Fácil de producir rápidamente con métodos totalmente artesanales, versátil y resistente, la fibra de Agave ha sido utilizada, en el continente Americano, desde la prehistoria y, a partir del siglo XV, también en el Sur de Europa. En esta entrada hablaremos de sus propiedades, de la forma de producción tradicional (que puede realizar cualquiera en su propia casa), de los usos y de la historia de la Fibra de Agave.
Tabla de contenido
- Características físicas y propiedades de la Fibra de Agave
- Proceso de producción tradicional
- Usos de la fibra de Agave
- Un poco de historia y algunas curiosidades
- Conclusión
Características físicas y propiedades de la Fibra de Agave
La fibra de agave se caracteriza por su alta resistencia a la tracción, superior al algodón pero inferior al lino; es comparable al nailon, aunque con menor elasticidad que la hacen más frágil antes esfuerzos repetidos. Tiene una baja impermeabilidad, que reduce su resistencia a la humedad y la hace más propensa a la degradación. En términos de durabilidad, es inferior a las fibras sintéticas por ser biodegradable y susceptible al ataque de hongos y bacterias; por esto también la convierte en una opción totalmente ecológica, sobre todo cuando producida con el método tradicional, utilizando con materia prima proveniente de cultivo sostenibles o de ejemplares silvestres.
A nivel de rigidez la fibra de Agave es más áspera que el algodón y la lana, lo que la hace menos adecuada para textiles de uso cotidiano y más para cuerdas y cepillos. Tolera bien altas temperaturas, pero no iguala la resistencia al calor de aramidas como el Kevlar.
La fibra de Agave es una alternativa natural con buena resistencia mecánica y sostenibilidad, pero con limitaciones en flexibilidad, suavidad y resistencia a la humedad frente a fibras naturales como el lino y el yute, y sintéticas como el poliéster o el nailon. Pero, quizás, su punto fuerte es la extrema facilidad y rapidez para obtener la fibra bruta, con pocas herramientas básicas y sin necesitar apenas de conocimientos.
Os dejamos con dos enlaces para quienes quisiese profundizar el argumento, ambos son estudios hechos sobre muestras de fibras de Agave Americana y Agave Agustifolia. Si estás interesado en otras fibras, en este enlace encontrará el listado completo de las fibras sintéticas y naturales que tratamos en Viaje a Edén.

Proceso de producción tradicional
Durante la fiesta de los almendros en flor en Alta Mora, bonito pueblo de la Raya Portuguesa, encontramos a un artesano que explicaba a los interesados la técnica tradicional utilizada en Portugal para la obtención de la fibra. En México el proceso, que solo conocimos indirectamente por estudio, es algo diferente, probablemente por utilizarse una variedad diferente de Agave o quizás, por ser la producción volcada al comercio mientras que en Portugal es de puro autoconsumo. Aclaramos que el Agave es una planta suculenta: las fibras se encuentran en la carne de la hoja, el proceso para obtener la fibra bruta consiste en separar las fibras de la carne.
El proceso de producción comienza con la recolección de las hojas de Agave, preferentemente en un periodo de lluvia escasa, digamos entre marzo y octubre. Durante este periodo la planta está más seca y es más fácil de trabajar; pero, si es necesario, la recogida puede efectuarse en cualquier momento del año. El tamaño es también de cierta importancia, más larga la hoja más larga la fibra bruta obtenida, y cuanto más madura más dura.
Después de la recolección, se procede al machacado. El objetivo es romper y debilitar la carne de la hoja, sin dañar la fibra en su interior, para facilitar la tarea de extracción. Se procede apoyando la hoja sobre una piedra lisa (el artesano que vimos nosotros creo que utilizaba pizarra), luego se le golpea con un cilindro de madera de un diámetro de unos 5/6 cm y largo unos 30cm, en el que se ha insertado un mango de hierro. Es muy importante que tanto la piedra y el cilindro de madera sean lisos, sin asperezas, o batiendo la hoja se romperían la fibras presentes en su interior. En México, suelen dejar en remojo las hojas en agua durante una semana, luego las machacan y la vuelven a meter en remojo otra semana antes de proceder.

