Vista general del Monumento Buzludzha desde la escalera de acceso a la entrada principal. Año 2015. Foto en blanco y negro
Monumento Buzludzha en 2015 (Autor: Viaje a Edén)

La muerte de un ideal: historia y presente del Monumento Buzludzha

El monumento de Buzludzha fue levantado por el Partido Comunista Búlgaro entre 1973 y 1981, para celebrar los orígenes y logros del partido y el sentimiento nacional de Bulgaria. Hoy yace en completo abandono en medio de los Montes Balcanes, testigo de una historia y de un ideal político que murieron al final del viejo milenio. Nos pareció tener aquel extraño encanto de los monumentos antiguos: como ellos Buzludzha es la memoria visible de un mundo que ya no es, un mundo que el tiempo ha vuelto ruina, como ello nos cuestiona acerca del presente, invitándonos a dar un sentido a nuestra historia. A lo largo del texto haremos referencias a hechos y personajes de la historia de Bulgaria poco conocidos en España, a esto se deben los numerosos enlaces a páginas externas en inglés.

Tabla de Contenido

La historia de Buzludzha

El 8 de julio de 1868, debajo del Pico Buzludzha, en la sección central de los Montes Balcanes (Stara Planina), unos últimos 58 rebeldes, liderados por Hadzhi Dimitar, libran una batalla sin esperanza contra las tropas regulares del imperio otomano, en un intento frustrado de convertir Bulgaria en un estado autónomo. La enorme superioridad numérica del enemigo llevó a su total derrota. El propio Hadzhi Dimitar queda fatalmente herido. La historia es extraña, hay que esperar antes de dar real medida a un acontecimiento: lo que había aparecido como una locura idealista, se convirtió en la mecha que provocaría el estallido de una revolución.

Pocos años después, en 1876, la Revuelta de Abril marcó el inicio de una guerra de independencia que se insertaba en el más vasto escenario de la guerra ruso-turca. Si las razones de la guerra había que encontrarla en el contexto histórico y cultural (exasperación por 5 siglos de sumisión al imperio otomano, tensiones religiosas, madurar de un sentimiento nacional moderno etc.) el desencadenante fue, entre otros, el recuerdo del heroísmo de Dimitar. El conflicto terminó el 3 de marzo de 1878. Rusia y el Imperio Otomano firmaron el Tratado de San Esteban, que estableció la creación del Principado Autónomo de Bulgaria. Desde entonces, el pico de Buzludzha adquirió un profundo significado para el nacionalismo búlgaro, y Hadzhi Dimitar entró en el panteón de los héroes de la nación.

Vista de los Montes Balcanes. En primer plano 2 cañones de la guerra de independencia con al fondo el Pico Buzludzha
Montes Balcanes, al fondo se ve claramente el Pico Buzludzha (Autor: Viaje a Edén)

Fue esta la razón por la cual el 2 de agosto de 1891, Dimitar Blagoev, junto con otros socialistas, eligieron el Pico de Buzludzha para celebrar el primer congreso socialista de Bulgaria. Aquel congreso fue el comienzo de un proceso que llevó Dimitar Blagoev, pocos años y algunas vicisitudes después, a adherir a la internacional comunista y reorganizar su grupo como Partido Comunista de Bulgaria, veremos más adelante la importancia de este hecho.

En 1898, debido a la enorme relevancia histórica de Buzludzha, el obispo Kusevich de Stara Zagora propuso la construcción de un monumento conmemorativo en honor a Hadzhi Dimitar. Sin embargo, por problemas financieros, el proyecto nunca se ejecutó. Fue solo en 1936 cuando el primer monumento conmemorativo se hizo realidad: una casa de huéspedes conocida como la Posada de Buzludzha, que acogía a quienes deseaban rendir homenaje a la memoria de Hadzhi Dimitar.

