desarrollado un curioso y complejo sistema de comunicación basado en sustancias químicas llamadas compuestos volátiles orgánicos (CVO). Las plantas liberan los COV en el aire, y a través de ellos interactúan con el entorno a todos niveles, por ejemplo comunicándose con otras plantas o repeliendo depredadores. Volvemos a remarcar que hablamos de un verdadero lenguaje químico, como a decir que las plantas no hablan, pero comunican de forma muy eficiente, pero esto es material para otro post…

Un grupo concreto de plantas, las angiospermas, han desarrollado órganos complejos, las flores, capaces de producir un tipo especial de COV: los compuestos volátiles orgánicos florales (CVOF), responsables de los aromas de las flores.

El objetivo principal de los aromas es atraer a los polinizadores como abejas, mariposas, aves e incluso murciélagos. Dependiendo de la especie de planta y del tipo de polinizador que buscan atraer, los aromas pueden ser, desde un punto de vista humano, dulces y agradables o, en algunos casos, imitar olores desagradables, como carne en descomposición, para atraer insectos como las moscas. Puedes considerar a los aromas de las flores como “pistas” o veredas” hecha de compuestos químicos suspendidos en el aire, que los polinizadores rastrean para alcanzar las flores. De forma más romántica, también se pueden describir como un canto lleno de seducción de las plantas para atraes a los responsables de su fecundación.

¿Cómo se producen los aromas florales?

Los compuestos aromáticos son un tipo de metabolitos secundarios. Los metabolitos secundarios son compuestos químicos no fundamentales para la supervivencia de la planta, pero que cumplen con otras funciones ecológicas importantes, sobre todo en la relación entre la planta y su entorno. Estos metabolitos se sintetizan en todas las partes de la planta, pero son las flores el órgano donde la planta libera la mayor cantidad y diversidad de ellos, sobre todo los pétalos. Se ha calculado que solo el 1% de los metabolitos que han sido identificados son CVOF, que equivale a un total de 1700 provenientes de más de 1000 especies de plantas.

Los CVOF pueden clasificarse en tres grupos principales según su origen:

  • Terpenoides: derivados del isopreno, responsables de aromas cítricos y florales intensos.
  • Fenilpropanoides: compuestos derivados de los aminoácidos, presentes en fragancias como la vainilla y el clavo.
  • Derivados de ácidos grasos: incluyen aldehídos y alcoholes que aportan notas frescas y herbales.

Estos compuestos son de bajo peso molecular (fáciles de volatilizar en el aire), tienen un bajo punto de ebullición (se evaporan rápidamente) y una alta presión de vapor a temperatura ambiente, lo que les permite dispersarse fácilmente y ser percibidos por los polinizadores a grandes distancia.

Factores que influyen en la emisión de aromas

La producción de compuestos aromáticos no es constante y puede variar según:

  • El ciclo de vida de la flor: La emisión de aroma es máxima cuando la flor está lista para la polinización y disminuye después de que ha sido fecundada.
  • El tipo de polinizador: Las flores polinizadas por insectos nocturnos, como polillas, emiten aromas más intensos durante la noche.
  • Factores ambientales: La temperatura, la humedad y la luz solar afectan la cantidad de compuestos volátiles liberados.
  • Interacciones ecológicas: Algunas flores pueden modificar su fragancia para evitar depredadores o para engañar a ciertos insectos.

Conclusión

Los aromas de las flores son un sofisticado lenguaje químico entre las plantas y el entorno, lenguaje que nosotros también, de alguna forma, percibimos aunque sin entenderlo del todo. Sin los aromas de sus flores las angiospermas no podrían ser polinizadas y dar frutos, muchas especies vivientes, no solo insectos, sino aves, roedores, primates, la cadena alimentaria se rompería con la consecuente destrucción de enteros ecosistemas. La Naturaleza es inmensa, a la vez fuerte y delicada, basadas en equilibrio finísimos, tan fino como la traza de un olor en el aire.

Escrito por Gabriele Burchielli

Aquí está nuestro Boletín de Viaje: cada mes te enviaremos un correo con las últimas entradas que hemos publicado. Buena lectura.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.

comenta

Aquí está nuestro Boletín de Viaje: cada mes te enviaremos un correo con las últimas entradas que hemos publicado. Buena lectura.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.