De última se procede al raspado. Se coge un tabla de madera bien lisa y larga bastante para que quepa la hoja y se pueda trabajar cómodo. Un de los lados cortos de la tabla se apoya al suelo, el otro se apoya directamente en nuestra propia barriga o en el pecho, con una inclinación cómoda para trabajar. A este punto se posiciona la hoja sobre la tabla, con la punta encajada entre la tabla y el cuerpo del artesano, de forma que, la presión ejercitada por el cuerpo sobre la madera, sujeta la hoja sin necesidad de utilizar las manos. Una vez listo, cogemos la raspa, que es una sencilla barra de hierro con cuatro bordes sin afilar y un mango en cada lado, la apoyamos en la hoja, cerca de la punta y de nuestro cuerpo, aplicamos presión y deslizamos la raspa hacia abajo. Notaremos que, a medida que vamos raspando, la carne y la savia de la hoja se separan de las fibras cayendo al suelo como una “papita”. Seguiremos raspando, de un lado y del otro, hasta que, en la tabla de madera, solo quedan las fibras limpias. Para rematar el raspado, se intercambia la parte de hoja que se acaba de limpiar con la parte que estaba sujeta entre el cuerpo y la madera, para liberar también de esta última la carne de la fibra.



La fibra bruta de Agave obtenida con este proceso no necesita ser lavada ni secada, se puede utilizar en seguida o almacenar sin detrimento de sus cualidades. Queremos subrayar que, tomando el trabajo con tranquilidad, se puede limpiar una hoja de un metro y medio en unos 15 minutos como mucho.
Después de obtener la fibra bruta, podremos trabajarla según el uso que queremos darle. Nosotros solo aprendimos como trenzar cuerdas. Es muy fácil. Se cogen dos mechones de fibra y se unen de un lado; más ancho los mechones de fibra más ancha u resistente será la cuerda. Luego se retuercen en el mismo sentido los primeros centímetros de cada mechón y, sucesivamente, se trenza un mechón con el otro siguiendo la dirección contraria a la que se ha seguido para retorcer la fibra. Luego se sigue adelante hasta que no habremos trenzado toda la fibra. Si se necesita una cuerda más larga, tal y como se hace con todas las técnicas de trenzado, se insertan progresivamente nuevas mechas de fibra entre las trenzada.
El informante comentó que, trabajando muy relajado se tarda menos de media hora en obtener un metro de cuerda comenzando el proceso de 0, o sea de la obtención de la fibra bruta. Volvemos a remarcar que este método es fácil, rápido y muy efectivo para el abastecimiento personal, tanto para un uso normal como en un contesto de supervivencia; lo único que necesita un poco de practica es el trenzado de la fibra.

Usos de la fibra de Agave
Actualmente, están en uso un centenar de especies diferentes de Agave, muchas de ellas fueron domesticadas y seleccionadas por el ser humano para usos específicos como:
- Cuerdas y sogas: Su resistencia a la tracción, rapidez y facilidad de obtención, la hace ideal para fabricar cuerdas de todo tipo y redes. A diferencia del nailon o el polipropileno, que contaminan el suelo y tardan siglos en degradarse, las cuerdas de Agave se descomponen de forma natural sin dejar microplásticos.
- Textiles y alfombras: Se utiliza en la fabricación de alfombras, tapetes, sacos y algunos tejidos rústicos.
- Cepillos y escobas: Su rigidez, resistencia al desgaste y capacidad abrasiva la hacen perfecta para cerdas de cepillos industriales y domésticos, sin necesidad de plásticos sintéticos, además de ser compostable.
- Papel y bioplásticos: Se emplea en la producción de papel ecológico y en compuestos biodegradables como alternativa a plásticos sintéticos.
- Material de construcción: Se usa en paneles aislantes y refuerzos en materiales compuestos.
- Refuerzo en bioplásticos y materiales compuestos: En la fabricación de plásticos ecológicos, la fibra de agave mejora la resistencia mecánica sin comprometer la biodegradabilidad.
- Artesanías y productos ecológicos: Se encuentra en bolsas, sombreros, esteras y otros productos sostenibles.
- Sustratos para cultivos hidropónicos y acolchados agrícolas: Se usa como alternativa al coco o la lana de roca en sistemas agrícolas, siendo biodegradable y con buena capacidad de retención de humedad sin compactarse fácilmente.
- Bebidas. Creo que muchos de nosotros han oído hablar o han tomado tequila ;), pero también se usa para la producción de otras bebidas fermentada y no fermentada. También se come el tallo floral.
El Agave es un género de planta originario del área comprendida entre el sur de los Estados Unidos de América y el norte de Sudamérica, abarcando Colombia, Venezuela y las islas del Caribe. De estos territorios México es el país donde más variedades de Agave crecen naturalmente (75%) de las cuales el 57% son endémicas. En Europa se introdujo a través de los puertos españoles en el siglo XVI. No extraña entonces que, en la Península Ibérica, en un contexto tradicional, el uso del Agave ha sido, según nuestra experiencia, limitado a las cuerdas, en todas sus posibles aplicaciones, cepillos y estropajos y también, en Andalucía, como forraje de animal (como dato curioso, en Tarifa, caminando por la Colada de Costa, encontramos a dos hombres recogiendo la base leñosa de la planta, vaciada de su interior, para hacer zambombas). Por contra, y tampoco esto extraña, el país donde más se utiliza el Agave y la fibra derivada y donde más se cultiva es México. Cerramos este párrafo con una tabla extraída desde un pdf muy completo publicado en research gate sobre el manejo del Agave en México