Exactamente 10 años después de la construcción de la posada, en 1946, el Partido Comunista tomó el control total de Bulgaria (buen resumen en inglés en este enlace). Fácil imaginar que Blagoev fue considerado, tal como Dimitar, un héroe de la nación y el Pico de Buzludzha un símbolo del destino político de Bulgaria: en Buzludzha Bulgaria comenzó su lucha para la independencia, en Buzludzha nació el partido que iba a revolucionar e liderar el país hacia un brillante porvenir.

Retrato en blanco y negro de Dimitar Blagoev en edad avanzada
Dimitar Blagoev (Dominio Público)

Permíteme una breve interrupción: creo que no existen gobiernos o poderes legítimos, solo sistemas creados para la ventaja de determinados grupos sociales, que necesitan justificar y legitimar su liderazgo. La legitimación se realiza a través de la fuerza, de las leyes, de la enseñanza y también a través de la historia, con sus héroes y conmemoraciones. La historia viene luego plasmada en monumento: cada monumento convierte el paisaje en un mensaje político.

El 11 de marzo de 1971, en ocasión del 90º aniversario del movimiento socialista en Bulgaria, el Partido Comunista Búlgaro decidió levantar un monumento en el Pico Buzludzha (que mientras tanto había rebautizado Hadzhi Dimitar). Iba a ser el monumento de mayor envergadura construido por el partido, su nombre completo sería Casa Memorial del Partido Comunista Búlgaro en el Pico Buzludzha, hoy día se le conoce simplemente como Monumento Buzludzhaludhza. Su objetivo principal era resaltar la grandeza de los logros comunistas mediante la creación de un museo político y un espacio ceremonial. La elección del lugar se debe a la historia que acabamos de relatar:

“No hay otro pico, ninguna otra parte de la tierra natal tan intensamente vinculada a los tiempos de cambio para la nación búlgara. Una montaña que sostiene el espíritu búlgaro, preservando la grandeza heroica y la gloria de las tradiciones revolucionarias de las sociedades búlgaras y del Partido Comunista Búlgaro. Aquí convergen las tres eras revolucionarias, tres generaciones de luchadores por la liberación nacional y social” (Noev, 1989).

Foto tomada desde un  drone del Monumento Buzludzha
Vista drone (Autor: Michał Huniewicz)

La construcción

Para financiar la construcción del Monumento Buzludzha el partido tuvo que recaudar fondos entre la población. Se imprimieron sellos postales que se vendieron a un precio de 5 levs, consiguiendo recaudar un total de 14.186.000 levs (unos 34 millones de dólares actuales), que cubrieron los costes de construcción.

Los trabajos para la construcción del Monumento Buzludzha empezaron el 23 de enero de 1974, cuando se niveló el terreno con explosivos reduciendo la altura del pico de 9 metros. El diseño general se debe al arquitecto Georgi Vladimirov Stoilov (fue ministro de fomento y hombre fuerte del partido) mientras que las estructuras fueron diseñadas por un equipo dirigido por el ingeniero Dobromir Kolarov.

Foto histórica en blanco y negro de la construcción del Monumento Buzludzha
Una fase de la construcción (Autor: Bedros Azinyan)

Tomaron parte en la construcción un total de 6000 personas entre obreros, artistas, escultores, voluntarios y soldados. El monumento Buzludzha se inauguró el 23 de agosto de 1981 y tomó la importancia de un evento nacional. Durante la ceremonia, se dejó una cápsula del tiempo con un mensaje para ser abierta en 100 años.

