Foto al microscopio de un meristemo del género Coleus
Meristemo del género coleus (Autor: Jessy731@flickr)

Meristemos: crecimiento y regeneración de las plantas

Los meristemos quizás, son uno de los aspectos biológicos más sorprendentes de las plantas, que les permite, crecer, adaptarse, modificarse y regenerarse después del corte. En esta entrada daremos su definición enumerando tipos y funciones, con un lenguaje sencillo y directo para que todos, también quienes nada saben de botánica, puedan disfrutar de la lectura.

Tabla de contenido

¿Qué son los meristemos?

Los meristemos son tejidos vegetales responsables del crecimiento y desarrollo de las plantas; están compuestos por células jóvenes, poco diferenciadas y con una notable capacidad de división. Estas células, de forma poliédrica y paredes finas, tienen la excepcional característica de poder generar todos los demás tejidos de la planta.

Durante la división celular, una de las células hijas conserva su naturaleza meristemática, asegurando la continuidad del crecimiento, mientras que la otra se especializa en un tejido específico.

Los meristemos se encuentran principalmente en los extremos de los tallos y raíces, donde promueven el crecimiento en longitud, así como en regiones laterales, donde son responsables del engrosamiento de tallos y raíces en plantas leñosas.

Los meristemos son los motores del crecimiento vegetal, aseguran la formación de nuevos órganos y la adaptación a las condiciones del entorno a lo largo de la vida de la planta, más son garantía de aquella maravillosa y sorprendente capacidad de regeneración que permite a la planta sacar nuevas ramas después de su perdida.

Tallo joven de girasol al microscopio
Normal tejido de un tallo joven de girasol

Tipos de Meristemos y su función

Todas las partes de las plantas, desde la flor con sus pistilos, a las hojas o raíces, se generan a partir de 4 tipos diferentes de meristemos:

  • Los meristemos primarios son responsables del crecimiento en longitud de las plantas y se encuentran en los extremos de los tallos y raíces. En las raíces, están protegidos por una cofia que facilita su penetración en el suelo. En los tallos, pueden estar desnudos o acompañados por hojas jóvenes llamadas primordios foliares, que también contienen yemas auxiliares. A partir de los meristemos primarios se desarrollan los tejidos fundamentales de la planta, como la epidermis, los tejidos vasculares (xilema y floema) y los tejidos de almacenamiento y soporte, esenciales para la estructura y función de las plantas.
  • Los meristemos secundarios permiten el crecimiento en grosor, característico de plantas leñosas. Uno de ellos es el cámbium vascular, que genera xilema (madera) hacia el interior y floema (tejido conductor) hacia el exterior, fortaleciendo tallos y raíces y mejorando el transporte de agua y nutrientes. Otro es el felógeno, que produce tejidos protectores como el corcho, reemplazando a la epidermis en plantas maduras. Este tipo de meristemo es clave para la formación de anillos de crecimiento visibles en árboles.
  • Los meristemos intercalares están presentes en regiones de crecimiento entre tejidos maduros, especialmente en monocotiledóneas como los pastos. Gracias a estos meristemos, los tallos pueden alargarse después de ser cortados, asegurando la regeneración y el crecimiento continuo en plantas herbáceas.
  • Los meristemos florales surgen cuando una planta entra en fase reproductiva. A partir de ellos se desarrollan las estructuras que componen las flores, como sépalos, pétalos, estambres y carpelos. Este proceso es irreversible y garantiza la formación de órganos reproductivos para perpetuar la especie.
Meristemo apical del género Coleus fotografiado al microscopio
Meristema apical del género coleus (Autor: Berkshire Community College Bioscience Image Library)

Conclusión

En definitiva los Meristemos son células eternamente jóvenes que pueden transformarse en cualquier tipo de tejido. Por esto cuando cortamos una planta vuelve a brotar, por eso los árboles después de la poda sacan nueva ramas, por esto las plantas tienen este sabor a eterna renovación que los seres humanos soñamos. No es de extrañar que la sabia naturaleza haya “donado” a seres que no pueden moverse, ni defenderse en sentido estricto, la maravillosa capacidad de regenerarse después de un daño y volver a brotar, para dar al ecosistema las flores y los frutos que necesita.

Escrito por Gabriele Burchielli

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