Un poco de Historia y algunas curiosidades
Mesoamerica, en especial México, parece haber sido el centro difusor y más pujante de la agricultura en el continente americano. Se han encontrado evidencias de agricultura en una fecha probable de entre hace 9.000-10.000. Entre las especies que se domesticaron y seleccionaron encontramos el Agave. Los primeros agricultores del México actual asaban y horneaban los tallos, las bases foliares y los pedúnculos de la inflorescencia para comerlos. Cabe destacar, a este respecto, que, después de un crecimiento de entre cinco y veinticinco años, los Agaves florecen una sola vez, y después mueren. Antes de la floración, la planta almacena en el tallo floral y en la base de las hojas los carbohidratos necesario a completar su ciclo reproductivo. Hoy día se sigue comiendo Agave aplicando un procedimiento muy curioso: se corta el pedúnculo floral para que la planta no se reproduzca, y se deja descansar la planta durante unos meses o incluso años. Durante este tiempo, la planta concentra en el tallo todas las sustancias nutritivas que eran destinadas a la creación de la flor y al proceso reproductivo. Solo en aquel momento el tallo se corta y se come. Cuanto a las hojas es importante decir que contienen sustancias tóxicas para el ser humano y, en sujetos sensibles, ligeramente irritante para la piel. Siempre en la prehistoria, junto con el uso alimenticio, se utilizaba la fibra obtenida del Agave para elaborar costales, sogas y cordeles, mientras qué, en época prehispánica, las fibras de Agave se utilizaban para vestimentas.
Otro datos curiosos es acerca del Agave como bebida. Hace más de 3.500 años que en México utilizan la savia comestible de agave (la del tallo floral), para elaborar una bebida no fermentada, el aguamiel, y una bebida fermentada conocida con el nombre de “pulque”. Actualmente el uso principal del Agave sigue siendo la producción de mezcales, sobre todo de Tequila, a pesar de que, la búsqueda de alternativas sostenibles a las fibras sintéticas está incrementando uso y cultivo del Agave.
Conclusión
El método tradicional para obtener fibra de Agave nos sorprendió. Es un proceso accesible y fácil de aprender, sin coste, que necesita herramientas básicas que todos podemos construir o improvisar y nos provee una fibra con excelentes propiedades. Recuperar y preservar las técnicas tradicionales nos vuelve menos dependientes de aquellos proceso industriales que se basan en una sociedad jerárquica, basadas en sistemas de producción que necesitan grandes inversiones, con un consumo de recursos que ya no podemos permitirnos y una contaminación que ya es casi irreversible. No sabemos como llegaremos ni si llegaremos a un cambio, pero nos parece que comenzar por desvincularnos de la grande economía es un primer gran paso.

Escrito por Gabriele Burchielli


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