Foto de archivo de la inauguración del monumento Buzludzha
Inauguración 23 de agosto de 1981 (Autor: desconocido)

El monumento Buzludzha, como era y como es

El Monumento Buzludzha está formado por un cuerpo esférico que representa una corona, conmemorando los eventos históricos acontecidos en el Pico Buzludzha durante los siglos XIX y XX. Una torre externa adjunta completa el diseño, simbolizando una bandera que fue adornada con las estrellas rojas iluminadas más grandes del mundo. Las estrellas fueron fabricada en Kiev; tienen 12 m de diámetro y pesan 3,5 toneladas cada una, su coste fue de 900.000 levs (2,2 millones de euros actuales). Cuando iluminada se veían en un radio enorme, desde norte hasta la frontera con Rumanía y desde el sur hasta la frontera con Grecia. El techo de la estructura tiene solo tres puntos de apoyo, no obstante el enorme, el resto de la cobertura está suspendido.

El salón principal mide 60 m de ancho y 20 m de alto, tiene una curiosa. El escenario ocupaba la mayoría del espacio; se encontraba a nivel del suelo y estaba completamente rodeado por 4 gradas, interrumpidas por 4 pasillos de acceso, tal y como una plaza de toro, un anfiteatro romano o un estadio (parece que el poder sigue celebrándose de las mismas formas). El techo era una cúpula que se desarrollaba de forma especular al escenario, de modo que el alto y el bajo tenían la misma forma acabando para dar al conjunto el aspecto de un cuenco. El efecto final sobre el espectador era curioso, el espacio envolvía tanto que el espectador de alguna forma se siente un fragmento, como una gota que cae fundiéndose en la masa del estanque, o la voz que renuncia a su esencia para ser coro. Parte del perímetro estaba ocupada por un corto pasillo circular, decorado por dos estatuas de bronce; la Libertad en la izquierda y el Partido en la derecha.

Salón principal del Monumento Buzludzha antes del abandono, foto en color tomada desde el interior del edificio
Salon principal como era (Autor: Archivo personal de la familia Chailevi)
Salón principal del Monumento Buzludzha en ruina después del abandono, foto en color tomada desde el interior del edificio
Salón principal como es (Autor: Konrad Lembcke)

El salón ceremonial estaba decorado con impresionantes mosaicos que cubrían un área total de 550 m²; representaban episodios significativos de la historia de Bulgaria y el partido, junto a los rostros de sus protagonistas: Friedrich Engels, Karl Marx y Lenin por un lado, y los de Todor Zhivkov, Dimitar Blagoev y Gueorgui Dimitrov por el otro. Clavado en el centro del techo del salón campeaba una hoz y un martillo con la inscripción “¡Proletarios de todos los países, uníos!”. En el exterior, junto a la entrada, se reprodujeron los textos de La Internacional y La Marcha del Trabajo.

A nivel de las últimas gradas se encontraban las puertas de acceso a un segundo pasillo que ocupaba el espacio entre la cúpula y las gradas o, más bien, era la conjunción estructural de las dos partes. El pasillo superior rodeaba completamente el edificio y estaba decorado con mosaicos; se abría hacia el exterior con una serie regular de grandes ventanales que contribuyen a darle al edificio un aspecto de ovni.

Interior del pasillo superior del monumento Buzludzha como era antes del abandono
Pasillo superior antes del abandono (Autor: desconocido)
Estado actual ruinoso del pasillo superior del Monumento Buzludzha
Pasillo superior como es (Autor: Rumena Zlatkova)

Cuando, en 1989, la era comunista de Bulgaria llegó a su término, el monumento Buzludzha fue abandonado y, después del 1995, cuando la policía paró de custodiarlo, comenzó a ser saqueado. Como siempre pasa con los lugares abandonados, los elementos más valiosos, como cuadros y transformadores eléctricos, esculturas de bronce, mosaicos y partes metálicas, fueron los primeros en desaparecer. El mito de que las estrellas estaban hechas de rubí conllevó una serie de verdaderos ataques con arma de fuego, que solo revelaron la simple realidad de un vidrio rojo. La cápsula del tiempo desapareció y el tiempo, casi por venganza, comenzó su labor de destrucción: privado de manutención el monumento fue presa del agua y del viento que despacio lo han vuelto ruina; ahora la estructura portante queda débil, susceptible de caerse en un futuro cercano ( en este enlace encontrarás un estudio en inglés de “Europa Nostra” sobre el estado estructural del monumento).

