La Tramontana es un viento del norte, gélido y poderoso. La conocimos de cerca durante un largo viaje por el Ampurdán, aún conservamos en la piel el vívido recuerdo de su resoplar obstinado, que vaciaba las calles de La Bisbal y Palafrugell, dejando el cielo de invierno tan puro, tan terso y brillante…
En esta entrada aprenderás cómo se forma, cuáles son las características de la Tramontana y qué efectos tiene sobre la tierra y el mar. También hablaremos del origen de su nombre y de su presencia en el paisaje y en la cultura. En Los nombres de los vientos, sus rumbos y características, podrás conocer los otros grandes vientos que afectan a la Península Ibérica.
Tabla de contenido
- Origen del nombre tramontana
- ¿Cómo se forma el viento de Tramontana?
- Características del viento de Tramontana
- Vivencias de Tramontana, el viento en la cultura y en el alma
Origen del nombre Tramontana
El nombre Tramontana proviene del femenino del adjetivo latino “transmontanus“, formado por el prefijo “trans”, muy común en la toponimia castellana y que significa “del otro lado”, y el sustantivo “mons, montis”, que significa “monte”. Así, el significado original sería “viento que viene del otro lado de los montes”.
Parece ser que fueron los italianos, genoveses o venecianos, quienes utilizaron por primera vez el término Tramontana para referirse al viento del norte, entendido como el que sopla desde el otro lado de los Alpes. Desde el italiano, la palabra pasó al catalán como Tramuntana, y de allí al castellano.
¿Cómo se forma el viento de Tramontana?
La Tramontana se forma en presencia de un anticiclón al norte o noroeste de la península ibérica, en proximidad del Golfo de Vizcaya, que se alarga hacia las islas británicas, combinado con una borrasca del Mar del Norte que se mueve hacia sur.
Esta disposición de presiones, crea un flujo de aire frío en los Alpes, que va descendiendo y en su camino sobrevuela un corredor hecho por dos gigantes: los Pirineos y Macizo Central Francés. Aquí toma velocidad debido al efecto Venturi y desemboca en España con gran violencia.

Características del Viento de Tramontana
La Tramontana es un viento de transición entre Noroeste y Noreste, casi nunca es puro de Norte. Su dirección oscila entre 337,5º y 22,5º. Se caracteriza por ser un viento seco, estremecedor y frío, afilado como un cuchillo y extremadamente fuerte, con ráfagas que pueden alcanzar los 120 kilómetros por hora. Cuando sopla, el aire queda limpio y fino, las nubes se marchan a su paso y el sol brillando le da la bienvenida sobre un cielo azul intenso.
En invierno es difícil que la Tramontana dure mucho tiempo, pues en pocos días se suele convertir en un viento de noroeste, o sea, en Mistral, al mezclarse con los monzones de poniente que afectan la península ibérica. Estos vientos son corrientes de aire que nacen por la diferencia de temperatura entre la tierra y el mar; es el mismo proceso que origina los más famosos monzones del Índico, solo que en la península ibérica son mucho más suaves.
En la mar, la Tramontana tiene un efecto parecido al Mistral, otro viento muy frío que sopla desde Noroeste. Rara vez sus ráfagas traen consigo un temporal; en las costas de sotavento, el periodo de las olas, o sea el tiempo que transcurre entre el paso de dos crestas, suele ser más largo, disminuyendo la peligrosidad en alta mar. En cambio, en las costas de barlovento la mar es más “confusa” (las olas se mueven de forma más irregular, tanto en la dirección cuanto en el periodo) y a veces más alta, penetrando con fuerza en las bahías.
En España, este viento norteño afecta principalmente las tierras levantinas, sobre todo las Islas Baleares y el Noreste, destacando la comarca del Ampurdán, en Cataluña. En la Rosa de los Vientos, la Tramontana ocupa la punta Norte.
Vivencias de Tramontana, el viento en la cultura y en el alma
Tramontana es parte del paisaje, de las vivencia y de la cultura de las personas que lo habitan. Como muchos vientos fuertes, está asociada a un cambio en el estado de ánimo. Su persistencia y ruido afectan los nervios e interrumpen la tranquilidad y el descanso. Más, este viento, recrea la geografía de los lugares donde sopla, cambiando temperatura, estado del cielo, condicionando las actividades humanas, desde la pesca al simple andar.
Vivencia, cariño y memoria de la Tramontana forman parte esencial de las culturas del noreste de la Península Ibérica, Cataluña, Comunidad Valenciana y las Islas Baleares, las tierras donde más se deja sentir su fuerza.
En Mallorca, una sierra lleva su nombre: la Sierra de Tramuntana, llamada así por su ubicación al noroeste de la isla, la misma dirección de este viento que tanto la azota.
En el Ampurdán (Gerona), conocido también como el “Palacio del Viento”, la Tramontana ocupa un lugar especial en la identidad local. Podríamos decir que el Ampurdán es para la Tramontana lo que Tarifa es para el Levante: su hogar, su pueblo, su gente.
El poeta ampurdanés Carles Fages de Climent nos dejó la espléndida “Oració al Crist de la Tramuntana“, a la que su amigo y paisano Salvador Dalí pondría imagen.