Parte derecha del salón principal del Monumento Buzludzha en estado de ruina
Parte derecha del salón principal (Autor: Rumena Zlatkova)
Monumento Buzludzha detalle del mosaico principal del salón
Detalle del mosaico principal (Autor: Beach650@flickr)

En su labor, la naturaleza fue ayudada por manos humanas, repetidos actos de puro vandalismo afectaron la estructura, sobre todo el interior: un cementerio de rocas derrumbadas, hierros retorcidos, cristales rotos es lo que ocupa ahora el gran salón principal. Cuanto a los graffitis que cada uno tome su posición, hay quienes se alegran porque un monumento en ruina se convierte en un lienzo abierto a todos, hay quienes se quejan de que no es arte pintar unos muros. De todas formas, muchas de las fotos que quisimos utilizar son de otros viajeros, tomadas en diferentes momentos, en algunas se aprecia el progresivo deterioro.

Hoy día, el Monumento Buzludzha está cerrado, pero, a pesar del acero que tapia la entrada, los curiosos del Urbex encuentramos la manera de entrar, de hecho se ha convertido en uno de los lugares abandonados más conocido de todos los Balcanes. De las diferentes propuestas de restauración, ninguna ha llegado, por falta de fondos, a dejar el papel de los proyectos para concretizarse en obra. En cuanto símbolo y herencia de la dictadura, Buzludzha, en Bulgaria, estaba al centro de un vivo debate que involucra gente comunes, artistas e instituciones, tal y como remarca Aneta Vasileva en en su brillante artículo “Contextualising Buzludzha: Dissonance, Rejection and Cultural Appropriation of Bulgarian Postwar Heritage“. Remarco que no soy Búlgaro, Buzludzha me habla como se habla a un extranjero, es importante para entender las palabras que siguen.

Lado exterior izquierdo del Monumento Buzludzha
Exterior lado izquierdo (Autor: Viaje a Edén)
Entrada principal del Monumento Buzludzha después del abandono
Entrada (Autor: Viaje a Edén)

Utopía de la igualdad: el legado de Buzludzha

Silencio, solo el viento soplando fuerte en la cima. Las grises ruinas de Buzludzha se alzan como un templo olvidado, testigos de la destrucción y el colapso de un ideal humano, de un modo de entender y crear la vida.

Comunismo y socialismo emergieron de la historia como una esperanza para millones de personas que buscaban su propio sustento, en una sociedad donde trabajar significaba ser explotado como una bestia, y donde el inmenso desequilibrio social se imponía como la normalidad del mundo y de la historia.

Fue el inicio de una lucha por los derechos más básico de la vida humana, por la libertad, por una sociedad donde se reconociera la dignidad humana a prescindir del nivel social, o más, un orden arrebatado por el cual el burgués o el latifundista tienen que sucumbir antes la superioridad del pueblo, donde el rico tiene que doblar la cabeza frente al pobre.

Ahora, a pesar de todo lo que cada uno pueda pensar del comunismo o del socialismo un hecho queda: el pueblo llano se vio devuelto el orgullo. Ser obrero, ser campesino era un orgullo, los buenos por fin éramos nosotros, no el noble o el mercader. Se había puesto fin, en apariencia, a la deslegitimación de la cultura popular y del ser popular. Lo repito, el gran milagro comunista fue levantar la frente de los oprimidos. Pero fue solo apariencia y no hablo del concretizarse en dictadura del ideal comunista, en este sentido el capitalismo y la democracia electiva son solo otras dos formas de mantener de pie una sociedad sin igualdad.

El comunismo ató el ser humano al trabajo, enfocó la experiencia humana en un materialismo despiadado: yo soy mi trabajo, me percibo en la sociedad como obrero, o sea, a través de la tarea que la sociedad me carga en la espalda para su propio funcionamiento. Al pueblo se le devolvió el orgullo pero en cuanto pieza de un sistema de producción, en este sentido capitalismo y comunismo difieren solo en la gestión y posesión de los medios de producción, pero en el fondo, son ambas posiciones hijas de la misma postura filosófica que reduce la experiencia humana y social a la .

También, el pueblo llano, como ya había pasado, se vio tirado en el tablero de un juego que no era el suyo y que ni entendía. Marx y Engels no escribieron el capital para los obreros, sino para los pensadores y revolucionarios que iban a comandar a los obreros. Se trataba, en el fondo, de cambiar de amo al pueblo. La revolución comunista siguió la más antigua tradición de la historia: el pueblo paga con su carne y con su sangre la cuenta abierta por los señoritos del pensamiento, a veces en nombre de dios, a veces en nombre de la nación, a veces en nombre del capital o, como en este caso, en nombre del mismo pueblo.

Algo parecido había acaecido hace 2000 años por culpa o mérito de un judío que se dice acabó colgado de una cruz. Poco importa si fuese este hombre hijo de dios o de un carpintero, diciendo “somos todos iguales” devolvió esperanza y orgullo al pueblo: el campesino vale tanto cuanto el emperador. Lo de Jesús fue el mejor intento de asesinato de la jerarquía que se ha conocido en la historia. Pero la revolución cristiana, que quería un mundo de hermandad, paz e igualdad, abortó casi en seguida: los señoritos se apropiaron de un mensaje directo al pueblo y para el pueblo (Jesús nunca escribió porque el pueblo es analfabeto) y lo utilizaron para retomar control de una masa que quizás estaba de veras a punto de escapar de las garras del poder. Al final la voluntad de paz generó represión y violencia. Lo mismo pasó con la revolución de octubre, que acabó con una dictadura. Marx y Cristo, lo material y lo espiritual: ¿y si se hubiesen casado en lugar de hacerse guerra?

Pero bueno, poco importa, al final Buzludzha me pone una pregunta más importante: ¿la historia nos dará otra posibilidad?, ¿nacerá un ideal capaz de empujar otra vez la masa a luchar por la igualdad y la libertad?, ¿esta vez será diferente o acabaría cómo siempre?: ¿de veras alcanzaremos una sociedad igualitaria donde no haya gente con los dientes rotos por no poderse permitir un dentista y señores que se toman un cubata en la tumbona de su propio barco anclado en Puerto Banus? Oye… ¿Cuántos ideales han caído hasta hoy?

Es irreal Buzludzha, tan monumental, tan lejano, un abismo donde caen nuestras ilusiones. Alrededor, los perfiles suaves y densos de bosque de los Stara Planina ofrecen una paz que nada tiene de humano; son tan puras las montañas, intactas, perfectas en la niebla y los bosques verdes, justamente solitarios. Llovió hace dos días, el agua sigue goteando dentro del monumento, como lágrimas. Todo huele a cemento húmedo y hay ecos. Las golondrinas vuelan dentro y fuera del edificio.

El sol, pálido detrás de una leve cortina de nubes, va bajando, parece una luna flotando al borde de otro mundo, la realidad siempre roza el sueño. Al atardecer las cosas pierden sustancia, como si la solidez se derramara de una herida abierta en la carne de las cosas; todo se suaviza, el horizonte expectante nos mira: ¿dónde está el mar?

Y llega la noche. Lo único que queda del Buzludzha es una silueta negra, una presencia irreal bajo la débil luz de la luna creciente. Nubes llegan desde norte; el viento es frío. Parece que hemos cruzado un umbral hacia otro reino, más allá de la frontera de la imaginación. Arriba de la puerta de entrada alguien escribió: “forget your past”.

Vista del monumento Buzludzha al atardecer
(Autor: Viaje a Edén)

Escrito por Gabriele Burchielli

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