Y el cantautor y poeta Georges Brassens, nacido en Sète, ciudad marinera y mediterránea, surcada por este viento antes de su llegada a España, en una esplendida estrofa de su Supplique pour être enterré à la plage de Sète (Súplica para ser enterrado en la playa de Sète), casi un manifiesto del viento y de la cultura mediterránea, declaraba:
Tanto venidos de España y tanto de Italia,
todos cargados de perfumes, de bellas músicas,
El Mistral y la Tramontana,
sobre mi último sueño derramarán
sus ecos,
de villanela, un día, un día de fandango,
de tarantela, de sardana.”
El escritor y periodista de Palafrugell, Josep Pla, quien de joven, como toda alma inquieta, sintió fascinación por la Tramontana y los efectos que causaba en tierra y en las personas, hizo un retrato vívido y esclarecedor de este viento en su obra El vent de garbí i la tramuntana:
La tramontana, cuando no es larga e impetuosa, quiero decir “tramuntaneta”, tiene algunos partidarios: es un aire tónico, positivo, que te hace caminar derecho, te abre el apetito, que remonta la vida. Si es fuerte –y, por lo tanto, fría– enerva y desespera a la gente. Si sopla en mitad del otoño, la gente dice: ya estamos en invierno. Si sopla a mediados de la primavera: volvemos al invierno”. “Después de la tramontana, todo queda exhausto, como una convalecencia de las plantas y de las hierbas. Todo queda moribundo. Cuando se entabla, después, una forma u otra de vientos del sur, todo se reaviva, se anima y se despierta”. “Cuando hace tramontana, Palafrugell se vuelve una población tristísima. Por las calles no pasa nadie. Todo el mundo se encierra en su casa. Si hay una tienda que da a la calle, apagan las luces. Si se funde una bombilla de la calle, aparece una “gola de llop”, como 70 años atrás. El viento silba, entra por todas partes, por puertas y ventanas. No queda otro remedio que irse a la cama con una “bouillote” de agua caliente, para que las sábanas no estén tan frías. Antes se utilizaba una baldosa caliente, envuelta en un trapo”.
Soplando, soplando hemos llegado al final: a todos los amantes del viento, desde Viaje a Edén, os deseamos vientos favorables y buen viaje.
Tramontana es uno de los grandes vientos del mundo, auténtico hermano del Mistral. Tengo por el viento más que amor: una pasión particular. Dicen que deprime, a mí me embriaga; dicen que enfebrece, a mí me sostiene. Es el acento tónico de la vida (Joseph Delteil, Perpignan)

Escrito por Carmen Ruz Rábade



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